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Miércoles
28 de abril de 2004
Halliburton consigue ya un 38% de su facturación en Irak
La empresa petrolera
y de servicios estadounidense Halliburton, que fue gobernada por el vicepresidente
de EEUU, Dick Cheney, ha presentado hoy sus cuentas del primer trimestre
del año con unos números que algunos analistas calificaban
de desastrosos.
La compañía ha perdido 65 millones de dólares a pesar
de conseguir un aumento de la facturación del 80%, hasta 5.500
millones de dólares, que provienen en buena medida, un 38%, del
contrato de suministros que Washington le adjudicó en Irak. Un
acuerdo reiteradamente criticado por la oposición demócrata,
que ha convertido la relación de la Administración Bush
con esta compañía en uno de los puntos fuertes de la campaña
del aspirante a la Presidencia, John Kerry.
Pero no sólo la presión política complica la posición
de Halliburton en el territorio iraquí. La compañía
se está enfrentando últimamente a un serio problema que
puede impedirle cumplir su contrato. Desde que desembarcó en Irak
hace aproximadamente 12 meses, ha perdido 36 empleados entre muertos y
desaparecidos, lo que le ha complicado la posibilidad de contratar trabajadores
especializados, como los transportistas capaces de conducir en zonas de
riesgo.
Las provisiones realizadas por la empresa para resolver la multitud de
problemas judiciales a los que se enfrenta están relacionadas con
las malas cifras de su cuenta de resultados. Halliburton destinó
4.200 millones de dólares durante el primer trimestre para afrontar
los posibles pagos futuros derivados de las demandas civiles que le han
sido interpuestas por las consecuencias médicas de sus plantas
de amianto. También ha registrado pérdidas de 66 millones
de dólares en los proyectos petrolíferos que desarrolla
en las cuestas brasileñas.
Sin embargo, en algunos portales financieros se asegura que parte de este
dinero ha sido retirado de los beneficios por el actual equiipo ejecutivo
de la compañía para cubrir el riesgo de que finalmente sus
relaciones con el vicepresidente de EEUU se vuelvan en su contra. Hay
una investigación penal en curso relacionada con indicios de que
la empresa hubiera inflado artificialmente los precios que cobraba al
Pentágono por los contratos que mantiene en Kuwait, por ejemplo.
Además, el difícil equilibrio que trata de mantener la compañía
en sus relaciones con la Casa Blanca y la pérdida de su popularidad
ha animado a muchos civiles a incrementar sus demandas por daños
y perjuicios en los múltiples frentes que ahora mismo la empresa
tiene abiertos en los tribunales. David Lesar, actual consejero delegado
de la petrolera, llegó a declarar hace un par de meses que su gestión
estaba claramente mediatizada por las viejas conexiones con Cheney. Pero
pocos creen que este divorcio se haya producido en realidad.
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