Viernes 4 de junio de 2004

El cantautor cubano pasó por España para presentar "Siete", su último trabajo

Carlos Varela: la conexión entre el son, la trova, el rock y el rap

Por Rafael Alba

El prestigioso artista cubano Carlos Varela ha estado unos días en España para presentar su último disco (“Siete”) y apoyar la llegada a La Habana el próximo año del Festimad, un festival de música moderna que se celebra en Madrid desde hace una década. Varela, de una generación posterior a los históricos de la “Nueva Trova”, como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés, y algo alejado en los textos de los temas que solían tratar los soneros tradicionales como Compay Segundo, representa a un boyante grupo de músicos en quienes el rock anglosajón tuvo un impacto claro, y es quizá el eslabón no tan perdido entre las viejas tradiciones y los guerrilleros del rap que hoy agitan la escena musical habanera. Además, este cantautor roquero espera que la cultura sea capaz de superar los obstáculos políticos que han enfrentado a la isla con EEUU durante décadas. Y lo dice un hombre al que acaban de negarle el visado y obligado a cancelar una gira ya prevista en el país norteamericano.

-¿Cómo se siente después de haber tenido que cancelar una gira por EEUU?

-He sentido muy especialmente el “boicot” de la Administración que me ha impedido celebrar la gira que tenía previsto realizar por EEUU, que me ha impedido encontrarme con el público latino que hay en aquel país, e incluso tocar en Miami, que era la ciudad donde se iniciaba la gira. También por algunas personas que se pasaron casi un año planeándolo y proyectándolo. Pero hay que olvidarse, otra vez será. Yo, por mi parte, tengo mucha fe en que la situación se normalice. A lo mejor a partir de noviembre, si hay cambios en Washington.

-¿Hay posibilidades de que las relaciones entre Washington y La Habana se normalicen algún día?

-Las relaciones culturales entre EEUU y la Isla se mantendrán, los artistas estadounidenses seguirán viniendo a Cuba y que los cubanos podremos tocar allí. Pienso que la cultura va a conseguir unir ambas orillas por un pasillo virtual que nos acerque los unos a los otros y que los políticos de ambos lados no van a poder evitarlo con su radicalismo. Somos dos pueblos que estamos muy cerca, y no sólo físicamente, y que en lo musical han tenido siempre una relación verdaderamente fluida con profundos intercambios de ritmos y ambientes.

-¿Qué ha venido a hacer a España en estos días?

- Bueno, yo tengo una buena relación con el público español, con la industria y con los profesionales. De hecho, desde 1994 vengo editando mis discos con casas de discos españolas y aquí he hecho grandes amigos como Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina o muchos otros. Además me he acercado esta vez invitado por los organizadores del “Festimad”, casi en calidad de observador, porque tenemos la idea de hacerlo en Cuba el año que viene. La gente que dirige el evento está mucho por La Habana y ya son grandes amigos. También he venido a actuar para presentar mi último disco “Siete”.

-¿Cree que su último disco supone un paso adelante en su carrera?

-Es un trabajo del que estoy muy satisfecho. Creo que hay madurez y se nota la carretera, los años en la música. Y así lo está viendo también el público latinoamericano que lo ha acogido muy bien. Hace poco he estado en México, por ejemplo, y la recepción ha sido muy calurosa. Además es un trabajo donde se mezclan esas raíces de las que hablaba antes, donde ha cabido una extraordinaria intérprete de blues como Bonnie Raitt, que mete guitarras y voces, y también un combo salsero con tanta solera y contundencia como los Van Van.

-¿Cree que los últimos resultados electorales van a propiciar un cambio en las relaciones entre Madrid y La Habana?

- Creo que los resultados de las elecciones españolas del 14 de marzo sirven para ilusionarnos, aunque también es dramático lo que pasó en Madrid tres días antes con todas las vidas que costó. Pienso que desde el punto de vista de las relaciones entre Cuba y España las noticias son buenas, porque la época de José María Aznar marcó un momento político muy bajo que hizo daño en muchos aspectos. Pero creo también que no sólo fue perjudicial para eso. Por lo que me han contado mis amigos españoles, y lo que yo mismo he podido ver, la etapa de Aznar fue desastrosa para la cultura de este país, para el pensamiento, para la canción, para la misma televisión en la que se han impuesto modelos que nunca fueron propios de este país. Casi me atrevería a decir que eran más ideas importadas de Miami, del mal Miami, que otra cosa. Ya sabes, las galas, los cantantes de versiones y todos esos asuntos. De modo, que no sólo la relación con Cuba va a mejorar sustancialmente, también el arte y la cultura de España van a salir beneficiados con este cambio.

 

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.