Viernes, 4 de junio de 2004

Los astilleros y la siderurgia

Izar sacude al sector del acero

Por Alberto Miguel Arruti

Uno de los pilares de la industria siderúrgica es la construcción naval. Por eso, todo lo que afecte a ésta tiene su contrapartida en la industria del acero. Desde hace ya algún tiempo, varios meses por lo menos, la situación del Grupo Izar, dedicado a la construcción naval, se ha vuelto muy problemática.

Según Bruselas, las ayudas que recibió Izar, entre 1999 y 2001, de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), eran ilegales. Es el momento de recordar que las ayudas del Gobierno italiano a Fichianttieri -el 80% de sus pedidos proceden del ejército italiano- o las del Gobierno francés a Alstom fueron más importantes y no dieron lugar a ningún tipo de sanción.

En definitiva, la Comisión Europea reclama a la SEPI más de 308 millones de euros. Y, como es lógico, la quiebra de Izar y el posible cierre de los astilleros se vislumbra en el horizonte. Mientras, el Gobierno, con aire enigmático, declara que tendrá que hacer lo que no fue capaz de hacer el Gobierno anterior.

Por si el problema no fuese lo suficientemente complejo, las autoridades vascas afirman que no se les puede pedir ahora que compartan el problema cuando no han participado ni en el gobierno de Izar, ni en el de la SEPI.
Convendría que Bruselas se enterase, mejor dicho, se diese por enterada, de las peculiaridades del mercado de la construcción naval. Corea del Sur, además de tener salarios más bajos que los españoles, practica el "dumping".

Además, tanto Japón como EEUU mantienen legislaciones proteccionistas en esta cuestión. Luego no se puede hablar de un mercado perfecto, como se describe en los libros de Economía. La realidad es que Corea tiene sus astilleros saturados de pedidos hasta el año 2010. Por ello, está subcontratando con Japón, Tailandia y Vietnam. De este modo, Corea pretende hacerse con el monopolio de la construcción naval a nivel mundial, pues además de vender un 30% más barato que Europa, trabaja a pérdidas. Por si todo esto fuese poco, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprueba subvenciones para reflotar determinados astilleros coreanos.

Como consecuencia de tanto desacierto, el pasado año, los astilleros europeos sólo tenían contratado el 6,5% del mercado mundial.

¿Qué solución puede tener Izar? Podría pensarse en hacer algo parecido a lo que Europa llevó a cabo con la construcción aeronáutica. Se creó un gran consorcio europeo, como ha sido EADS. Un gran consorcio europeo de la construcción naval podría aportar calidad e innovación. Formarían parte de este consorcio, además del español Izar, los alemanes Thyssen Krupp, los franceses DCN y Alstom, el británico Royal Van Lent Shipyar y el italiano Fichanttieri.

En España, la comisión interministerial creada, integrada por los ministerios de Economía y Hacienda, Defensa, Industria, Trabajo y la SEPI tiene menos de un mes para diseñar un plan que devuelva la sanción de 308 millones, y además sea capaz de diseñar un plan de viabilidad que convenza a Bruselas de que los astilleros españoles pueden subsistir. Mientras, ya se habla de reducir el número de centros de trabajo de Izar, que hoy cuenta con once, entre los que se encuentra el central de Madrid, y reducir el número de empleados, utilizando el socorrido método de las prejubilaciones.

   

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