Jueves 3 de junio de 2004

El fiscal general de Nueva York, Eliot Spitzer, ataca ahora a las grandes farmaceúticas

El azote de la industria financiera, Eliot Spitzer, ha puesto a sus hombres a trabajar en otro sector polémico, y quizá políticamente rentable, que diría el ex-presidente de Wall Street, Richard Grasso.

Esta vez se trata de la poderosa industria farmacéutica mundial, ese monstruo que factura unos 400.000 millones de dólares al año y que goza de pocas simpatías en los sectores progresistas de la sociedad.

Spitzer ha empezado por una empresa extranjera, la británica GlaxoSmithKline, a la que acusa de fraude por no proporcionar información suficiente sobre el Paxil, un popular antidepresivo que, según estudios recientes, no funciona en la adolescencia y hasta puede aumentar las tendencias suicidas de los más jóvenes.

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