Viernes 4 de junio de 2004

 

Los movimientos sociales denuncian el avance indiscriminado de las multinacionales europeas y de EEUU

La otra Cumbre de Guadalajara

Por Gema Velasco

Mientras los mandatarios latinoamericanos y europeos se dedicaban la pasada semana en la Cumbre de Guadalajara (México) a hacer en público discursos amables sobre cooperación e integración y a negociar acuerdos comerciales en privado, centenares de agrupaciones sociales celebraban reuniones paralelas a la cita oficial en un intento de denunciar el caracter eminentemente económico de un evento cuya declaración final definen como "una suerte de payasadas sin ningún efecto en la realidad".

Durante las semanas previas a la Cumbre la avalancha de información sobre el macro-encuentro llegó a ser agobiante. Pero acabó la reunión y parece que no ha pasado nada. La Cumbre se ha evaporado. Eso piensan muchos sectores y muchas personas indignadas por el resultado del evento. Entre ellas la Premio Nobel de la paz, Rigoberta Menchú, quien asegura sentirse frustrada por "la falta de voluntad política, el interés, y el compromiso de Europa con nuestros pueblos".

Así piensan también las centenares de asociaciones civiles latinoamericansas que se han dado cita en Guadalajara. "En Europa no hay preocupación por las consecuencias de los acuerdos que se firman con Latinoamérica. Es una lucha desigual", afirmaba a este diario un miembro de la delegación brasileña de activistas.

Esta fuente se refería a algo muy concreto: las negociaciones comerciales entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Antes de la Cumbre los políticos de ambos continentes se dedicaron durante días a dar a la prensa algún titular sobre la marcha de estas conversaciones. Todos ellos tenían algo en común, el optimismo sobre la firma de un acuerdo político en Guadalajara que diera via libre a la rúbrica de un pacto que tiene (tendría) que ponerse en marcha en octubre de este año. Pero a parte de un comunicado conjunto en el que se felicitan por los avances, nada más se supo, ni se ha sabido hasta la fecha, sobre este asunto.

Aunque algo sí han firmado, que se sepa. El Mercosur y la UE han rubricado un compromiso para crear una asociación conjunta con el fin de promover la investigación científica y teconológica. Nada más.

Pero la expectación creada entorno al acuerdo comercial fue tal que las organizaciones sociales de los países del Mercosur tuvieron excusa para organizar una mini Cumbre con el fin de analizar exclusivamente este asunto. Ellos también elaboraron una declaración final contundente sobre la cuestión. Entre otras lindezas hacia la UE en el comunicado afirman que "hemos logrado saber que existen nuevas ofertas de liberalización por parte de los dos bloques, pero ignoramos su contenido. Por exigencia expresa de la UE (que no exime de responsabilidad a los gobiernos del Mercosur) se nos ha impedido el acceso al contenido de estas nuevas ofertas, verdadero núcleo central de las negociaciones que se desarollan en Guadalajara. Esta es la "transparencia" que proclama Europa".

El enfado es obvio, pero no es menor que el que tienen muchos sectores empresariales en Argentina, Brasil, Uruguay o Paraguay. El secretismo de las negociaciones ha hecho que, por ejemplo, las federaciones de estos países del sector de la electrónica se unieran para exigir que se las tenga al tanto de las conversaciones. Más aún, que puedan participar en ellas. En el sector agrario, los campesinos y los productores también están tensos y expectantes ante lo que pueda ocurrir porque a pesar de que todavía no hay nada concreto están convencidos de que las negociaciones entre el Mercosur y la UE "están muy avanzadas", afirman desde la Asociación Social Continental (ASC), una organización que aglutina a centeneras de asociaciones civiles que luchan contra el Alca, y que ahora también enarbolan la bandera anti-UE.

