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Viernes
x de x de 2004
El
G8 promueve un abaratamiento de los envíos de los emigrantes
a sus familias
Los
bancos de EEUU, fuera del negocio de las remesas
Por
Americaeconomica.com
Los dirigentes del G8 se reunieron la pasada semana en Sea Island
(EEUU). Una de las prioridades del encuentro fue la de analizar
los posibles mecanismos a poner en marcha con el fin de facilitar
y abaratar el envío de remesas. Todo parece que depende de
la capacidad de reconducir el dinero de las remesas hacia los bancos,
pero de momento, y por mucho que se ha insistido en esta idea, los
inmigrantes siguen recurriendo a los tradicionales couriers,
sin dar la oportunidad a las entidades financieras de participar
en este atractivo negocio.
Según
ha afirmado el subsecretario estadounidense del Tesoro, Samuel Bodman,
hay dos objetivos. El primero, conseguir que todos los interesados
conozcan los servicios con los que cuenta para enviar dinero a sus
familiares; y segundo, impulsar la competencia en el sector con
el objetivo de reducir los costes de las transferencias.
Latinoamérica
será una de las regiones que más se beneficiarán
si finalmente el G8 logra sacar adelante alguna iniciativa en este
sentido. Según cálculos del Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), este año llegarán al subcontinente
30.000 millones de dólares (24.362 millones de euros) sólo
de los emigrantes que residen en EEUU.
La
mayor parte de ese dinero va a parar a México. Según
un reciente reportaje del Pew Hispanic Center, al país azteca
llegaron el pasado año procedente de EEUU 13.200 millones
de dólares (10.719 millones de euros). De esa cantidad, sólo
el 3% se transfiere a través de entidades financieras. Uno
de los motivos es que estas firmas en su mayoría (75%) exigen
al emigrante la apertura de una cuenta bancaria para acceder a los
servicios de envío de remesas. Por ese motivo la mayoría
de ellos optan por acudir a couriers clásicos como
Western Union o MoneyGram, quienes, al dominar prácticamente
el mercado, pueden imponer precios más altos.
Este
es el motivo por el que, de momento, los bancos estadounidenses
han fracaso en su intento de atraer hasta sus puertas el dinero
de las remesas cuando no hace ni tres años, según
destaca la prensa neoyorquina, se pensaba que estos flujos iban
a generar una revolución en el sector bancario, no sólo
por su volumen si no también por la legión de inmigrantes
que, se suponía iban a pasar a formar parte del sistema financiero
formal.
Según
el informe de Pew Hispanic, los cuatro principales bancos de EEUU
que operan en este nicho de mercado, Citibank, Wells Fargo, Bank
of America y Harris Bank realizan conjuntamente al mes 100.000 transferencias,
una cifra que sólo representa el 3% de los 40 millones de
envíos que se realizan a México cada año.
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