Viernes 21 de mayo de 2004

 

Inquietud ante una posible repetición de la crisis del petróleo del 73 y el desplome de los bonos del 94

Los fantasmas del pasado se pasean por los mercados

Por Raúl Pozo

¿Será la escalada alcista del precio del crudo un precedente de una crisis como la de 1973? ¿Iniciará la Reserva Federal una meteórica revisión alcista de los tipos de interés en EEUU que desplome los bonos como ocurriera en 1994? En las últimas semanas, algunos viejos fantasmas han regresado al mercado y han obligado a diversos agentes a tranquilizar el ambiente. Hay similitudes pero también diferencias.

Fue el presidente de turno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el indonesio Purnomo Yusgiantoro, el que a comienzos de la semana mencionó la fecha de 1973 como referencia a evitar.

Los precios del petróleo se elevaron hasta sus cotas más altas de los últimos 21 años en Nueva York. A algunos expertos la situación les empezó a recordar la crisis que sucedió a la guerra de Yom Kippur. El crudo se disparó y desencadenó una crisis económica mundial.

Con las alarmas disparadas, la OPEP se ha puesto manos a la obra para tratar de detener esta escalada alcista, demasiado tarde, en opinión de la mayoría de los analistas, y con poco margen de actuación.

Sin embargo, ni la situación económica de entonces es la de ahora ni los mercados bursátiles parecen lo suficientemente alarmados para que cunda el pánico.

Ante la probable revisión al alza de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, algunos observadores han empezado a apreciar similitudes con la situación de 1994, cuando una serie de subidas en cadena del precio oficial del dinero en EEUU hundieron los mercados de bonos.

Se cumplen dos meses de la penúltima reunión de la Reserva Federal, después de la cual los inversores no encontraron en el comunicado la intención del organismo emisor de mantener los tipos de interés invariados durante un "periodo de tiempo considerable".

Desde entonces, la rentabilidad del bono de referencia estadounidense ha subido más de 100 puntos básicos (un punto porcentual) y su precio ha sufrido un notable descenso. No le ha ido mucho mejor a la renta fija europea. El bund alemán ha experimentado en el mismo periodo un descenso en precio, que se ha traducido un incremento de la rentabilidad superior a 40 puntos básicos.

Según datos de Lipper, los fondos estadounidenses de renta fija llevan camino de marcar su peor trimestre desde 1990, con un retroceso medio superior al 2,5% en su retorno a los partícipes.

Y las primeras alarmas han saltado con los paralelismos establecidos con la situación de 1994, cuando la Reserva Federal elevó en solo un año los tipos de interés en 300 puntos básicos, lo que provocó una tormenta en los mercados de renta fija.

Los expertos de Caja Madrid aseguran en uno de sus últimos informes que "no debería registrarse una reacción como la vivida en 1994". La entidad recoge las conclusiones de un artículo publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el que se estudian las diferencias y las semejanzas entre ambos escenarios.

La elevada participación de los no residentes en el mercado de bonos estadounidense (sobre todo de los bancos centrales asiáticos), los tipos de interés reales más reducidos y las menores presiones inflacionistas, configuran el cuadro de las diferencias que se argumentan para calmar a los inversores.

Por su parte, Standard & Poor's también ha estudiado la situación y observa una diferencia fundamental entre ambos escenarios. En 1994, la Reserva Federal adoptó la política monetaria agresiva comentada anteriormente sin apenas mostrar señales de que iba a actuar de este modo.

En cambio, ahora el organismo emisor lleva tiempo insinuando sus intenciones, prácticamente desde comienzos de año, cuando ya los expertos hablaban de posibles subidas de hasta 50 puntos básicos para el conjunto del ejercicio.

Morgan Stanley prevé que el bono de referencia estadounidense finalizará el año con una rentabilidad próxima al 5% (ahora se encuentra en torno al 4,75%). En estos cálculos coincide con Caja Madrid.

Esta estimación está alejada de la realizada por Merrill Lynch cuando el precio de los bonos en EEUU comenzó a descender de forma notable ante los comentarios de los responsables de la Reserva Federal sobre una posible revisión al alza de los tipos de interés. Entonces, el banco de inversión consideró que el bono a 10 años se podría situar en torno al 6%.

No obstante, los riesgos no desaparecen. Para Standard & Poor's, los problemas llegarían si una subida del precio oficial del dinero se tradujera en salidas masivas de inversores institucionales de los bonos.

Caja Madrid considera que la volatilidad que está experimentando el mercado y las reacciones a datos macroeconómicos concretos podrían provocar que la rentabilidad del bono se fuera por encima del mencionado 5%.

FZM USA


   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.