Viernes, 28 de mayo de 2004

 

Albis Muñoz, presidente de la patronal venezolana Fedecámaras

"Lamentablemente, Venezuela está alejada de cualquier proceso de integración"

Por Gema Velasco

Venezuela vive momentos de gran tensión. Este fin de semana se llevará a cabo la comprobación de las firmas para validar el referéndum revocatorio contra Hugo Chávez, el denominado proceso de "reparos". Todos los sectores sociales del país están a la espera. Las empresas no son una excepción. La presidenta de Fedecámaras, Albis Muñoz, asegura que es el momento culminante y denuncia la puesta en marcha de "una cacería de brujas". Mientras tanto, el resto del subcontinente está inmerso en un proceso de negociaciones comerciales con el mundo desarrollado para tratar de asegurarse la prosperidad en el futuro.

- ¿Qué esta pasando en Venezuela?

- Estamos en un momento culminante, el más intenso políticamente. Ahora acaba el proceso que inició la oposición en busca de una salida democrática a la crisis a través del referéndum revocatorio. Este proceso, que está reconocido, requiere el cumplimiento de una serie de condiciones, como la recolección de firmas. Se han recogido tres veces, la última en noviembre, y no se han aceptado en ninguna ocasión. Por alguna u otra cuestión se desechó el 50% de las rúbricas. El Gobierno ha utilizado todo tipo de artimañas. Se ha inventado una figura nueva que impide que terceras personas rellenen los datos de las planillas. Esto no es normal ni en Venezuela ni en ninguna parte del mundo. Ahora, dentro de unos días, vamos a iniciar otro proceso, el de reparos, para volver a recoger las firmas.

- ¿Como se está viviendo la actual situación en el país?

- La tensión es aún mayor que hace unos meses. El Gobierno ha organizado todo tipo de actos para obstaculizar el proceso de reparos. Se está persiguiendo a mucha gente. Chávez incluso denunció una invasión de paramilitares colombianos, pero estos supuestos conspiradores ni siquiera llevaban armas. Es un poco raro, ¿no? Y con esa excusa se ha iniciado una cacería de brujas. Se impide a la gente salir del país, se retienen automóviles e incluso se detiene a personas, como al alcalde del municipio de Baruta, Enrique Capriles, que está actualmente preso.

Los motivos de esta detención se remontan al 11 de abril, cuando Capriles asumió su responsabilidad para resolver un conflicto con la Embajada de Cuba. Y ahora el Gobierno le acusa de intentar entrar a la fuerza en la Embajada.

- ¿Cómo está afectando esta situación de conflictividad social a las empresas venezolanas?

La actividad es muy irregular y la demanda no se estabiliza. No hay inversión ni generación de empleo.

- Pero a pesar de todo, la economía creció en el primer trimestre casi un 30%.

- Se ha observado un repunte en los números del primer trimestre, pero se trata de un rebote estadístico, ya que las cifras se comparan con el periodo enero-marzo del año anterior, en el que tuvo lugar el paro cívico. Además, hay que tener en cuenta que el año pasado la economía cayó un 30% de promedio, y en algunos sectores, como el de la construcción, el desplome fue aún mayor.

- Chávez impuso controles al tipo de cambio tras el paro cívico, ¿cómo están afectando estos controles a la dinámica habitual de las empresas?

- En los primeros meses, la paralización fue completa. Ahora se ha flexibilizado un poco, pero los controles se utilizan como un arma política: las empresas que participaron en el paro cívico no reciben dólares. Esta misma semana hemos pedido que se eliminen completamente estos controles porque en estos momentos no tienen ninguna justificación.

- Recientemente ha estado usted de visita en España y allí se encontró con líderes empresariales, ¿le han manifestado inquietud por la situación política de Venezuela?

- Sí, han manifestado preocupación. Los problemas políticos frenan las inversiones. Pensamos que si se logran resolver pacíficamente los problemas políticos del país las posibilidades de Venezuela son muy grandes.

- ¿Ha encontrado entre el empresariado español interés por aumentar su presencia en Venezuela ?

Me reuní con Telefónica de España, que próximamente va a aumentar las inversiones en el país. Y recientemente, hace apenas una semana, Repsol creó un consorcio con la francesa Total y las venezolanas Otepi e Inepetrol para la explotación de gas y petróleo. En este sector, al igual que en el de telecomunicaciones o turismo, hay muchas oportunidades, pero es necesario que se arregle la situación política.

- En estos momentos, Latinoamérica está inmersa en un proceso muy activo de negociación para establecer relaciones comerciales. ¿Qué papel juega Venezuela en el nuevo panorama de relaciones que se está estableciendo?

- Lamentablemente, Venezuela está alejada de cualquier proceso de integración. Chávez ha dicho en más de una ocasión que no quiere saber nada del ALCA, un proyecto en el que trabaja el resto de naciones andinas. El Gobierno defiende el distanciamiento dentro de su política antiglobalización. Nosotros sí estamos interesados en formar parte del ALCA y queremos que se comience a trabajar en el estudio de nuestras fortalezas y debilidades con el fin de hacer una buena negociación. Desde Fedecámaras hemos hecho un esfuerzo parar crear un grupo multidisciplinar que analice el asunto, pero si desde el Gobierno no se toman medidas, no hay nada que hacer.

- Cuando ve a sus vecinos, ¿siente envidia?

- Para nosotros el modelo más importante a seguir es Chile, un país que ha ido creciendo y sosteniendo ese desarrollo. Es el único país latinoamericano que ha logrado disminuir la pobreza. Yo pienso que no hay crecimiento sin el bienestar de la gente. En Venezuela es terrible. Cada vez entran más ingresos procedentes del petróleo y cada vez hay más pobreza. Esto sucede también en otros países. Latinoamérica tiene que tomar medidas políticas para arreglar este asunto, si no, habrá un retroceso.

VNZ PLT MCR

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.