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Viernes,
21 de mayo de 2004
Felipa
Aguilar, experta en educación popular y responsable del enfoque
de género en la Subalcaldía de Jatún Ayllu Qhayana
(Bolivia)
Mujeres
del altiplano andino
Felipa
Aguilar Calle, boliviana, de 49 años de edad, es una mujer experta
en educación popular y es responsable del enfoque de género
en el Proyecto de Desarrollo Integral que se lleva a cabo en la Subalcaldía
Indígena de Jatún Ayllu Qhayana, Norte de Potosí,
en Bolivia. Viven en la zona unas 6.500 personas, de lengua aymara y quechua,
agrupadas en 46 comunidades. Su economía, de subsistencia, se está
viendo mejorada por un proyecto integral de desarrollo que contempla actividades
relacionadas con la producción, educación, salud y organización
comunitaria.
Por
Javier Pagola*
- En la subalcaldía indígena de Jatun Ayllu Qhayana varias
instituciones habían realizado, años atrás, proyectos
de desarrollo. ¿Cómo tomaban en consideración a la
mujer?
- Era una enseñanza planteada desde arriba hacia abajo. Un trabajo,
por separado, con las mujeres, en temas de salud o de artesanía.
Se llevó a cabo durante 10 años, pero no se notaba avance
en la situación de las mujeres.
- Ahora se realiza un proyecto integral, participativo, con enfoque
de género ¿Cómo ha cambiado la perspectiva?
- Para tratar de género hay que considerar en conjunto a hombres
y mujeres, no por separado. Para comenzar se hizo un diagnóstico
participativo de género tomando en cuenta la valoración
que las personas tenían de sí mismas, analizando los ingresos
y gastos de la economía familiar y comunal en las diferentes épocas
del año y el funcionamiento organizativo: cuánto y de qué
forma tomaban parte las mujeres en las decisiones.
- ¿Qué reveló ese análisis de la realidad?
- Datos muy importantes. Sobre todo que las personas tenían una
muy baja autoestima. Todos, varones y mujeres, valoraban más a
la tierra y a los animales que a las personas. Estimaban la tierra porque
les da la producción agrícola y a los animales porque aportan
abono. En último lugar de estima estaban las mujeres. También
vimos que la economía, de pura subsistencia, obligaba a los hombres
a emigrar temporalmente a la ciudad hasta cuatro veces al año.
- ¿Cómo se ha elevado la autoestima de las mujeres?
- Se han hecho varios ejercicios con técnicas muy participativas
y reflexivas. Talleres con mujeres solas y otros de hombres y mujeres.
Las mujeres, a solas, han vivido momentos intensos en que han expresado,
muchas veces con lágrimas, sentimientos que nunca jamás
habían podido hacer públicos. Las mujeres no recordaban
haber pasado ningún momento de felicidad en su vida, ni cuando
fueron niñas, ni como jóvenes, ni como madres: todo había
sido tristeza y sufrimiento. Hombres y mujeres juntos han tomado conciencia
del valor de ser persona: se puede comprar terreno y animales, pero a
las persona no se les puede comprar a ningún precio. Han comprendido
que las mujeres no sólo "ayudan" sino que hacen tareas
de tanta o más importancia que las que realiza el hombre y que
hay que dar a las niñas las mismas oportunidades educativas que
a los niños. Ha sido un proceso constante de reflexión y
acción. Ellos y ellas han llegado a dolerse por su propia situación
y han comenzado a reconocerse y valorarse a sí mismos y a sus capacidades.
-Y los varones ¿han cambiado su actitud hacia las mujeres?
- Sí, en ello ha sido determinante el convencimiento y la actitud
de las autoridades locales, que según la tradición originaria
deben ser siempre pareja de hombre y mujer y que han llamado a la reflexión
y a la participación de todos. También es verdad que todo
ha sido más fácil con las parejas jóvenes, más
abiertas al cambio. Ahora es corriente que un hombre se quede al cuidado
de sus hijos o del ganado para que su esposa pueda acudir a una reunión
de dos o tres horas, cosa que antes jamás ocurría. Las tareas
se comparten. Hasta "se atreven" algunos hombres a ir a buscar
agua o leña para casa, a pelar las papas y a cocinar. Y valoran
mucho más todo el trabajo productivo y doméstico que siempre
han hecho las mujeres.
- ¿Cómo se explica qué es el género a personas
que apenas saben leer y escribir?
- Para que entiendan y se lo apropien, se ha buscado una expresión
equivalente en su propio idioma quechua: "Qhari warmiq allin kausaynin"
que viene a significar que el género consiste en "el buen
vivir del hombre y de la mujer". Se valora la participación
de hombre y mujer en todas las actividades que se realizan, ya sea en
casa, en la charca, en el pastoreo o en las tareas comunales.
