Viernes 16 de abril de 2004

 

Sale de la gestión de Aeropuertos del Sureste

El calculado adiós a México de Ferrovial

Por Raúl Pozo

México fue la primera piedra de la incursión de la constructora española Ferrovial en el negocio de los aeropuertos y también ha sido el primer proyecto en ser abandonado. La firma saldrá del país azteca sin haber tenido acceso en su totalidad a la gestión de Aeropuertos del Sureste, compañía que engloba nueve aeródromos, entre ellos el de Cancún. Sin embargo, el adiós ha sido calculado. Contra lo que suele suceder en estos negocios, buena parte de la inversión había sido provisionada.

Las circunstancias de Aeropuertos del Sureste de México no han cambiado tanto en los últimos tiempos como las de Ferrovial. A finales de 1998, la constructora fundada hace más de 50 años por Rafael del Pino Moreno, una de las mayores fortunas españolas, decidió dar un paso más en su negocio de concesiones (basado hasta entonces en autopistas y aparcamientos) y lanzarse a la gestión de aeropuertos.

En medio de una notable oleada de privatizaciones de aeropuertos, Ferrovial optó por entrar en Aeropuertos del Sureste de México, a través de un consorcio denominado Inversiones y Técnicas Aeroportuarias (ITA).

La constructora española buscó como socio a una sociedad experimentada en el negocio para que guiara sus primeros pasos y lo encontró en la empresa gestora del Aeropuerto de Copenhague. El empresario mexicano Fernando Chico completaba el consorcio, que satisfacía así el deseo de las autoridades aztecas de que el control de la compañía estuvieran en manos locales.

Ferrovial desembolsó algo más de 30 millones de euros para hacerse con el 24,5% de ITA, que a su vez gestiona el 15% de Aeropuertos del Sureste de México. De la mano de ITA, la sociedad salió a bolsa y cotiza actualmente en los mercados de Nueva York y México.

El negocio de la construcción y las concesiones en España experimenta un sonoro incremento con la puesta en marcha del Plan de Infraestructuras 2000-2007 por parte del Gobierno, que convierte al sector en uno de los más atractivos, incluso para los mercados bursátiles.

El crecimiento de las compañías se traduce en nuevas inversiones, en un sector donde los expertos aseguran que acumular posiciones de caja no tiene ningún sentido. Ferrovial continúa apostando por el negocio de los aeropuertos. Tras México llegaron Bristol y Belfast (Reino Unido) y sobre todo Sydney, una de las 10 mayores terminales aéreas del mundo.

Ferrovial suma experiencia en el negocio y ya es capaz de gestionar en solitario el pequeño aeropuerto chileno de Antofagasta, al tiempo que se ocupa de gran parte de la gestión de los aeródromos británicos. Llega el momento de incrementar su presencia en México para tener igualmente el control.

Pero entonces, los aspirantes a comprar una participación de Aeropuertos del Sureste de México se han multiplicado, la demanda se dispara y con ella los precios. Además, el año 2002 resulta especialmente negativo para el tráfico aéreo, aún bajo el impacto de los atentados del 11 de septiembre contra Nueva York y Washington y el posterior de Bali, que afecta especialmente al aeropuerto de Cancún.

Ferrovial se plantea desinvertir en un negocio cuya gestión no podrá controlar. Los ingresos por la venta del 40% de su filial de autopistas a la australiana Macquire (socio de la compañía en el Aeropuerto de Sydney) se emplearon en parte para provisionar algunos negocios en América Latina, entre ellos, buena parte de la inversión en Aeropuertos del Sureste.

La venta de la participación se ha efectuado por 22,3 millones de euros, con unas minusvalías que no podrán ser compensadas probablemente con los ingresos ("no hemos ganado mucho pero tampoco hemos perdido", como aseguran desde Ferrovial) pero sí con la provisión.

DTC ESP MXC

   

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