Miércoles 9 de junio de 2004

Citigroup y la caída del crédito presionan a la banca de EEUU

La banca de EEUU se enfrenta a un fin de año complicado que sólo podría resolver con un poco probable despegue de Wall Street. La caída de la refinanciación de los préstamos a través de las tarjetas de crédito y el agresivo giro de la estrategia de Citigroup complican la situación.

En el primer trimestre, las peticiones de créditos al consumo cayeron un 40% hasta 3.900 millones de dólares. Un área que, en los últimos años, ha supuesto la cuarta parte del beneficio. Este negocio va a seguir deteriorándose en un panorama de subida de tipos.
Los bancos estaban aplicando un diferencial enorme. Las entidades tomaban los fondos al 1%, tipo de interés de referencia y, sin embargo, la refinanciación de las tarjetas de crédito se han llegado a hacer al 19%. Estas altas tasas provocaron múltiples denuncias individuales y colectivas que denunciaban a las entidades por prácticas cercanas al usura.

Pero hay quien ha sabido utilizar la coyuntura para dar un giro estratégico y adelantar a la competencia. Así, Citigroup pactó con la la comisión del mercado de valores de EEUU (SEC) el pago de 2.650 millones por el caso WorldCom.

El banco provisionó 6.700 millones ante nuevas indemnizaciones. Una cifra que supone el 37% de sus beneficios en 2003. El Citigroup también fue multado por la Reserva Federal (FED) con 70 millones por las prácticas ilegales de una de sus filiales financieras, acusada de aplicar tipos de interés que rozaban la usura. Ahora, el banco ha empezado a presionar a sus competidores para que provisionen dinero ante hipotéticas condenas.

Citigroup hostiga a su competencia en todo el mundo. Citigroup ha empezado a acosar a todos sus competidores, incluidos los extranjeros. HSBC ha sido su última víctima. La pasada semana, Simon Samuels, analista del banco norteamericano, mantuvo en ‘vender’ la recomendación de las acciones de la entidad financiera británica.

El motivo son los graves problemas que HSBC puede tener en Household, su filial estadounidenses dedicada al negocio de la financiación al consumo afectada ahora por la crisis de este sector. Esta compañía fue adquirida por HSBC en 2002 tras pagar más de 9.000 millones de libras esterlinas. Los británicos han insistido que la apuesta por Household es a largo plazo, rechazando las críticas de algunos analistas sobre la presencia en este negocio.

Estos comentarios han venido en un momento en el que los rumores en Wall Street apuntan la posibilidad de que HSBC esté planeando una nueva gran adquisición en EEUU.

La Reserva Federal alivia las cargas. Quizá ante el previsible aumento de los tipos de interés de referencia que la FED aplicará antes de que termine el presente año, el instituto emisor ha decidido mantenerse neutral con la banca en algunos nichos de negocio particularmente rentables que estaban en peligro.

Tras una investigación de un año, los técnicos de Alan Greenspan han decidido permitir que las entidades financieras estadounidenses mantengan sus programas de líneas de crédito abiertas para consumidores de bajos ingresos.

Un producto fuertemente criticado por las asociaciones de consumidores que aseguran que funciona también como un préstamo de rentabilidad abusiva para la población más pobre pero que más de 1.500 empresas financieras de EEUU ofrecen en este momento. En la práctica, cuando algún cliente utiliza una ampliación de su crédito disponible, junto al correspondiente tipo de interés aplicado sobre el préstamo, se le cobra una comisión que varía entre 15 y 35 dólares según la entidad.

Las organizaciones de consumidores han calculado que alguien que paga una tarifa de 20 dólares por una ampliación de cien dólares en su línea de crédito que debería liquidar en no más de 15 días, abona el equivalente a un tipo de interés anual del 520%.

USA BYS FZM

 

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