- ¿Esta pedagogía descubre el valor de lo económico?
- Claro. El proyecto ha establecido 'microrriegos', con los que se obtiene
ahora otra cosecha más y se mejora la alimentación con hortalizas.
Los hombres no tienen que migrar ahora tantas veces, las mujeres no se
quedan solas con sus hijos y el ganado. La actividad de la mujer al lado
de su marido proporciona mayor bienestar a la familia. La autonomía
de las personas, de las parejas y de las comunidades crece cuando se manejan
más recursos y pueden ganarse la vida. Ahora los esposos jóvenes
ya no dicen: "mi mujer me ayuda", sino que dicen: "los
dos trabajamos para nuestra familia".
- ¿Cómo se garantizan las mismas oportunidades a varones
y mujeres?
- Tanto en la escuela, en la educación formal, como en la educación
alternativa para personas adultas hay un plan curricular en el que el
género es un tema transversal. Se fortalece la participación
de hombres y mujeres en todas las componentes del proyecto: salud, producción,
organización comunitaria. Había, al comenzar el proyecto,
un 40% de hombres y casi un 90% de mujeres analfabetas, pero van aprendiendo
lecto-escritura y las reglas de cálculo, se responsabilizan y llevan
las sencillas cuentas de sus asociaciones de productores y todos firman
ya con su nombre o sus iniciales, ya nadie pone su impresión digital.
Todo el mundo tiene su carné de identidad y con él, entre
otras cosas, todas las personas mayores de 61 años pueden recibir
unas ayudas económicas que garantiza la ley y que antes no cobraban.
La alfabetización es bilingüe y se ejercita a hombres y mujeres
en la habilidad de saber presentarse y reclamar derechos ante ventanillas
oficiales. Además se capacita a líderes, hombres y mujeres
jóvenes, para gestionar sus asociaciones de productores y productoras
y para formular proyectos sencillos de construcción de caminos
o carpas solares.
- ¿Qué promedio de hijos e hijas tiene cada mujer?
- Diez, 12, hasta 14 pueden haber tenido. Pero sólo cuatro o cinco
hijos sobreviven a su madre. Más de la mitad mueren antes de cumplir
los cinco años. Con el personal de salud estamos ayudando a reflexionar
sobre la salud reproductiva, considerando siempre la situación
de las madres, la economía y las posibilidades de alimentación
que ofrece la zona.
- ¿Cuáles son los logros principales que habéis
conseguido en la primera fase de este proyecto?
- Las autoridades han comprendido bien en qué consiste el enfoque
de género. La comisión de género funciona bien dentro
del órgano directivo. Se pide y escucha la opinión de las
mujeres. Ellas toman parte, de manera creciente, en todos los órganos
de dirección y se han agrupado en una organización propia
de productoras. Hombres y mujeres, en familia y en grupo, analizan juntos
la realidad y buscan soluciones. Los hombres asumen tareas, como cuidar
a los niños o al ganado, que antes únicamente hacían
las mujeres y así ellas pueden acudir a reuniones y talleres de
formación. Todo el personal que trabaja en el proyecto se ha capacitado
con herramientas para trabajar el enfoque de género y ha interiorizado
las ventajas y posibilidades de trabajar así.
- ¿Cuáles son los desafíos principales para la
segunda fase?
- Es muy importante fortalecer la asociación de mujeres y la capacitación
para sus actividades como productoras. También buscar mercados
para comercializar productos. Y disminuir la violencia y los malos tratos
poniendo en marcha una Defensoría de la Mujer.
La Jornada
de una mujer en Norte de Potosí
4:30 horas. Despertar. Recoger y embolsar estiércol
en el corral.
5:30. Cargar, con ayuda del hombre, el abono en el burro o las llamas.
6:00. Preparar el desayuno y la comida de mediodía
7:30. Atender a los niños.
8:00. Desayuno familiar.
8:30. Dar de comer al cerdo y las gallinas
9:00. Conducir las ovejas al campo de cultivo.
10:00. Trabajar en el campo, o tejer (según época) mientras
cuida a las ovejas.
13:00. Comida de mediodía. Breve descanso.
14:00. Retorno al trabajo agrícola, vigilando al rebaño.
16:30. Vuelta a casa pastoreando y recogiendo leña
18:00. Encierra el ganado en el corral. Acarrear agua.
19:00. Cocinar.
20:30. Cenar
21:30. Dormir.
Sábado y Domingo: Lavado de ropa en el río. |
BLV
DTC
*Director de la revista "El Sur" de la ONG Medicus
Mundi
Agencia de Información Solidaria (AIS).
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