La opinión de estas organizaciones muestra lo que hay detrás de la multitudinaria foto de mandatarios sonrientes que puso punto y final a la Cumbre de Guadalajara. Ahora ya todos han regresado a casa, menos los activistas detenidos en las movilizaciones contra el ALCA y la UE.

Las manifestaciones convocadas para protestar contra la actual estructura de relaciones comerciales y la falta de interés de los países por atender los aspectos sociales fueron, como en otras ocasiones, multitudinarias. Según algunas estimaciones, congregaron a más de 7.000 personas procedentes de todo el mundo.

Y una vez más también hubo problemas. Las organización convocantes denuncian que los disturbios surgidos durante las movilizaciones los protagonizaron una cuantos grupos "de exaltados no coordinados con ninguna asociación". Estas fuentes reconocen que la polícia tuvo mucha paciencia pero "cuando reaccionó lo hizo de forma indiscriminada y muy violentamente contra inocentes".

Fueron detenidas personas que, según las formaciones civiles, no tuvieron nada que ver: "La policía golpeó a compañeras, vejó a mujeres haciéndoles rogar que no las pegaran, y se vulneró el periodo máximo que pueden mantener a un preso incomunicado".

A estas alturas todavía permanecen varios manifestantes en las cárceles de México. Los grupos que convocaron las movilizaciones están recolectando firmas para lograr que sean puestas en libertad, y hoy viernes 4 de junio hay convocada una manifestación en Guadalajara en protesta por la reacción de la polícia durante la Cumbre.

Y mientras tanto, los gobiernos latinoamericanos y los europeos siguen negociando los acuerdos comerciales, y como no, preparando la próxima Cumbre, que se realizará en Montreal (Canadá) el próximo mes. Pero antes se celebrará una reunión ministeriral entre el Mercosur y la UE en Sao Paulo (Brasil). La cita será a mediados de junio.

El Alca es un proyecto a medida de las empresas
de EEUU

El secretario ejecutivo de ASC, Gonzálo Berrón, fue el encargado de organizar los movimientos y las asambleas que se realizaron en el marco de la Cumbre de Guadalajara.

- ¿Cuál sería el resumen de la Cumbre de Guadalajara?

Una reunión de una mañana, con una declaración final que es un rosario de buenas intenciones y que excluye los temas más sensibles.

- Si sólo ha sido eso, ¿por qué tanto follón?

- Lo que verdaderamente nos preocupa son los acuerdos puntuales que se están negociando en los pasillos entre países y regiones.

- ¿Por qué les molesta tanto la puesta en marcha del Alca o las negociaciones del Mercosur con la UE?

- El Alca es un proyecto hecho a la medida de las empresas estadounidenses que han comenzado a avanzar en Latinoamérica de forma indiscriminada, y Europa no es muy diferente. Las multinacionales roban el agua, roban la tierra... Por eso hemos creado un Eje de la Vigilancia.

- Pero, ¿creen posible que Latinoamérica crezca sin mantener relaciones comerciales?

- No estamos en contra del comercio sino de que las relaciones se establezcan de forma tan asimétrica. Ninguna de las propuestas recoge, por ejemplo, el establecimiento de mecanismos de compensación como los que sí existen en el seno de la UE. Y mientras tanto, los capitales se fugan de la región a través de la repatriación de beneficios.

- ¿Cual es su propuesta?

- Nosotros queremos que se negocien acuerdos, pero que se tenga en cuenta a la gente de los países a los que afecta, especialmente a la de las naciones en desarrollo. Pero también en Europa hay resistencia entre los campesinos y agricultores. Es normal. El Mercosur está pidiendo la eliminación de los subsidios y aranceles, y esto afecta directamente al futuro de este sector. Aún así, en el seno de la UE no hay una gran preocupación por parte de los trabajadores ni de las organizaciones civiles. No parecen muy conscientes de que estos acuerdos también les afecta a ellos y por eso no existe en esos países una solidaridad masiva con Latinoamérica.

RGN TGC MXC

   

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