Viernes 11 de junio de 2004

 

Deloitte y Touche aconseja la liquidación de la aerolínea italiana

Alitalia, entre la política y las finanzas

Por Violeta Allende

La crisis de Alitalia empeora cada vez más. El nombramiento de Giancarlo Cimoli como nuevo presidente y consejero delegado de la aerolínea no parece haber aportado nuevas soluciones ya que las partes interesadas todavía no han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre un plan de reestructuración que debería garantizar la supervivencia del grupo. La compañía está a la espera de obtener un crédito puente de los bancos para poder mantenerse operativa.

Pero como las malas noticias nunca van solas, ayer la auditora Deloitte & Touche proporcionó otro duro golpe a la compañía. Su informe sobre las cuentas de la compañía aérea estatal italiana ha supuesto un nuevo varapalo para la compañía ya que la auditora se ha negado a certificar el balance de 2003 tras encontrar demasiados puntos oscuros. Deloitte no ha rechazado el balance, así que los accionistas podrán votarlo en la próxima asamblea. Pero la falta de certificación impide a la firma de buscar una ampliación de capital en el mercado, según la ley italiana de tutela del ahorro.

Las pérdidas de la aerolínea en 2003 alcanzaron los 520 millones de euros, según los informes presentados en mayo por la compañía.

Los auditores también expresaron serias dudas sobre la posibilidad de rescate del grupo. Deloitte ha llegado a decir que Alitalia no puede descartar que la liquidación sea la única vía de salida de su debacle financiera.

Alitalia, en la que el Estado posee un 62%, está teniendo serias dificultades para encontrar la financiación bancaria que le permitiría mantenerse operativa. Aunque, algunos analistas destacan que “el problema es más político que financiero” y apuestan a que después de las elecciones europeas comenzarán a llegar las buenas noticias.

Estos comentarios se refieren a la posibilidad de que el Gobierno intervenga para facilitar el acceso de la compañía a la financiación bancaria, una hipótesis que ha enfurecido a las otras aerolíneas europeas que acusan a la firma italiana de competencia desleal.

Los observadores creen que el Ejecutivo de Silvio Berlusconi esté esperando el fin de los comicios europeos para revelar sus verdaderos planes sobre la compañía. Bruselas ya ha advertido que el Estado italiano no puede subvencionar más a la aerolínea.

La compañía italiana también se ha quedado fuera de la cúpula de la IATA tras la reciente renovación que ha supuesto la salida de Alitalia del consejo directivo, junto con la de Air Portugal. Ambas compañías fueron remplazadas por Sas y Island Air. Como nuevo presidente y consejero delegado de IATA ha sido elegido Jean Cyril Spinetta, quien también es el máximo directivo de Air France.

La compañía francesa ha sido indicada como la probable "novia" de Alitalia en vista de una fusión. Sin embargo, más se prolongan los problemas de la aerolínea italiana, más se aleja esta posibilidad. Recientemente, el presidente de la firma francesa ha supeditado esta hipótesis a que la compañía italiana arregle sus finanzas.

Las aerolíneas de bajo coste se quejan en Bruselas. Un grupo de aerolíneas europeas de bajo coste capitaneadas por Ryanair ha enviado una carta a la Comisión Europea (CE) pidiéndole que tome medidas para evitar que el Gobierno italiano conceda nuevas ayudas a Alitalia. A la petición se han sumado también Luftansa y British Airlines.

Virgin Express, además, acusó a la compañía italiana de utilizar una “estrategia predatoria de precios” en las rutas entre Italia y Bruselas, compitiendo de forma desleal con las otras aerolíneas. Virgin manifiesta que Alitalia nunca será capaz de volver a ganar dinero mientras practique esta políticas de precios.

Alitalia ha declinado hacer comentarios sobre los ataques de sus competidoras, aunque ha confirmado que está buscando financiación bancaria.

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