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Viernes
30 de abril de 2004
Las
centrales minoritarias intentan reventar la junta de accionistas
División
sindical en Telefónica
Por
Santiago
Millán
Los sindicatos minoritarios de Telefónica, Alternativa Sindical
de Trabajadores (AST), Confederación General del Trabajo
(CGT), el gallego CIG, y Co.bas, la plataforma antimobbing,
la asociación Adicae y los ex empleados de Sintel protagonizaron
el viernes una sonora protesta durante la junta de accionistas de
la operadora. Una de las más largas que se recuerdan puesto
que superó las cuatro horas y media de duración, y
en la que el presidente de la compañía, César
Alierta, manifestó que los accionistas habían obtenido
en 2003 una rentabilidad del 43%.
Las
protestas comenzaron durante el discurso de Alierta, precisamente
en el momento en el que el alto directivo describía los pormenores
del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) pactado con
las centrales mayoritarias, la Unión General de Trabajadores
(UGT) y Comisiones Obreras (CCOO).
En ese momento, más de 50 personas se levantaron y comenzaron
a gritar y pitar mientras extendían pancartas frente al estrado
que ocupaba el consejo de administración.
A
partir de entonces, y durante más de 20 minutos, los pitos,
acompañados de peticiones de dimisión para Alierta
y los consejeros, siguieron hasta que el presidente concluyó.
Dimisión, Zapatero échalo
o Vete ya fueron algunas de las algaradas proferidas
por los manifestantes.
Esta
polémica fue rechazada por parte de algunos accionistas minoritarios
que acusaron a estos sindicatos de desvirtuar la junta para convertirla
en un acto reivindicativo laboral. Muchos optaron por abandonar
la sala.
No
obstante, la protesta no fue a mayores y al contrario que en otras
juntas de la época de Juan Villalonga, no hizo falta la intervención
de la fuerza pública. Si bien, sí se reforzó
la seguridad privada contratada por Telefónica para evitar
altercados más graves.
Los
citados sindicatos, que habían convocado una huelga para
todo el día de hoy en Madrid, centraron sus protestas en
la política de reducción de plantilla que Telefónica
de España empezó a mediados de 2003, la estrategia
de segregación de actividades y el fin de la empresa colaboradora.
Además,
AST y CGT lanzaron continuos ataques contra CCOO y UGT con los que
mantienen un duro enfrentamiento que ha llevado a la suspensión
de las últimas reuniones del comité intercentros estatal.
Son una prolongación del departamento de recursos humanos
de Telefónica, dijo un representante sindical. Precisamente,
CCOO y UGT difundieron una nota en la junta en la que mostraban
su rechazo absoluto a AST y CGT.
Las
protestas se extendieron durante un largo e inacabable turno de
preguntas que se prolongó más de tres horas. Los representantes
de AST, CGT, CIG, Acter y Sintel fueron compareciendo sucesivamente
con durísimos ataques y acusaciones contra César Alierta
y otros miembros del consejo. Hasta 24 personas tomaron la palabra.
Por
momentos la situación era esperpéntica, el representante
de CIG exigió que Telefónica usara el gallego en sus
informaciones, Adicae amenazó con impugnar la junta, un minoritario
acusó a Isidro Fainé, vicepresidente de la operadora
en representación de La Caixa, de no ser independiente al
estar también en el consejo de Abertis
hasta los micrófonos
se estropearon y se detuvo el acto algunos minutos. Un accionista
incluso llegó a pedir que le cambiaran el micrófono
porque al ser inalámbrico podía afectarle a su marcapasos.
Un
conflicto derivado de la división sindical. Los sindicatos
CGT y AST tienen todavía una posición minoritaria
dentro de la representación sindical del grupo. No obstante,
en las últimas elecciones sindicales ganaron mucha fuerza
en los comités de las grandes ciudades, especialmente en
Barcelona y Madrid.
En
la capital de España, AST estuvo a punto de hacerse con la
mayoría absoluta. Una situación que le ha favorecido
a la hora de convocar huelgas como la de hoy. AST se benefició
de la división de CCOO en Madrid.
A
principios de 2003, la dirección estatal de este sindicato,
encabezada por Jesús Vesperinas, decidió destituir
a la ejecutiva de Madrid, a la que acusaba de no obedecer acuerdos
estatales, sobre todo los referentes a las segregaciones de actividades
hacia T-Gestiona. La ruptura provocó que los descontentos
de CCOO formaran una candidatura conjunta con AST.
Vesperinas
ha sido criticado desde dentro del sindicato por eliminar de las
actas que enviaba al resto de integrantes las declaraciones en las
que agradecía las buenas disposiciones de la dirección.
Estos
rebeldes expulsados de CCOO han acusado en reiteradas
ocasiones a Vesperinas, uno de los principales apoyos con los que
ha contado José María Hidalgo, secretario general
del sindicato en su reciente reelección, de connivencia con
la dirección de la empresa desde la época de Juan
Villalonga.
De
hecho, el líder sindical fue la persona elegida por el ex
presidente de la operadora como interlocutor para firmar la paz
laboral dentro del grupo. En medio de la polémica con el
resto de centrales, Vesperinas se fotografió con Villalonga
al final de una junta de accionistas como muestra de apoyo al entonces
presidente.
En
este sentido, el líder de CCOO de Telefónica llegó
a viajar en ocasiones a Miami o Brasil invitado por Villalonga junto
con otros representantes de este sindicato y de UGT.
Vesperinas,
junto a Blas Galera de UGT, se han convertido en el alma de la llamada
Internacional de Telefónica, asociación
en la que se han agrupado los sindicatos de la operadora en todos
los países donde está presente. El propio Vesperinas
es el encargado de coordinar las reuniones con el resto de líderes
sindicales latinoamericanos de la empresa.
El
GIIT, que así se llama, mantiene reuniones habituales con
la dirección de Telefónica, incluido el presidente
César Alierta.
Alierta
apuesta por el dividendo. En su comparecencia, Alierta defendió
el dividendo como mejor fórmula de retribución recordando
que este año pagarán a los accionistas 0,4 euros por
acción. El presidente también explicó que los
títulos del canal de televisión Antena 3 regalados
en otoño tienen ahora una rentabilidad del 71%.
En
total, los accionistas de Telefónica obtuvieron una rentabilidad
en 2003 por sus participaciones del 43% sumando el dividendo a las
acciones regaladas en las ampliaciones de capital gratuitas.
En
su contestación, Alierta defendió la política
de acuerdos con los sindicatos recordando que asuntos como la colaboradora
con la seguridad social se han incluido en el convenio colectivo.
Negó que Isidro Fainé tenga algún conflicto
de intereses por su presencia en Abertis y explicó que los
créditos fiscales de Terra sólo pueden ser usados
por la propia filial a partir de este año.
Ambiente.
Un abogado de Soler Padró, uno de los principales accionistas
de La Seda de Barcelona, compareció en la junta para pedir
explicaciones sobre la marcha de John de Mol en diciembre y la posible
venta de Endemol.
El
letrado, Javier Soto, presente en todas las juntas, volvió
a exigir a la dirección que informe sobre los litigios judiciales
que actualmente Telefónica tiene abiertos con IDT, Sintel,
Bidlands y Acter.
Adolfo
Jiménez, presidente de las Asociación de ex empleados
de Sintel, recordó que el caso sigue abierto señalando
que las investigaciones han pasado ahora a manos del juez Baltasar
Garzón. También recordó que este magistrado
se ha negado a retirar las fianzas exigidas a los ex directivos
de la instaladora.
TTC
ESP
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