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Viernes 2 de abril de 2004
DESDE EL MALECON CON... Cuba: Hablemos de “pelota” Por
Aurelio Pedroso
Todo, o casi todo, esta relacionado en estos días en Cuba con la gran final del campeonato nacional de béisbol, la “pelota”. Los cuatro mejores conjuntos lidiando por la corona y con comentarios a toda hora de punta a rabo del gran caimán antillano. El béisbol es la pasión nacional y aunque ha resultado cuasi prohibido el documental “Fuera de liga”, del joven realizador cubano Iam Padrón, se ve por todas partes (y el que lo dude que se acerque a una de las tantas copias y recopias repartidas por los hogares habaneros). Un filme digno de llevar al gran público y que sea él el mejor censor o crítico. Es que parte importante del acontecer social de la isla tiene mucho que ver, cuando menos, con el lenguaje o jerga del béisbol. Hablamos con términos beisboleros cualquier situación sea de la naturaleza que sea. Lo mismo cultural, económica que política y hasta sexual. El día que Villa Clara apabulló al orgulloso conjunto Santiago de Cuba y un “jonrón” (home run) de Eduardo Paret dio nuevos bríos al equipo central, en una casa habanera, una olla cargada de boniatos explotó por los aires. Se aclara que el boniato no era para consumo familiar, sino canino. En Cuba, los perros no comen huesos ni piensos especiales, sino boniatos, que dicen ser muy buenos para el cabello. Fue el mismo día en que se supo que, estando en La Habana la primera dama de Honduras reclamando ayuda y tomando experiencia para proyectos sociales, su esposo; Ricardo Maduro, se “ponchaba” al asumir el triste papel de presentar como suya una resolución de condena a Cuba ante la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, que fue redactada en Washington. Día emocionante en que Industriales, el “team” de la capital, ponía en aprietos a los casi invencibles de Pinar del Río. Algunos jugadores sorprendidos “robando bases” y otros, como el empresario mexicano Carlos Ahumada detenido por la policía cubana a pedido de Interpol, por presunto autor de un soberbio robo al fisco y lavado de dinero. A éste (Ahumada) lo había sorprendido “robando base”. Así, en cada hogar primaba el béisbol por encima del culebrón cubano de turno, que ha pegado mucho habida cuenta de que el protagonista es un impotente sexual asediado por una seductora hembra de fácil y ocurrente hablar. Un partido de “pelota” (perdón por la insistencia) admite los comentarios más disímiles del acontecer diario tanto en política internacional como en la local. Una “base intencional” le acaban de dar a la prensa extranjera para que visite un par de prisiones cubanas y filme, grafique y pregunte. Y lo que son las cosas de la vida. El béisbol lo trajeron los gringos una vez salidos los españoles para alejar a los cubanos de las peleas de gallos o a los pocos que se aficionaban a los toros, que en esa época La Habana disponía de casi ocho plazas. Pelota dura y pura es la vida de los cubanos. “Ganar hoy y ya veremos mañana qué hacemos”. Vengan las croquetas de ni se sabe qué cosa que ya mañana “inventaremos”. Sí, porque no es lo mismo dirigirla desde el “dogaut”que estar sobre el terreno de juego con el bate en la mano. Que hay que prestar mucha atención al juego porque hasta en el momento más tenso, el vendedor de pan con cerdo asado no te pesa lo que corresponde y te vas con media ración hasta el final del encuentro. Y no canso más. Perdón a los que desconocen el béisbol y mucho a más a aquellos incapaces de comprender que estamos en tres y dos (conteo de tres bolas y dos strikes: el momento más dramático para un jugador) Que
gane el mejor. CBB |
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