|
|
Viernes, 26 de marzo de 2004
El protocolo de Kioto: un tema de todos los dias Por
Alberto Miguel Arruti
El
Gobierno español no tiene todavía un plan definitivo para
cumplir los compromisos adquiridos con la firma del Protocolo de Kioto
de 1997, compromisos que establecen un tope del 15% de aumento de emisiones
de gases tóxicos entre 1990 y 2010. Este protocolo afecta a las
industrias eléctricas, cementeras, petroleras, siderúrgicas
y papeleras. Afecta también a otras industrias, como pueden ser
las de fabricación de azulejos, ladrillos y la industria cerámica. Pero, contra todas las previsiones y todas las encuestas, los socialistas han llegado al poder. Y este panorama se presenta, por lo menos, como diferente. Mientras que los populares no acababan de tener una política concreta en relación con la forma de cumplir con el Protocolo, los socialistas han defendido el cumplimiento de los compromisos de Kioto, procurando que se lleve a cabo "con el menor coste posible" para las empresas españolas. "Se ha perdido mucho tiempo y este país necesita una visión a más largo plazo y capacidad de entendimiento entre todos. Queremos apostar por todas y cada una de las energías renovables y abrir espacios como la eólica marina. Hay que recuperar el tiempo perdido en investigación en fuentes renovables", según ha manifestado Cristina Narbona, secretaria de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Ejecutiva del partido socialista. "El nuevo Gobierno deberá redactar un Plan Nacional de Asignación de emisiones contaminantes. Esta Plan deberá repartir las cuotas máximas de emisión de gases contaminantes en cada sector industrial.
Que las emisiones de gases contaminantes, particularmente de anhídrido
carbónico, ocasionan el cambio climático es algo aceptado
por la casi totalidad de la comunidad científica. Desde mediados
del siglo XVIII, la Revolución Industrial ha dado lugar a toda
esta serie de problemas. La concentración en la atmósfera
de los gases de efecto invernadero ha variado, a lo largo de la historia
de nuestro planeta, por causas naturales, como lo demuestran los análisis
del aire atrapado en hielos del Antártico. Pero durante los 1000
años anteriores a la Revolución Industrial, su concentración
fue prácticamente constante. En el transcurso de los últimos
100 años se ha registrado un calentamiento de la atmósfera
de entre 0,3 a 0,6 grados centígrados y un aumento de uno a dos
milímetros al año del nivel del mar. Todos estos hechos
dieron lugar a que, en 1990, se estableciese el Panel Intergubernamental
sobre Cambio Climático (IPCC), bajo los auspicios del Programa
de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y !a Organización Meteorológica
Mundial. En 1990, el IPCC presentó su primer Informe de Evaluación.
Una serie de intereses creados, dificultan el establecimiento de políticas,
necesarias para mañana, pero que hoy pueden ser consideradas como
impopulares. |
| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
|