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Viernes
14 de mayo de 2004
El
presidente venezolano mantiene al país en vilo con su nuevo
montaje: un presunto golpe de Estado en Venezuela
Una
historia hecha a la medida de Chávez
Por
Marta
Tascón
El pasado domingo saltaba la alerta en Venezuela: el Gobierno informaba
sobre la captura en Caracas de 88 paramilitares colombianos que,
según Chávez, estaban siendo entrenados desde hacía
más de un mes para atacar objetivos militares venezolanos.
El objetivo final: dar un golpe de Estado en el país y asesinar
al presidente. Sin embargo, tras la versión oficial han surgido
multitud de voces que niegan la certeza de estas afirmaciones.
Durante
la madrugada del domingo, la Dirección de Inteligencia Policial
(Disip) y la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) informaban
a la nación de que el grupo armado que acababan de detener
iba a atentar contra los intereses del país en pocos días.
Fueron muchos los detalles que se dieron; se dijo que el grupo estaba
esperando un refuerzo de, nada menos, 1.500 hombres, que iban a
atacar esta semana el Comando de Seguridad Urbana de la Guardia
Nacional para robar sus armas y que, finalmente, iban a tener su
momento de gloria asesinando a Chávez.
Además
-añadía la versión oficial- los mercenarios
fueron encontrados en una finca del cubano Robert Alonso, que está
acusado por el Gobierno de dirigir la denominada "guarimba",
una serie de desórdenes callejeros fomentada por sectores
de la oposición. Para completar el espectáculo y aumentar
su credibilidad, la cadena estatal Venezolana de Televisión
emitió una entrevista inédita con uno de los paramilitares
detenidos que, cubierto con un pasamontañas, declaraba ser
un reservista del ejército colombiano y que no pertenecía
a ningún grupo subversivo.
A
continuación, Chávez hizo una aparición estelar
en su programa Aló, presidente, donde declaró
que el Gobierno había dado un duro golpe al terrorismo y
que "los grupos civiles golpistas siguen haciendo jugadas,
activando mecanismos para continuar arremetiendo contra el pueblo
venezolano".
Después
de esta espectacular entrada en escena, el Gobierno ha dosificado
la información con cuentagotas y se ha limitado a decir que
demostrará que no miente, ya que todos los partidos de la
oposición y los propios paramilitares le acusan de inventar
la historia de las detenciones para desviar la atención del
referéndum revocatorio, ya que el próximo 27 de mayo
se abre el proceso de ratificación de firmas, con las que
la oposición pretende derrocar a Chávez. Para ello
se necesitan casi 2,5 millones de firmas y aún tienen que
recabar cerca de medio millón. El también denominado
Reafirmazo concluye el 31 de mayo.
La
controversia ha ido aumentando con los días y todas las informaciones
son distintas según la fuente. En la localidad donde se produjeron
las detenciones, la historia no coincide con lo que vieron los vecinos:
nada. Llama la atención el hecho de que los residentes en
las inmediaciones de la finca de Robert Alonso no vieran a un grupo
de casi un centenar de personas, ni que nadie oyera un sólo
disparo cuando la policía les detuvo.
La
finca del ultraderechista Alonso fue allanada por la policía
el pasado martes. Alonso, que no se encontraba en la finca, permanece
oculto por ser señalado como presunto promotor del "Plan
Guarimba" que tuvo lugar en marzo para provocar una salida
constitucional del presidente. El cubano calificó de "locura"
las acusaciones de Chávez, porque es imposible mantener un
contingente militar de casi 100 personas en una finca de las características
de la que él tiene, sin agua, sin gas y sin ningún
tipo de comodidad.
Los
partidos de la oposición, aglutinados en la Coordinadora
Democrática (CD), exigen al Ejecutivo que aclare todos estos
puntos, y que proporcione la identidad de los paramilitares, si
es que de verdad existen.
Salvatore
Mancuso, líder de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)
ha negado la presencia de sus hombres en Venezuela, como señaló
el Gobierno, y también ha contradicho cualquier vínculo
de AUC con la CD.
No
conforme con esto, Chávez tenía preparado un segundo
capítulo para esta semana: Colombia y EEUU están detrás
del complot anti-Venezuela. Según el presidente venezolano,
el objetivo sería eliminar de escena al quinto exportador
mundial de petróleo. La afirmación se cae por su propio
peso, ya que Venezuela es el principal proveedor de crudo de EEUU.
Aprovechando
la coyuntura, el mandatario bolivariano ha ordenado la retirada
de la Misión Militar de EEUU de Fuerte Tiuna, a la que le
tenía ganas desde hace tiempo. El portavoz del Departamento
de Estado norteamericano, Richard Boucher, afirmó que habían
recibido una notificación en la que se les pedía su
retirada antes del 30 de mayo y calificaba el mandato de "decepcionante".
Boucher ha dicho que, por el momento, las bases se trasladarán
a la embajada estadounidense del país andino. Con Colombia
las relaciones no son mucho mejores, incluso se habla de ruptura
diplomática y la tensión entre ambas naciones es más
que palpable.
Lo
de Chávez con EEUU es la historia de amor-odio de nunca acabar.
El dicho "no puedo vivir contigo, pero tampoco sin ti"
se ajusta perfectamente a lo que el mandatario siente hacia su vecino
del norte. Si bien se necesitan mutuamente para la compra-venta
de petróleo, que beneficia a ambos, el desairado Chávez
sigue empeñado en calficar a EEUU, cada vez que tiene oportunidad,
de "Gobierno intervencionista, invasor y colonialista",
mientras que él es tan sólo la víctima de tanto
despotismo. Ahora le acusa de conspirar contra él, como haceel
presidente cubano, Fidel Castro, desde que asumió el poder
hace más de 40 años. De momento parece que el Gobierno
de Bush no hará nada contra Chávez, parece que optarán
por esperar a ver cómo actúa antes que fiarse de sus
palabras.
Otro
de los muchos nombres que Chávez ha señalado directamente
es el del empresario Gustavo Cisneros, dueño del canal de
televisión Venevisión y socio de la plataforma
digital América On line. Es una de las personas
más ricas del país, e incluso del continente, y el
presidente también le tiene "muchas ganas". Cisneros
está dentro del grupo de personas non gratas en
Venezuela e integra el amplísimo colectivo de lo que el mandatario
denomina "golpistas", es decir, contrarios a su régimen.
Cisneros es una persona muy influyente en el país por sus
diversos medios de comunicación. La guerra contra los medios
privados venezolanos, es otra de las favoritas del presidente, que
siempre les acusa de, cómo no, "golpistas".
En
conclusión se puede decir que, o bien todo el mundo se ha
puesto de acuerdo para amargarle la existencia, o es que Chávez
ha creado toda la historia para conseguir sus propios beneficios.
Como dice el periodista del diario venezolano Descifrado,
Juan Carlos Zapata, "si Chávez se ve forzado a unas
elecciones que puede perder, prefiere hasta un autogolpe".
Como un escorpión cuando se ve en peligro, prefiere matarse
antes de que le maten otros.
VNZ
PLT
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