Viernes 4 de junio de 2004

 

Bush, a punto de perder un 40% del voto de los exiliados cubanos

División en el exilio radical de Miami

Por Clark Parker

Florida, el estado más cálido de la Unión, y no sólo por su excepcional clima, vive en estos días, por anticipado, las turbulencias preelectorales. Y no sólo porque hace cuatro años sus votantes, en concreto los exiliados cubanos radicales, dieran a George Bush una más que discutida victoria sobre el demócrata Al Gore en las presidenciales.

Los diferentes colectivos de cubanos exiliados llevan desde entonces, según fuentes de Miami, en una carrera sin precedentes por demostrar su representatividad y su capacidad de movilizar el voto a favor de Bush, otra vez, o de Kerry. Algunos colectivos empiezan a hacer serias advertencias al respecto al Partido Republicano que, según parece sigue confiando en sus aliados de extrema derecha y legislando para ellos. Al menos, en apariencia.

Las últimas disposiciones adoptadas por Washington con idea de endurecer el embargo han tenido una acogida irregular en la comunidad cubana de Florida, hasta el punto de que algunos colectivos tradicionalmente republicanos han anunciado su intención de cambiar su voto el próximo noviembre y pasarse con armas y bagajes al equipo de Kerry. Según los cálculos de los analistas independientes para ganar en Florida, aunque sea por un margen tan estrecho como los 537 votos que otorgaron a los republicano la victoria en 2003, cualquier candidato necesita por lo menos el 80% del voto cubano. Pero ahora, la división se acentúa en este colectivo y los sectores enfrentados se definen. A todos les parece positivo que se refuerce el poder de trasmisión de Radio Martí, pero se esboza una mayoría evidentemente contraria a las nuevas restricciones impuestas a los viajes y el envío de remesas. Dos medidas que, dicen algunos, no inquietaran a Fidel, pero sí le harán mucho daño a una ya empobrecida y golpeada sociedad civil.

Uno de los prohombres cubanos que se han mostrado más activos contra las medidas adoptadas por Washington ha sido Carlos Saladrigas que preside el Grupo de Estudios sobre Cuba y que ha dicho directamente que aparcará su corazón republicano para votar contra un candidato a presidente que no sabe que hacer con Cuba, no es capaza de promover la democracia en la Isla o dañar al sistema dictatorial, pero sí socavar los cimientos de la incipiente sociedad civil restringiendo aún más su poder adquisitivo. Saladrigas, es un empresario de prestigio que lleva tiempo enfrentándose a los radicales que lidera el congresista Licoln Díaz Balart y a la escisión derechista de la Fundación Cubanoamericana que presidió Jorge Mas Canosa y que ahora se agrupa en el Consejo para la Libertad de Cuba de Ninoska Pérez Castellón. Grupos que han apoyado sin reservas las nuevas normas anticubanas de Washington.

PLT USA

   

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