Viernes 4 de junio de 2004

 

Los acreedores rechazan el plan de reestructuración de la deuda

El lobby empresarial y financiero de argentina se rinde ante Kirchner

Por María Blasco

Después de más de dos años y medio de espera, el Gobierno argentino presentó por fin su propuesta para reestructurar la deuda en suspensión de pagos. La oferta, aunque al presidente Kirchner le cueste reconocerlo, es mejor que la que el Ejecutivo defendió en Dubai en septiembre de 2003. El plan de canje gustó a los mercados, a las empresas y a los banqueros del país, pero los acreedores no lo recibieron con tanto entusiasmo. Están enfadados. Han amenazado incluso con hacer todo lo posible por bloquear el proceso de canje.

Los bancos, las empresas del sector agrario, el de servicios, el comercio..., todos han respaldado al Gobierno en este momento clave para conseguir que el país regrese a los círculos financieros internacionales y vuelva a ser digno de la confianza de los inversores.

La Asociación Empresaria Argentina (AEA), que aglutina a los representante de las 70 compañías más importantes del país, invitó el presidente Néstor Kirchner a la celebración de su segundo aniversario. El presidente de la AEA, Luis Pagani, no pudo ser más explícito. Sus palabras muestran el grado de satisfacción del lobby empresarial argentino: "Este es el empresariado que reconoce en usted, señor Presidente, a quien ha consolidado en la Argentina un liderazgo político democrático sólido, luego de una profunda crisis político-institucional".

En otro encuentro casi simultáneo empresas de prácticamente todos los sectores productivos consensuaron una posición común de respaldo a la gestión del Gobierno.

Este apoyo es un alivio para Kirchner, que tras recibir el espaldarazo de la clase empresarial y financiera del país, tendrá que esforzarse, y mucho, por seducir también a los tenedores de bonos en suspensión de pagos. No parece que vaya a tenerlo fácil a pesar de que son muchos los que auguran que tendrá un amplia aceptación, entre ellos el presidente de la AEA que asegura que la respuesta de los acreedores será "satisfactoria".

Por ahora, los hechos y las declaraciones de los bonistas no le dan la razón. El Comité Global de Bonistas de la Argentina (CGBA), una de las asociaciones de acreedores más potentes y, según se dice, con influyentes conexiones en el FMI y el G7, recuerda en un comunicado divulgado después de que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, presentara la propuesta, que durante un encuentro en abril Lavagna se comprometió a consultarles cualquier avance respecto a la oferta. Algo que, según parece, nunca hizo el ministro. Por ese motivo la CGBA asegura que "la oferta no es aceptable ni en su forma ni en su resultado por el Comité Global". Esta asociación concentra a tenedores de bonos extranjeros con una cartera conjunta de títulos en default de 37.000 millones de dólares (30.223 millones de euros).

Conforme han ido pasando los días la CGBA ha radicalizado sus posiciones. El viernes 4 de junio representantes de esta organización aseguraron que harán todo lo posible por bloquear el proceso de reestructuración de la deuda. Para empezar han pedido al Gobierno italiano que interceda ante el presidente de EEUU, George Bush, que se encuentra de visita en el país trasalpino. Lo que no sabemos es que pretenden de Bush, quizá que movilice al FMI .

Tampoco ha sentado bien la oferta entre los acreedores argentina. La Asociación de Damnificados por la Pesificación y el Default (Adapd) aseguran que no van a aceptar la quita propuesta por Lavagna, y también se quejan de la falta de "buena fe" del Gobierno a la hora de negociar. Lavagna ha convocado para el próximo martes a esta organización para explicarles en qué contexto macroeconómico está apoyado el plan de reestructuración, pero su presidenta, Angélica Bergonzi, cree que es demasiado tarde. No entiende el sentido que tiene esta reunión si la oferta ya está anunciada.

