Lunes 21 de junio de 2004

El principal banquero de Perú se sentará en el banquillo por tráfico de influencias

Dionisio Romero, uno de los hombres más ricos y poderosos de Perú con intereses en la banca, empresas de alimentación, compañías de seguros, aerolíneas, comercio internacional y el sector inmobiliario, será juzgado a partir del 20 de julio por tráfico de influencias.

El presidente del Banco de Crédito de Perú (BCP), la mayor entidad financiera del país por volumen de activos, se sentará en el banquillo tras ser acusado de haber entregado al ex jefe del servicio de inteligencia de Perú, Vladimiro Montesinos, el nombre de siete administradores judiciales en la empresa pesquera Hayduk para que sean designados como interventores de la mencionado compañía, firma que mantenía deudas con BCP.

Esta maniobra habría beneficiado al banco y a cambio Romero se comprometió a apoyar la campaña electoral y la gestión económica del entonces presidente Alberto Fujimori.

Los hechos habrían ocurrido el 22 de junio de 1999, hace casi exactamente cinco años.

El fiscal del caso, Pablo Fernández, ha solicitado cuatro años de cárcel para Dionisio Romero y el pago de medio millón de soles (122.350 euros) a favor del Estado.

Cuando Pablo Fernández presentó el caso, el abogado de Romero, Arsenio Oré Guardia, presentó un recurso de "excepción de naturaleza de acción" para solicitar el archivo de la causa sobre la base de que los hechos descritos no constituían delito.

Dionisio Romero tenido que declarar en otras ocasiones por sus relaciones con Montesinos. En el año 2000, reveló ante la comisión que investigaba las cuentas de Vladimiro Montesinos que su empresa Aero Transportes había recibido 27.000 dólares (22.247 euros) por cederle un avión con el que se trasladó a Panamá.

Romero ha mantenido relaciones de negocio con el Grupo Santander. En 2002, el BCP lanzó una OPA sobre todas las acciones que poseía en Perú la entidad que preside Emilio Botín por valor de 50 millones de dólares (41 millones de euros). Tras la operación, el Santander se desprendió del negocio minorista en este país latinoamericano y se centro en banca de inversión, pensiones y gestión de grandes patrimonios.

PRR BYS

 

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