Viernes 23 de abril de 2004

 

Las entidades continúan su trayectoria ascendente en el panorama financiero nacional

Las cajas de ahorros españolas ante la tormenta normativa

Por Michela Romani

Las cajas de ahorros han advertido al Banco de España de que podrían necesitar una prórroga sobre la fecha prevista para la entrada en vigor de las nuevas normas de contabilidad (NIC o IAS por sus siglas en inglés). El año pasado se disparó la actividad regulatoria sobre el sector que, ahora, pide un poco de tranquilidad.

El pasado miércoles, el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Ramón Quintás, dijo estar muy satisfecho con el balance del sector de 2003, año en que la asociación que preside cumplía 75 años. Según Quintás, las cajas supieron gestionar la "tormenta normativa" que las sacudió.

Un proceso que aún no ha terminado y que se ha complicado aún más porque este año las entidades financieras europeas tienen que prepararse para la entrada en vigor, el 1 de enero de 2005, de las nuevas normas de contabilidad (NIC, o IAS por sus siglas en inglés). Sin contar con que también están en curso los preparativos para el acuerdo de Basilea 2.

La patronal de las cajas invitó al gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, a su 89 Asamblea que se celebró esta semana en Madrid. Quintás tenía un mensaje que entregarle. Tras dar las gracias al Banco de España por haber adelantado los criterios de aplicación de las nuevas normas contables, el presidente dijo a Caruana que quizás tendrá que ser un poco flexible con la fecha de su aplicación. Algunas normas, recordó Quintás, todavía no han sido promulgadas, pero se pretende que entren en vigor dentro de unos ocho meses, el 1 de enero de 2005.

Caruana, cuya intervención clausuró la Asamblea, explicó que este retraso se debe a que los responsables europeos decidieron en 2002 revisar la primera versión de las NIC sobre la base de las observaciones y críticas recibidas por las autoridades supervisoras nacionales, los expertos y los profesionales de la contabilidad. En marzo estaban listas casi todas las normas, después de un proceso de depuración de los elementos de ambigüedad en la interpretación y de las incompatibilidades internas.

Pero hay cuestiones pendientes. Una, por ejemplo, es la IAS 39, la normativa que regula los derivados financieros y sobre la que todavía no hay acuerdo. También persisten dudas sobre el llamado "valor razonable", una opción que se utilizará en el momento de clasificar los instrumentos financieros que para muchos es demasiado arbitraria. La nueva versión, aseguró el gobernador del Banco de España, ha superado los inconvenientes y está a punto de ser aprobada.

Pero en la CECA calculan que las NIC podrían estar listas demasiado tarde para que las entidades tengan el tiempo de adecuarse y reaccionar. Las nuevas normas contables tendrán rango de Reglamento de la Unión Europea (UE), así que no necesitarán ser traspuestas a las leyes de los Estados miembros, sino que serán de aplicación directa, general y obligatoria. Aún así, los reguladores de las naciones europeas tienen la posibilidad de aplazar la entrada en vigor de estas normas por un plazo de dos años.

El presidente de la patronal financiera recordó que las consecuencias de muchos de los cambios normativos que afectaron a las cajas en 2003 no se verán hasta dentro de unos años. Dentro de las nuevas normas sobre el buen gobierno corporativo, por ejemplo, hay una que establece la irrevocabilidad de los consejeros. Quintás la utilizó como ejemplo de cambio cuyo impacto está aún por definirse. Lo mismo dijo de las limitaciones de edad para los consejeros. Estas reflexiones llevaron al presidente a expresar la esperanza de que en el futuro los reguladores busquen calcular los costes y las consecuencias de los cambios normativos antes de promulgarlos.

Quintás aprovechó la ocasión para lanzar un mensaje al nuevo Gobierno socialista que acaba de tomar posesión tras la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones del pasado 14 de marzo. El directivo de la CECA destacó que el hecho de que la nueva reglamentación hubiese sido consensuada entre las diferentes fuerzas políticas, permite que ahora, ante un cambio de Gobierno, las entidades no tengan que cuestionar la validez de los cambios. Después, el presidente de la CECA ofreció al nuevo Ejecutivo toda la colaboración del sector para "conseguir la estabilidad del entorno normativo del sistema financiero".

Si se mira la cuenta de resultados de las cajas de ahorro españolas en 2003, resulta evidente que la tormenta normativa, o la "lluvia normativa", según matizó Caruana la expresión de Quintás, no ha afectado su capacidad de negocio. De enero a diciembre del año pasado, estas entidades lograron un beneficio neto de 3.766 millones de euros, un 2,4% más de lo que ganaron el año anterior. Antes de impuestos, las ganancias aumentaron un 23,25% y se situaron en 4.555 millones. Los márgenes ordinario y de explotación crecieron un 11,5% (hasta 16.408 millones) y un 22,1% (hasta 6.591 millones), respectivamente.

