Viernes 21 de mayo de 2004

 

La operadora pasará a tener el 48% del mercado tras la compra de la filial de BellSouth

Telefónica se hace fuerte en los celulares de Chile

Por Ryan O'Connelly

Telefónica ha dado un paso más en su consolidación en Chile. Telefónica Móviles anunció esta semana la compra de la filial de celulares de CTC por un total de 1.037 millones de euros. Ahora, el propósito de la empresa española es integrar dicha compañía con la subsidiaria de BellSouth en Chile, actualmente en proceso de adquisición.

Ahora, una vez culminada esta última operación, cuya finalización está prevista para el segundo semestre, Telefónica Móviles podrá fusionar todos sus activos de comunicaciones celulares en Chile. La operadora pagará 830 millones en efectivo mientras que los 207 millones restantes corresponden a la deuda de la sociedad adquirida a CTC.

La nueva filial tendrá más de 3,6 millones de clientes que suponen un 48% del total del mercado nacional. Asimismo, las intenciones de los responsables de la operadora pasan por una integración de tecnologías (Telefónica está empleando el GSM mientras que BellSouth usa el CDMA) y la apuesta es implantar el estándar europeo. Una elección que Telefónica ha decidido también en Argentina y México.

El precio ha sido considerado por algunos analistas como un poco caro. Aunque, según ellos, Telefónica no tenía más remedio que hacer una buena oferta para convencer a los accionistas minoritarios de CTC, de la que Telefónica tiene un 43,6%.

De no ser así, Telefónica podría haberse encontrado con reticencias de sus socios, especialmente de las gestoras de fondos de pensiones (AFP) entre las que figuran las filiales del BBVA y el SCH, por deshacerse del negocio de móviles de CTC, probablemente uno de los más rentables del grupo.

Dicha oposición, hubiera supuesto unos costes mayores, no sólo económicos sino también de prestigio. Cabe recordar los problemas de Endesa para adquirir Enersis por no pactar con los accionistas minoritarios entre los que estaban las AFP.

Para evitar posibles roces, el consejo de CTC decidió pagar un dividendo de 665 millones como compensación por dicha venta sólo unas horas después del anuncio.

En principio están satisfechos, aunque algunos expertos no han descartado que los minoritarios de CTC pidan que el dividendo se amplíe hasta los 830 millones que va a pagar Telefónica Móviles. Según adelantó esta semana Américaeconómica.com, las AFP van a contratar un asesor externo para que haga una valoración.

Las incógnitas pueden estar justificadas. En Chile los analistas cuestionan el futuro de CTC sin los móviles, en estos momentos, y como se ha dicho con anterioridad, la división con mejores previsiones de crecimiento. Para ellos, la telefonía fija está atenazada por la actual política de recorte de tarifas del Gobierno de Ricardo Lagos.

Estos expertos creen que, tras la venta, el valor de las acciones de CTC pasará de 1.900 a 1.400 pesos. Los inversores parecen haber empezado a huir. El jueves, los títulos de CTC cayeron un 3,86% en Santiago y un 4,28% en Wall Street.

Esta pérdida de peso de CTC ha sembrado ciertos temores en la Bolsa de Santiago puesto que la operadora supone el 11% de la contratación del selectivo índice local IPSA. Una situación similar a la que se dio años atrás en países como Brasil, Argentina y Perú cuando Telefónica se hizo con la mayoría del capital de sus filiales locales.

Lo cierto es que Chile ha sido el único de los grandes países de Latinoamérica donde Telefónica no ha ampliado su participación. A principios de 2000, la compañía lanzó sendas OPAs sobre Telefónica del Perú, Telefónica de Argentina y Telesp de Brasil en la llamada "Operación Verónica". Unas ofertas que permitieron a la operadora española hacerse con más del 90% del capital de cada una de ellas.

En Chile no lo hizo porque la legislación impedía adquirir el resto del capital de CTC mediante canje de acciones. En definitiva, que debería de haber pagado en efectivo. En 1999, todavía en la época de la presidencia de Juan Villalonga, Telefónica tuvo que afrontar diversos procesos judiciales por denuncias de otros accionistas de CTC, cuando el consejo de administración de ésta última aprobó la venta de su filial de Internet a Terra.

Lo cierto es que ahora Telefónica ha dado un paso adelante en los móviles y ha contribuído a cerrar el paso a su gran rival en el negocio latinoamericano: América Móvil, la compañía controlada por Carlos Slim, que trata ahora de hacerse fuerte en Chile.

Precisamente, en el mercado financiero de Santiago se ha vuelto a comentar en los últimos días que los ejecutivos de América Móvil han mantenido contactos con SmartCom, la filial chilena de móviles de Endesa. Por ahora no ha habido confirmación, aunque SmartCom, tras haber superado 1,2 millones de clientes a final del primer trimestre, puede ser uno de los pilares que busca Slim para competir con Telefónica y Telecom Italia.

De no alcanzar un acuerdo, Slim, que recientemente compró Chilesat, ha admitido que su América Móvil está dispuesta a comprar frecuencias para operar la telefonía celular de Chile.

Desde luego, las comunicaciones celulares, gracias a la libertad que tienen las empresas para establecer precios, parecen haberse convertido en el único negocio de telecomunicaciones rentable. Porque en la telefonía fija las tensiones se han acrecentado.

La reciente decisión del Gobierno chileno de aceptar la subida de las tarifas de interconexión que cobra el operador dominante (Telefónica CTC) aprobadas por la Secretaría General de Telecomunicaciones (Subtel) ha desatado una fuerte polémica en el sector.

Para empezar, y como respuesta a esa subida, Manquehue Net, uno de los operadores alternativos, ha anunciado que va a despedir al 20% de la plantilla. Según su consejero delegado, sólo así podrá superar el impacto de las nuevas tarifas.

A su vez, Entel, la filial local de Telecom Italia, ha advertido que el aumento de estas tarifas de interconexión va a traducirse en una caída de sus ingresos este año superior a nueve millones de dólares.
Su vicepresidente, Konrad Burchardt, confirmó además que han presentado un recurso al Subtel y añadió que, de no ser escuchados, están dispuestos a acudir a los tribunales.
Una opción que también es contemplada por la citada ChileSat, la compañía de Carlos Slim.

Aunque no todos se han enfadado tanto. Los responsables de VTR, división chilena de cable del gigante estadounidense Liberty Media, han manifestado que ya habían contado con esa subida de tarifas. Y pese al aumento, los ejecutivos han mantenido la previsión incrementar sus ventas este año un 20% hasta 250 millones de dólares y sobrepasar el millón de clientes.

De todas maneras, tampoco la subida dejó contenta a Telefónica. La compañía española aseguró que con el nuevo marco sus ingresos caerán una media del 13% al año. Pese a todo, la resolución final del Gobierno fue menos grave para Telefónica que la propuesta inicial del Subtel. En la discusión llegó a entrar incluso el presidente chileno, Ricardo Lagos, quien llegó a calificar de muy poco serio que Telefónica en las negociaciones sobre las tarifas, plantease un riesgo país de Chile similar al de 1997.

Pese a todo, las posiciones de Telefónica empiezan a estar claras y parece que la gran apuesta son los móviles. Antes de la 'operación CTC', sus ejecutivos habían insinuado que concentrarían las inversiones en este negocio y las congelarían en la telefonía fija. Es posible que ya hayan empezado a cumplir su trabajo.

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