Viernes 28 de mayo de 2004

 

El rechazo de las organizaciones sociales no ha impedido la firma del TLC entre Centroamérica y EEUU

El Cafta, muy contestado por los organismos sociales de Centroamérica

Por Vanesa Camargo

Los ministros de Comercio Exterior de los distintos países de Centroamérica, excepto la República Dominicana (que firmará en junio) y el jefe de la Oficina de Comercio Exterior de EEUU, Robert Zoellick han firmado, hoy viernes, el Tratado de Libre Comercio (Cafta). El encuentro ha tenido lugar en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington. Y el acuerdo se ha alcanzado a pesar del fuerte rechazo que despierta este acuerdo económico en los distintos sectores sociales de cada uno de los países.

Las autoridades económicas centroamericanas y estadounidenses justifican el Cafta como un medio para enfrentar y paliar los problemas de pobreza y desempleo en Centroamérica, ya que EEUU representa el primer socio comercial de los países centroamericanos (el año pasado, el intercambio entre ambas partes ascendió a 30.000 millones de dólares).

Sin embargo, movimientos medioambientales y laborales, pequeños productores agrícolas, agrupaciones de inmigrantes y religiosas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana, e incluso de EEUU, constituyen una fuerte oposición a lo que consideran un atentado contra las economías locales, la agricultura centroamericana y los derechos laborales.

Todas las organizaciones sociales están en contra del Cafta, que supone un atentado contra cualquier Sistema de Derecho, según ha declarado a Americaeconomica.com el presidente de la Confederación de Trabajadores de Costa Rica (Rerum Novarum), Rodrigo Aguilar. La única excepción es la República Dominicana, país que actualmente participa como testigo y que firmará el Cafta a finales de junio, después de haber consensuado esta decisión con los organismos públicos del país, según declaró a este diario la coordinadora adjunta del Tratado de Libre Comercio en República Dominicana, Linet Batista.

Aguilar denunció que para lo único que servirá este tratado será para "minar las posibilidades del Parlamento de modificar leyes con el objetivo de favorecer a empresas privadas norteamericanas, así como limitar los poderes ejecutivo y sobre todo judicial".

El Cafta supondrá ventajas absolutas para EEUU, que concederá subsidios millonarios para sus agricultores, y la ruina para las agriculturas centroamericanas, que no podrán competir ni de lejos con las grandes multinacionales. "Serán quienes manden (las multinacionales), podrán violar leyes laborales y convenios internacionales, que si no afectan al comercio, nada va a pasar", reiteró Rodrigo Aguilar. La única esperanza es que no se llegue a ratificar en los Congresos y que se escuchen todas las protestas programadas a partir del próximo 31 de mayo.

En la otra parte, expertos en economía aseguran que el Cafta incorpora reglas en materia de comercio de bienes y servicios, inversión, propiedad intelectual, mecanismos de defensa comercial, etc., pero aunque sean necesarios grandes esfuerzos de los países centroamericanos (ya que tendrán que hacer reformas fiscales e institucionales, el proceso de apertura será gradual y la ampliacióin de las exportaciones de Centroamérica hacia EEUU conllevará grandes beneficios para la región, tanto económicos como laborales y sociales (mejoras en la educación y la salud).

El Ministro de Economía de El Salvador, Miguel Lacayo, declaró ayer en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde concluyó la revisión legal de los textos del Cafta, que el acuerdo es "la aplicación de las reglas del juego uniformes tanto para los países centroamericanos como para EEUU" y constató que una vez firmado el documento, los países tendrán que continuar con el proceso de "concienciación" porque "es posible que haya ciertos partidos políticos, los que tradicionalmente han estado en contra de los tratados, que continuarán oponiéndose y como país democrático se debe permitir este tipo de opiniones; no obstante se contará con los votos suficientes de una variedad de partidos políliticos para poderlo aprobar en el país este año", según un comunicado oficial del Ministerio de Economía de El Salvador que remitió a Americaeconomica.com la Secretaría de Integración Centroamericana (SIECA).

Francisco Flores, presidente de El Salvador, un cargo que dejará el 1 de junio, es uno de los principales impulsores del Cafta y ha sido firme en sus declaraciones, ya que alega que los problemas del libre comercio existen solamente "en la mente de los politólogos y los burócratas" (...) "Latinoamérica entera está perdiendo trabajo por el desplome de los precios agrícolas y necesita encontrar nuevos motores de desarrollo para la gente pobre. La forma de hacer esto es creando estos tratados de libre comercio".

Varios funcionarios centroamericanos han dicho que enviarán el Cafta a sus respectivos congresos sólo cuando haya sido aprobado por el Congreso en Washington, una vez finalizadas las elecciones generales del próximo mes de noviembre. Si los Congresos de Centroamérica ratifican el Tratado de Libre Comercio, con EEUU, éste entrará en vigor en enero de 2005.

El Cafta tuvo su origen en la propuesta del mandatario de El Salvador, Francisco Flores, en calidad de presidente temporal del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), a su homólogo estadounidense, George Bush. Una propuesta para iniciar negociaciones sobre un TLC entre Centroamérica y EEUU, y que se reiteró en abril de 2001, durante la reunión de Jefes de Estado de las Américas en la ciudad de Quebéc (Canadá).

RGN USA TGC

   

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