El incremento del margen de intermediación, que se situó en 12,692 millones de euros, mejoró un más modesto 6,4%. Una tendencia común también a los bancos, cuyo crecimiento en este ámbito fue sólo del 0,3%, y que se explica por la fuerte presión que ejerce sobre esta parte de la cuenta el entorno de bajos tipos de interés que hay en Europa.

Al cierre del año pasado, los activos gestionados por las 46 cajas que aglutina la CECA alcanzaban los 556.814 millones, con un incremento del 11% frente a 2002. La actividad crediticia, que aumentó un 16,4%, fue unos de los principales motores de crecimiento de estas entidades, que mejoraron en un punto porcentual su cuota de mercado frente a los bancos, hasta alcanzar el 46,65%. Y dentro de esta rama de negocio, las hipotecas tuvieron un claro papel protagonista. Las repetidas recomendaciones del Banco de España a las entidades financieras nacionales para que moderaran el ritmo de concesión de créditos hipotecarios, ante la posibilidad de que un aumento de los tipos de interés o un empeoramiento del ciclo económico disparara la morosidad, no han calado. Ni en las cajas ni en los bancos. De hecho, Caruana aprovechó su intervención en la Asamblea de la CECA para volver a llamar la atención sobre este peligro.

Sin embargo, la tendencia expansionista del crédito concedido por las cajas de ahorros parece mantenerse este año. El jueves 22 de abril, la patronal publicó los datos de balance de las cajas relativos a febrero. El crédito alcanzó los 378.109 millones de euros, con un crecimiento interanual del 15,4%, superior al de la banca que se situó en 14,2%, según datos de la Asociación Española de Banca (AEB). Aun así, los bancos mantienen el liderazgo en el volumen total del crédito, mientras que las cajas son líderes en los débitos a clientes, que en febrero se situaron en 401.420 millones, tras crecer 11,7%. Los bancos tenían en este concepto 364.799 millones.

Además, Quintás adelantó que los primeros datos disponibles relativos al primer trimestre de este año, que conciernen sólo a las 34 matrices y no están consolidados, indican que el beneficio y el volumen de negocio aumentaron más de un 10% en el primer trimestre.

Otros de los logros que las cajas alcanzaron en 2003 fue una reducción de la morosidad hasta mínimos históricos. El año cerró con una tasa del 0,592%, con una reducción del 0,058% frente a 2002. La tasa de morosidad del crédito pasó del 0,85% al 0,74%, tras haber tocado en noviembre el mínimo histórico del 0,72%. La banca cerró el año con una morosidad del 0,82%.

Los gastos de las cajas de ahorros aumentaron un 5,7%, hasta 8.852 millones. Cabe destacar que los gastos de personal se incrementaron un 6,1%, alcanzando los 6.071 millones. La política de personal de las cajas difiere de la de los bancos, que han encontrado en el recorte de los gastos de personal una de las maneras de hacer frente a la erosión de los márgenes provocada por los bajos tipos de interés. En 2003, el conjunto de los bancos españoles recortó un 1,3% los gastos de personal, según la AEB.

De enero a diciembre del año pasado, las cajas de ahorro españolas dedicaron a la obra social 1.043 millones de euros, es decir un 27,7% de su beneficio. Esta partida se incrementó un 5,9% frente a 2002. Y es un dato que la CECA no quiere a pasar por alto. Porque las cajas consideran la obra social como su carácter distintivo, algo que define su papel en la sociedad española y las diferencia de los bancos.

En los últimos tiempos, las entidades bancarias han ido desarrollando la llamada Responsabilidad Social Corporativa (RCS), su forma de hacer obra social mediante colaboraciones con universidades o entes culturales, organización de muestras y exposiciones, patrocinio de eventos etcétera. Sin embargo, dentro de la CECA hay muchos que consideran que la RSC es sólo una operación de márketing, algo que los bancos hacen para lavar su mala imagen frente a la sociedad.

Las cajas persiguen otro estatus para su obra social. Y una de las razones que aportan para reforzar sus tesis es que la RSC se desarrolla casi siempre en los diferentes ámbitos de la cultura, donde puede alcanzar mucha visibilidad y devolver al banco en términos de consideración social lo que se ha gastado. En cambio, la obra social, según reivindican las cajas, se ha ido adaptando a las diferentes necesidades que surgen con la evolución de la sociedad y, por ejemplo, en los últimos años se ha ido centrando hacia las actividades asistenciales, menos brillantes a ojos del público, pero más útiles para el conjunto de la ciudadanía.

ESP BYS

   

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