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Viernes
21 de mayo de 2004

José
María Aznar, posible futura baza de Washington
Las
Fundaciones, ejércitos clave en la batalla del poder latinoamericano
Por
Rafael Alba
La importancia
del voto cubanoamericano en las elecciones presidenciales estadounidenses
de este año es una buena tarjeta de presentación para
que la Fundación española para el Análisis
y los Estudios Sociales (FAES) que preside el expresidente del Gobierno
español, José María Aznar, pueda ser cortejada
ahora por demócratas y republicanos. Pero en Washington puede
haber más planes de futuro para el político español.
Los
buenos oficios del sector democristiano del Partido Popular español
han convertido la promoción del Proyecto Varela, la iniciativa
de Osvaldo Payá para liberar Cuba, en un asunto cuya promoción,
casi exclusiva, en EEUU depende de la FAES. Y esta opción,
no del todo rupturista y bastante democrática, podría
arrebatar de las manos del anticastrimo radical el granero de electores
cubanoamericanos del que disponían. Además, está
es la principal apuesta de la sección de internacional de
la fundación de los populares españoles para este
año.
La
exsecretaria de Estado de EEUU en tiempos de Clinton, Madeleine
Allbright, que es de Florida, fue la encargada de iniciar el acercamiento
a la FAES a finales del año pasado y las negociaciones cristalizaron
en enero de 2004 con la organización de un seminario conjunto
de la FAES y el National Democratic Institute, que preside Allbright
y que tiene en su patronato a lo más florido del Partido
Demócrata, ya sea conservador o progresista, en Washington
sobre el Proyecto Varela. Los republicanos organizaron un evento
similar, también con FAES, dos días antes, y en este
caso en Miami.
Hay
quien dice que el empujón católico a los intereses
de la FAES en EEUU no es casual. Como el analista del diario mexicano
La Jornada Marcos Roitman, por ejemplo, que asegura que para
conseguir el apoyo del clero Aznar ha tenido que comprometerse a
reforzar al Opus Dei en América, del Norte y del Sur, ante
el imparable avance de los Legionarios de Cristo, fortísimos,
sobre todo en México.
Pero quizá
este no sea el único plan para el que los estadounidenses
cuenten con la fundación que preside José María
Aznar, sobre todo las grandes corporaciones y los políticos
republicanos. Según algunos observadores, existe un interés
renovado en Washington por formar un núcleo alternativo al
Foro Iberoamericano.
Un potente lobby,
promovido en principio por el escritor mexicano Carlos Fuentes y
del que forman parte personalidades políticas como el expresidente
español Felipe González y empresarios como Jesús
de Polanco, Gustavo Cisneros o Carlos Slim. El hecho de que esta
reunión de notables no esté constituida formalmente
como asociación no le resta un ápice de poder, según
la apreciación de los analistas cercanos a Washington.
De hecho, el
Foro sólo hace su aparición una vez al año,
en reuniones que suelen celebrarse pocos días antes de las
Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y que nunca tienen lugar
en el mismo país en el que se celebra este evento, pero el
prestigio de sus participantes y el carácter semisecreto
de las reuniones, conocidas sólo por oportunas filtraciones
a la prensa, le conceden cierto aire conspiratorio que sirve para
poner bastante nerviosos a los actuales inquilinos de la Casa Blanca,
incapaces de olvidar las conexiones de Fuentes con Bill Clinton.
Sobre estas
premisas, Aznar podría tratar de montar una poderosa competencia
con base en alguna de las asociaciones republicanas que trabajan
el sector, como el Inter American Economic Council, por ejemplo,
cuya capacidad de presión, por el momento, no es mucha, aunque
ya se han realizado algunos intentos significativos por ampliarla.
Uno de ellos,
en enero de este año. Por esas fechas, el patronato de esta
fundación decidió dar su premio anual a la excelencia
empresarial precisamente a Carlos Slim y Gustavo Cisneros. Los magnates
recibieron el galardón en Washington en una ceremonia en
la que estuvo presente Henry Kissinger.
PLT USA ESP
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