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Viernes, 14 de mayo de 2004
Del alto horno al horno eléctrico Por
Alberto Miguel Arruti
En estos momentos, el acero obtenido en horno eléctrico representa el 75 % de la producción total. Este hecho contribuye favorablemente a la conservación del medio ambiente, pues la energía eléctrica, a diferencia del carbón, no emite anhídrido carbónico al ser utilizada. Además, las empresas siderúrgicas intensifican su producción en horas nocturnas, en sábados y festivos, cuando la generación de electricidad, mediante plantas nucleares, alcanza una proporción muy superior a la media. Pero, además de estas ventajas, del horno eléctrico se pueden citar otras. Éste se alimenta de chatarra férrica, que se obtiene recuperando residuos para convertirlos en materia prima. La siderurgia española reutiliza, como materia prima, unos 8,5 millones de toneladas, que han sido vertidas, el 95 % del acero fuera de uso. Deste modo, la industria siderúrgica se convierte en el mayor reciclador de España. La industria del acero ocupa el primer lugar como consumidor de energía eléctrica, que se cifra en unos 12 millones de GWh al año, lo que representa el 6 % del consumo nacional. Todos estos hechos ponene en evidencia la importancia del precio de la electricidad en el desarrollo de la siderurgia. El precio de la electricidad se rige por el método de tarifas y estas tarifas tienen en cuenta los aspectos positivos, que para el sector eléctrico presenta un consumidor de las características de la industria siderúrgica. El proceso de liberalización, de acuerdo con las directrices de la Unión Europea, que actualmente vive el sector eléctrico español, da lugar a una situación de transparencia y eficiencia, que caracterizan a una economía moderna. Otro factor a tener en cuenta es el transporte de energía eléctrica. Aquí el protagonista es la línea de interconexión. De momento, España carece de estas interconexiones con el exterior y con capacidad suficiente. Todo ello da lugar al establecimiento de un poder de mercado, que modificaría, de forma importante, la competencia. En definitiva, el aumento de la producción de acero mediante horno eléctrico puede considerarse un paso más en el proceso de liberalización del sector energético, siempre que este proceso vaya acompañado por una apertura de los mercados internacionales. La patronal siderúrgica española, Unesid, espera que los volúmenes de producción y consumo de acero se mantengan altos a lo largo de presente año. La disponibilidad de materias primas se adaptará a la demanda. Es de esperar que los precios se estabilicen en el cuarto trimestre de este año, pero siempre superiores a los del año pasado. Tanto Unesid como la patronal de los transformadores, Transid, y la de los almacenistas, Uahe, han garantizado su compromiso con el mercado nacional, lo que significa el funcionamiento de todas las instalaciones a plena capacidad. Pese a todos estos hechos, algunos, por cierto muy positivos, se mantiene un grado de incertidumbre sobre la evolución de los precios del transporte y de las materias primas. La
industria siderúrgica atraviesa un momento delicado, un momento
de cambio, y este cambio tiene, en muchos aspectos, una dimensión
auténticamente mundial. |
| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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