También reaccionó pronto el Tesoro de EEUU. En un escueto comunicado divulgado por el portavoz de esta institución, Rob Nichols, asegura que "alcanzar una exitosa reestructuración de la deuda requiere de una amplia participación por parte de los acreedores en la oferta y el cumplimiento de los compromisos de la Argentina con el FMI". Algunos medios de comunicación argentinos entienden que el Tesoro hace suyas las quejas de los acreedores por no haber sido consultados antes de hacer público el plan de canje.

A pesar de estas reacciones sí que es posible que el Gobierno finalmente logré tener cierto éxito en el canje. Antes de presentar la oferta, miembros del equipo económico de Kirchner aseguraron que el canje sería un éxito si se acogen a la propuesta el 66% de los bonistas. Y esto podría conseguirlo sí los acreedores argentinos aceptan la oferta. Entre estos tenedores de bonos se encuentran las gestoras de fondos de pensiones privadas (AFP), que, de momento, son las únicas que no han dicho nada, ni en contra ni a favor de el plan de reestructuración. Si se tiene en cuenta la reacción del sector empresarial y financiero argentino no sería muy descabellado suponer que su opción también será la de poner al lado de Kirchner.

Además, algo raro ha pasado. Cuando Lavagna anunció la oferta se dijo que el bono cuasi par, que está destinado principalmente a las AFP se denominaría en pesos y no se ajustaría al Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). Esta idea no gustó demasiado, y dos días más tardes desde la Administración se filtró el hecho de que sí estaría indexado al CER y que la confusión se debió a un error en la presentación.

La propuesta presentada por Lavagna difiere poco de lo que se ha filtrado a la prensa en los días anteriores a su presentación. Se confirma que finalmente Argentina pagará los intereses de la deuda no pagados desde el default y devengados hasta diciembre de 2003, 18.100 millones de dólares (14.785 millones de euros). De manera que el monto total a reestructurar, incluyendo estos intereses, asciende a 99.400 millones de dólares (81.195 millones de euros), el mayor volumen en la historia de una renegociación de deuda soberana.

Pero si la oferta tiene una aceptación superior al 70%, el Gobierno también incluirá en la reestructuración los intereses no pagados entre diciembre de 2003 y junio de 2004, y que suman otros 4.800 millones de dólares (3.920 millones de euros).

El Estado argentino emitirá deuda nueva por valor de 38.500 millones de dólares (31.503 millones de euros) en el caso de que la aceptación sea inferior al 70%, y 43.200 millones (35.349 millones de euros) si ese porcentaje se supera.

Además, el equipo económico del Ejecutivo ha optado por integrar en todos los tipos de bonos (a la par, cuasi par y con descuento del 75%) que ofrecerán para el canje un mecanismo para vincular los títulos a la evolución del PIB. Este es uno de los detalles del plan que más ha gustado a los mercados y los analistas.

La quita se mantiene en el 75%, pero del valor real (valor presente neto), lo que supone que el valor total de la reducción de la deuda en términos nominales será de 60.900 millones de dólares (49.746 millones de euros).

El Gobierno de Kirchner espera que con el esquema propuesto Argentina esté en condiciones de refinanciar su deuda sin necesidad de tener que pedir más fondos hasta 2015.

El Ejecutivo argentino ya se ha quitado un peso de encima. La propuesta está por fin presentada, y es la definitiva, el propio Kirchner ha advertido que no se revisará ni se hará ninguna concesión. Pero ahora viene lo más difícil: convencer a los acreedores de que la acepten. El próximo lunes día 7 comenzará la segunda ronda de negociaciones con los tenedores de bonos, encuentros que se prolongarán hasta el 16 de junio. Las conversaciones prometen ser reñidas.

Pero eso será la próxima semana. De momento, Kirchner con la flexibilización de la propuesta ha conseguido relajar al FMI, lo que tiene su importancia porque dentro de poco toca negociar la tercera revisión del acuerdo firmado en septiembre. El Fondo todavía no ha dicho nada sobre el acuerdo, pero según la prensa argentina, los funcionarios de este organismo creen que el país camina en la dirección correcta. Claro que todo dependerá finalmente del grado de aceptación de los acreedores.

RGT MCR

   

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