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Viernes
4 de junio de 2004
La
oposición logra las firmas necesarias para convocar el referéndum
revocatorio
Comienza la campaña electoral de Chávez
Por
Américaeconomica.com
Esta
vez sí que se ha conseguido. Chávez tendrá
que enfrentarse a las urnas después de que la oposición
haya logrado recolectar las firmas necesarias para convocar el referéndum
revocatorio. El presidente venezolano se ha puesto nervioso y ha
comenzado ya su particular campaña electoral. Rodeado de
la tradicional parafernalia revolucionaria el mandatario latinoamericano
ha dado un discurso en el que intenta desvincularse de las actitudes
autoritarias que han denunciado los opositores. Ahora Chávez
afirma que no es comunista.
Con
el 82% de los votos escrutados, la oposición venezolana consiguió
reunir los casi 2,5 millones de firmas necesarias (correspondientes
al 20% de la población) para convocar un referéndum
revocatorio contra el presidente de la República de Venezuela,
Hugo Chávez. La oposición tendrá que conseguir
4 millones de votos para ganar el referéndum, los mismos
que logró Chávez cuando asumió su mandato.
La
consulta popular está prevista, en principio para el próximo
domingo 8 de agosto. Pero puede haber problemas. La oposición
lo sabe. La Coordinadora Democrática (CD), organización
que aglutina los partidos opositores, ha asegurado que la fijación
de la fecha será otro "vía crucis". El asunto
es complicado, según la Constitución Bolivariana,
si los datos del referéndum se conocen antes del 19 de agosto,
fecha en la que se cumplen 4 años del mandato de Chávez
(dos tercios del total de seis años), y la consulta popular
echa al presidente del poder, se tienen que convocar elecciones
generales en 30 días.
Pero
si se realiza después del 19 de agosto quien asumen la presidencia
y completa el mandato será el actual vicepresidente, por
lo que poco vararían las cosas. Sin embargo, quizá
José Vicente Rangel no ocupe este cargo cuando llegue ese
momento. En Caracas hay muchos rumores sobre una fuerte presión
internacional para imponer como segundo de Chávez, y por
lo tanto, responsable de ese proceso, si se diera el caso, a Alí
Rodríguez, actual presidente de Petróleo de Venezuela
(Pdvsa). La oposición teme que Chávez busque alguna
artimaña para retrasar el referéndum.
Es la primera vez, según afirma el diario Descifrado.com,
que el presidente venezolano afronta una campaña electoral
en desventaja. Consciente de ello, Chávez, en su primer discurso
tras conocer el resultado del proceso de reparos, ha intentado desligarse
de las actitudes autoritarias denunciadas por los opositores y se
ha presentado como un líder más democrático.
Nada
más anunciar al país que la oposición había
conseguido los votos suficientes para convocar el referéndum,
Chávez ya estaba haciendo su primer acto de campaña
electoral. El presidente le confirmó a la nación un
secreto que hasta ahora tenía muy bien guardado: "No
soy comunista", les dijo.
Sin
embargo, después de cinco años al presidente se le
queda poca credibilidad, y aunque ahora esté intentando mejorar
su imagen para acudir bien preparado a la consulta popular, la mayoría
de los venezolanos, según algunos analistas políticos,
ya se ha percatado de los tintes autoritarios que tiene su Gobierno.
Entre
otras cosas, Chávez dijo que es un "líder amplio
y democrático" (de ahí los resultados de los
reparos...). También habló de la "unidad de todos"
y deleitó con otro de sus secretos de Estado: "No soy
un tirano".
Para
ornamentar sus palabras, el mandatario se rodeó de los símbolos
de la revolución chavista: Bolívar y su espada, Zamora,
Cristo y la Biblia, la bandera nacional. Una mitología que
se espera que sólo enternezca a un 20-30% de los venezolanos
que conforman su núcleo de seguidores, según las estimaciones
de los opositores.
A pesar de todo algunos expertos señalan que será
muy difícil que el presidente gane este referéndum
porque ha perdido su credibilidad, aunque cuenta con un grupo de
fieles, un núcleo duro que ya ha causado los primeros disturbios
en Caracas.
Desde
la mañana del jueves, los chavistas protagonizaron una serie
de incidentes en la capital venezolana para manifestar su rechazo
a la convocatoria del referéndum. Atacaron y prendieron fuego
a diversos edificios, entre ellos las sedes de la alcaldía
de la ciudad, la del diario El Nacional y la de la emisora
Radio Caracas Televisión, así como otros medios
de comunicación.
Los
incidentes han terminado con la muerte de un hombre por herida de
bala, el incendio de varios edificios, coches y camiones y diversos
daños materiales en el material inmobiliario del centro de
la ciudad. El congresista opositor Rafael Marín fue atacado
y resultó herido. Sin embargo, la policía no detuvo
a ninguno de los implicados en los incidentes, por lo que muchos
ciudadanos han acusado a los antidisturbios de actuar en complicidad
con los "antisociales".
En
ámbitos políticos venezolanos se asegura que Chávez
no puede exhibir ni presumir de su gestión al frente del
Gobierno porque hay pocas cosas favorables que destacar, muchas
cifras que juegan en su contra como la de desempleo y pobreza.
En
los últimos meses las variables macroeconómicas parece
que han mejorado, e incluso se pronostica un crecimiento para finales
de año del 8% frente al retroceso del año anterior.
