Viernes 21 de mayo de 2004

 

El acuerdo entre el Mercosur y Europa recibirá la bendición política en la Cumbre Latinoamérica-UE

Rumbo hacia Guadalajara

Por María Blasco

Todo está ya listo para la celebración los próximos días 28 y 29 de mayo de la III Cumbre Latinoamérica-UE que tendrá lugar en Guadalajara (México). Esta preparada incluso la declaración final. Sólo falta incluir la referencia a las negociaciones del acuerdo comercial entre Europa y el Mercosur, una mención que se añadirá tras una reunión entre los mandatarios de ambos bloques que tendrá lugar en los días previos a la inauguración oficial del evento.

El pacto entre el Mercosur y la UE será uno de los asuntos clave de la Cumbre. El objetivo es que se consiga el aval político para continuar discutiendo el acuerdo técnico y poder cerrarlo definitivamente en octubre, tal y como estaba previsto. 

Antes de llegar a Guadalajara, los negociadores de ambos bloques tuvieron una semana muy agitada. El miércoles estaba prevista la celebración de una reunión vital para el futuro del acuerdo. El encuentro se iba a celebrar en Bruselas (Bélgica) con el fin de intercambiar las respectivas ofertas comerciales. A última hora, sin ninguna explicación, la reunión se pospuso. Finalmente se convocó para hoy viernes 21 de mayo. Y entre tanto, a lo largo de toda la semana las declaraciones y comentarios sobre las propuestas a presentar se sucedieron y multiplicaron en la prensa para ir caldeando el ambiente.

El comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, reconoció en una teleconferencia con periodistas latinoamericanos que la intención de la UE es que en la mayor parte de los capítulos a negociar la apertura comercial del Mercosur alcance el 90%. Uno de los asuntos más conflictivos es el que hace referencia a la exigencia europea de que sus empresas puedan acudir a las licitaciones de los países que integran el bloque latinoamericano en las mismas condiciones que las compañías domésticas, algo que Brasil es muy reacio a aceptar, y Argentina no tanto. El ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Celso Amorin, aseguró recientemente que el Mercosur no va a aceptar presiones de los europeos para llevar a cabo "una discusión más profunda" en el área de compras gubernamentales.

A estas diferencias en el seno del Mercosur podría estar haciendo referencia Pascal Lamy cuando ayer en una teleconferencia con periodistas latinoamericanos afirmó que existían distintos grados de predisposición entre los países del Mercosur a la hora de alcanzar un acuerdo. Pero, a pesar de todo, el funcionario europeo confía en que se llegue finalmente a un acuerdo, e incluso reconoció que "las compras gubernamentales son muy sensbles para Brasil, pero igual tenermos que priorizar la integración entre los dos bloques".

Al cierre de esta edición, todavía no se conocía el resultado de la reunión en la que se presentarán las propuestas. Sin embargo, sí trascendió que la UE ofrecerá abrir el 98% de su universo arancelario y sobre el resto, que afecta a productos "sensibles", se darán cuotas. El Mercosur, por su parte, abrirá a Europa el 90% de su mercado y preservará el 10% restante.

En cualquier caso, la Cumbre de Guadalajara que reunirá a los mandatarios de Latinoamérica y Europa será importante para el futuro del acuerdo. Allí se espera que los presidentes de los países de ambas regiones den a los negociadores instrucciones precisas para conseguir firmar el pacto en octubre, un acuerdo que creará, según las palabras de Lamy, "la mayor zona de libre comercio del mundo".

Al evento, que se celebrará entre los días 28 y 29 de mayo, han sido invitados 58 jefes de Estado y de Gobierno, además del presidente de la UE, Romano Prodi y el secretario general del Consejo de la UE, Javier Solana. Hasta el momento, han confirmado su presencia 40 altos mandatarios. Algunos mandatarios de los que no asistirán, cancelaron su asistencia por la cercanía de las elecciones o problemas en sus países. Otros, como el primer ministro sueco, Göran Persson, no acudirá porque se fracturó un hueso tras sufrir una caída.

Esta semana ha sido especialmente intensa desde el punto de vista de las relaciones comerciales para los países latinoamericanos. Además de las negociaciones comerciales entre el Mercosur y la UE, los estados andinos (Colombia, Ecuador, Perú) comenzaron en Cartagena de Indias (Colombia) las negociaciones para la firma de un tratado de libre comercio con EEUU. 

En este caso todo está prácticamente dicho por parte de los gobiernos, pero no de los sectores a los que afectará la apertura comercial. La situación en el sector agrícola es especialmente complicado porque temen la competencia que pueda derivarse del pacto. Los partidos de izquierda de los tres países andinos se han opuesto a las reuniones. En Colombia, incluso, la Central Unica de Trabajadores (CUT) convocó un paro nacional coincidiendo con el encuentro de los mandatarios.

Las conversaciones fueron definidos como muy satisfactorios por los representantes de las naciones que negociaron la pasada semana el acuerdo. El jefe de la delegación de Colombia, Hernando José Gómez, manifestó que todos los objetivos previstos para la primera ronda de conversaciones se cumplieron “en forma efectiva” y añadió que si todo prosigue como ha empezado, el TLC podría estar listo para comienzos de 2005. El representante de Ecuador, Cristian Espinoza, también habló de “éxito” de la primera ronda.

Estas declaraciones fueron respaldadas por la representante estadounidense, Regina Vargo, quien, sin embargo, matizó que “sólo fueron dos días de reunión” y que queda mucho camino por recorrer.

Entre los temas más delicados de la negociación está la petición de los países andinos de que EEUU elimine sus subsidios agrícolas porque reducen la capacidad de competir de los productos de la región suramericana. Algo a lo que, por supuesto, EEUU se niega.

Los andinos también piden que se mantenga la actual reglamentación sobre los medicamentos genéricos que permite que laboratorios andinos produzcan fármacos basados en los mismos principios de los estadounidenses, pero a precios más baratos

Los países andino han negociado hasta ahora un acuerdo comun sobre los asuntos más generales y más a largo plazo, pero luego cada país negociará independientemente con EEUU los temas más específicos.

Y mientras tanto, el proyecto del ALCA, que vincularía comercialmente a todo el continente americano (excepto a Cuba), y que impulsa Washington continua estancado. El pacto debería estar firmado en 2005, pero parece que nadie apuesta porque se ponga en marcha en esa fecha. A pesar de todo desde México, país que a su vez a pedido su ingreso en el Mercosur, aún se confia en sacarlo adelante. El coordinador de la Secretaría de Economía del país azteca, Fernando de Mateo, ha afirmado en una entrevista concedida a Reuters que "en el momento en que uno entra en la velocidad negociadora, las cosas pueden ir muy rápidamente, pero para hacer eso los motores tienen que empezar a calentar".

RGN TGC

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.