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Miércoles
23 de junio de 2004
Argentina recuerda al FMI que no debe interferir en la negociación con los acreedores El FMI y Argentina no se llevan bien. Lo demuestran continuamente. Aunque los acuerdos y las revisiones de los mismos van saliendo adelante con mayor o menor dificultad, tanto el organismo como el Gobierno de Kirchner no dejan pasar una oportunidad para lanzarse advertencias mutuas. En esta ocasión, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, ha pedido al FMI que no se entrometa en sus negociaciones con los acreedores, mientras la subdirectora del Fondo, Anne Krueger, advertía de la poca visión de largo plazo del país austral y el director del organismo, Rodrigo Rato, retomaba el tradicional discurso del FMI y recordaba la necesidad de realizar reformas estructurales. Y todo ello ocurre mientras en Buenos Aires (Argentina) se encuentra una delegación del Fondo con el objetivo de dar el visto bueno a la tercera revisión del acuerdo firmado en septiembre. Precisamente fue durante un encuentro que mantuvo Lavagna con los técnicos del FMI cuando el ministro de Economía de Argentina aprovechó para advertir al organismo que no debe meterse en asuntos ajenos. Cuando el equipo del Fondo recordó a Lavagna que era necesario llegar a un acuerdo con los acreedores para la reestructuración de la deuda en default, el funcionario argentino se despachó a gusto y aseguró que "el FMI no tiene que meterse. Sólo tiene que evaluar si la negociación con los tenedores de bonos se hizo de buena fe", pero, a su juicio, es el G7 quien debe tomar una decisión sobre si Argentina actuó correctamente. Con esta reunión se termina el proceso de revisión del acuerdo. Ahora hay que redactar un texto para que sea estudiado por el Directorio del FMI, órgano que se encargará de evaluarlo para su posterior aprobación (o no). Mientras esto ocurría en Buenos Aires, en Viena (Austria) se celebraba el 60 aniversario del acuerdo de Bretton Woods. Y allí estaba Anne Krueger, quien aprovechó su tribuna para lanzar un mensaje a Argentina. Krueger aconsejó al Gobierno del país austral aprovechar el bien momento financiero internacional para reducir deuda, algo que no hace porque, a su juicio, la Administración Kirchner está demasiado preocupada por el corto plazo. Y quizá sea esta la última oportunidad para aprovechar los bajos tipos de interés, puesto que el presidente de la FED, Alan Greenspan, podría muy pronto decretar un incremento de los tipos de interés de referencia. Y Rodrigo Rato estaba en Japón desde donde también envió un mensaje subliminal a Argentina. El director gerente del FMI recuperó el clásico y reiterativo discurso del Fondo al afirmar que "hay que aprender que las reformas estructurales producen resultados". La prensa argentina recuerda la presión que ha ejercido (y ejerce) el organismo sobre el país austral precisamente por el asunto de las reformas. RGT MCR |
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