Pero la evolución de estos datos tiene múltiples explicaciones
y ninguna de ellas tiene que ver directamente con la gestión
de Chávez.
Entre
otras cosas el PIB se alimenta en estos momentos de los ingresos
obtenidos por las exportaciones de petróleo, una recaudación
que ha aumentado gracias fundamentalmente al incremento del precio
del crudo en los mercados internacionales.
Este
impulso hizo crecer la economía venezolana en el primer trimestre
del año casi un 30%. Pero las cifras engañan. Eso
piensa la presidente de Fedecámaras, Albis Muñoz.
La máxima responsable de la patronal empresarial venezolana
aseguraba recientemente a americaeconomica.com que “se
trata de un rebote estadístico ya que las cifras se comparan
con el periodo enero-marzo del año anterior en el que tuvo
lugar el paro cívico. Además, según Muñoz
“hay que tener en cuenta que el año pasado la economía
cayó un 30% de promedio, en algunos sectores, como el de
la construcción, el desplome fue aún mayor”.
El paro es otra de las asignaturas pendientes. Aunque en el primer
trimestre del año se logró reducir un poco, la tasa
de desempleo continua siendo elevada, en estos momentos es del 17,3%.
En Venezuela hay más de dos millones de personas que no tienen
un puesto de trabajo.
Otra
de las “gestas” económicas por las que Chávez
no será recordado con pena por la clase empresarial del país
fue la imposición de controles sobre el tipo de cambio para
evitar la fuga de capitales tras el paro cívico que bloqueo
el país en 2003. Es cierto que el órgano que regula
los tipos de cambio, Cadivi, ha flexibilizado poco a poco estos
controles, lo que a su vez ha posibilitado que en mayo el IPC se
incrementara sólo un 1,2%, el menor aumento en lo que va
de año, debido, entre otras cosas, a que la mayor oferta
de dólares ha relajado un poco la tensión en el mercado
negro de divisas y se ha producido una pequeña caída
de la cotización del bolívar frente al dólar.
A pesar de todo, en lo que va de año la inflación
acumulada es ya del 9%.
Aunque
el Cadivi ha ido progresivamente suavizando los controles de cambio,
los empresarios insisten en su eliminación completa porque
en estos momentos no tiene ninguna justificación. Algunas
fuentes afirman que sólo sirven de arma política,
“las empresas que participaron en el paro cívico no
reciben dólares”.
Tampoco
Chávez ha hecho mucho para aligerar el peso de la deuda pública.
Más bien al contrario. En lo que va de año el Gobierno
venezolano ha emitido bonos por valor de 5.000 millones de dólares
(4.091 millones de euros). De esa cantidad, 4.000 millones (3.273
millones de euros) se ha destinado al programa de refinanciación
de deuda, y el resto a proyectos sociales. A finales de 2003 la
deuda externa del país sumaba 24.161 millones de dólares
(19.770 millones de euros) frente a los 22.539 millones (18.442
millones de euros), lo que supone un incremento en un año
del 7,2%.
El
presidente venezolano también tiene tras sus espaldas casos
de corrupción que no tardarán en recordarse, y otros
asuntos pendientes. No hace ni una semana que Amnistía Internacional
(AI) acusó a Chávez en un informe de no respetar los
derechos humanos, de usar excesivamente la fuerza, la tortura y
maltratar a los ciudadanos que formaron parte en las manifestaciones
contra el Gobierno.
Estas
son las desventajas. Pero Chávez tiene también algo
a su favor. El presidente se enfrenta a unas elecciones en las que
cuenta para hacer campaña con todo el aparato del poder,
algo que utilizará para evitar ser derrotado en el referéndum
de agosto. Chávez ya lo ha advertido: "Todavía
no he jugado en el campo". Desde algunos sectores se asegura
que sus colaboradores podrían mostrarse reticentes a utilizar
los recursos a su disposición porque si pierde serán
investigados. Y esta vez la derrota sí es posible.
Además,
Chávez tiene una habilidad especial para aprovecharse de
éxitos que no le son propios. El mandatario latinoamericano
ha asegurado que acatará los resultados de los "reparos"
y que irá al referéndum, y ha calificado la jornada
de validación de firmas como una "victoria de la Constitución
bolivariana", porque se ha impuesto la voluntad de la mayoría,
es un ejemplo de democracia que los venezolanos han dado al mundo.
También ha hecho referencia a la oposición de la que
ha afirmado que "al Gobierno le ha costado mucho meter en el
canal de la democracia".
El
mandatario asegura que no se siente derrotado, que está listo
para afrontar la consulta y advirtió a los grupos que quieren
echarle del poder que "no canten victoria tan pronto"
porque está "prácticamente convencido de que
es posible que la tendencia se revierta". Y es cierto que no
está todo perdido. La Coordinadora Democrática (CD),
que aglutina a los partidos de la oposición, aún no
puede declararse ganadora, ya que lo que ahora tienen que organizar
el referéndum, y conseguir los votos. Además, de los
problemas que podrían surgir con la fecha. Y tampoco hay
que olvidar que si Chávez finalmente se va, no hay nada que
le impida volver a presentarse a unas elecciones.
En
el exterior, muestras de satisfacción. El primero en reaccionar
ha sido el
subsecretario de Estado norteamericano, Peter DeShazo, que ha confirmado
que su país se siente satisfecho de los resultados y que
reconocerá el proceso. El enemigo de Chávez
cree que este proceso ha sido pacífico y exitoso.
VNZ
PLT MCR
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