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Lunes
21 de junio de 2004
El Santander renueva su confianza en América Latina América Latina ha dejado de ser el problema del Grupo Santander. En la junta de accionistas que se celebró en la localidad cántabra de Santander, en el norte de España, las referencias que los máximos directivos del banco hicieron al sub-continente fueron todas positivas. El negocio latinoamericano despierta optimismo en la entidad, mientras que en esta época los problemas vienen de otros asuntos. De los tribunales, donde pronto se iniciará un proceso penal contra el presidente, Emilio Botín, por el caso de las jubilaciones millonarias de los ex directivos del Banco Santander Central Hispano (BSCH), José María Amusátegui y Angel Corcóstegui. Botín ha hablado por primera vez de este espinoso asunto y lo ha hecho delante de sus accionistas, que han sido llamados a respaldar la gestión que el consejo de administración está haciendo del problema. Botín ganó. Los accionistas adoptaron el punto de vista del consejo y asumieron como propia la decisión de las retribuciones. Botín se refirió al proceso judicial al final de su intervención. Antes había preferido destacar que "el año pasado el Grupo Santander alcanzó el mejor resultado de su historia" y que "los buenos resultados han continuado en los primeros meses de este año... con un primer trimestre récord, con un 21% más del beneficio neto atribuido". El presidente informó que en lo que va del segundo trimestre "continúan las tendencias favorables" y anunció que este año el beneficio previsto alcanza "los 3.000 millones de euros, más de medio billón de las antiguas pesetas. Es decir, un 15% más que el del año 2003". Una subida de la iluminación de la sala subrayó las palabras de Botín que fueron acogidas por un largo aplauso de los accionistas. Durante su discurso, el máximo responsable del banco reafirmó la plena confianza del grupo en Latinoamérica. Botín reiteró que "Iberoamérica es parte del ADN del Santander" y añadió: "Sin ella, hoy no seríamos lo que somos". El presidente dijo que tras un periodo difícil y una etapa de consolidación y reorganización, el banco se ha situado "en una excelente posición para el futuro". Botín manifestó que en los últimos cuatro años, que definió como "difíciles", la entidad ha conseguido un retorno promedio del 10% de la inversión realizada, "3.000 millones de dólares de dividendos repatriados". El negocio regional supuso en 2003 un 32% del beneficio neto del Grupo Santander. El negocio de banca comercial alcanzó un beneficio de 1.064,5 millones de euros, con un descenso del 3,1% frente al año anterior. Sin embargo, este dato se vio muy afectado por la depreciación de las divisas latinoamericanas frente al dólar (13%), moneda en la que el Santander gestiona sus cuentas en la región, y también por la pérdida de valor de la divisa estadounidense frente al euro (17%). Descontando el efecto del tipo de cambio, el beneficio neto atribuido de la banca comercial latinoamericana aumentó un 32,7% frente a 2002. Botín afirmó que los resultados del año pasado "fueron buenos" y aseguró a los accionistas que "2004 será mejor". Finalmente, prometió que en 2007 el Santander habrá "duplicado nuestro negocio de clientes en la región". Un accionista preguntó en su intervención por qué el banco seguía apostando por Brasil, en vez de concentrarse en México, país que -según él- garantiza más seguridad a la inversión. Botín aprovechó la pregunta para lanzar una pequeña maldad a su competidor, el BBVA: "un banco que no está en Brasil, no está en Sudamérica. Allí están todos los grandes". No fue la única referencia a la entidad rival que se produjo en la junta. Un accionista preguntó al presidente si había algo de verdad en los rumores sobre negociaciones para una fusión con el BBVA. Botín contestó con un rotundo "no". El presidente afirmó que la estrategia del Grupo Santander en Iberoamérica es "crecer orgánicamente", la misma que en Europa. Aunque Botín ha especificado que, descartadas las fusiones entre iguales, el banco no se cierra ante la posibilidad de realizar adquisiciones selectivas, como las que estuvo realizando en los pasados meses en Polonia y Noruega, como recordó el consejero delegado, Alfredo Sáenz, en su intervención, posterior a la del presidente. Sáenz, en su repaso de las cuentas del año pasado, recordó que el crecimiento del negocio en Latinoamérica se basó principalmente en la expansión del crédito a particulares y a pequeñas y medianas empresas, con la contribución de los fondos de inversión y los planes de pensiones, alentados por la bajada de los tipos de interés. Estos segmentos registraron crecimientos de dos dígitos en moneda local. Sáenz dio todos los datos en dólares, así que pudo afirmar que el beneficio neto aumentó un 4,8% en Brasil (792 millones de dólares), un 27,5% en Chile (275 millones) y fue de 459 millones en México. El resultado en este país cayó un 40,4% en euros y un 15% a tipos de cambio constantes, debido también al incremento de los minoritarios por la venta del 24,9% del Serfin al Bank of America. Sobre Argentina, el número dos del Santander recordó que su contribución al beneficio fue "nula", pero aseguró que el banco está entrando "en una fase de normalización de su actividad comercial". La junta de accionistas del Grupo Santander se esperaba complicada. La próxima apertura del proceso del caso de las jubilaciones millonarias de los ex directivos del Banco Santander Central Hispano (BSCH), José María Amusátegui y Angel Corcóstegui, hacía prever que el que acusa a Emilio Botín, Pérez Escolar, no habría faltado a la cita anual de los accionistas para lanzar un nuevo ataque a la actual gestión del Grupo Santander. Y así fue. El ex directivo de Banesto, respaldado por tres accionistas conocidos por su cercanía a Pérez Escolar, llegó a pedir el cese de Botín y del consejero delegado, Alfredo Sáenz. Otro accionista, de los que la gente del banco llama "del clan de Pérez Escolar", pidió que se fuera también el presidente de la Comisión de Auditoría y Cumplimiento, Manuel Soto Serrano. Todas las peticiones fueron rechazadas. Pero hay más. Porque el mismo presidente se refirió durante su discurso a la apertura del proceso penal y Soto aprovechó su intervención para subrayar que el consejo de administración pedía a los accionistas que en el momento de expresar su respaldo a la gestión del banco en 2003 tomasen en cuenta que estaban aprobando su cerrada defensa al presidente y de la decisión "unánime del consejo" sobre las retribuciones de Amusétegui y Corcóstegui. Soto dedicó buena parte de su discurso a demostrar que la cantidad que se decidió otorgar a estos directivos, que fueron, respectivamente, co-presidente ejecutivo y consejero delegado del BSCH tras la fusión del Banco Santander con el Banco Central Hispanoamericano, estuvo justificada por su aportación determinante para el éxito de la fusión. El hecho de que los accionistas dieron el visto bueno al trabajo del Consejo, puede afectar positivamente la posición de Botín para afrontar el proceso penal que le ve imputado, según explicaron a Americaeconomica.com fuentes del entorno de la entidad. La jueza de la Audiencia Nacional Teresa Palacios, que decidió abrir el proceso penal, pese a las reiteras peticiones de sobreseimiento de la Fiscalía, considera que la decisión de las retribuciones millonarias de Amusétegui y Corcostegui se tomó con perjuicio de los intereses de los accionistas. Sin embargo, añadieron las mismas fuentes, ahora que los mismos accionistas han explicitado su apoyo a esta decisión, será más difícil que la Justicia pueda considerarla contraria al interés del Santander. Soto afirmó que la fusión que generó el SCH, que tuvo lugar en el primer semestre de 1999, "fue la más relevante operación en la historia del sistema financiero español". El vicepresidente cuarto del consejo destacó que la revalorización de la acción del Santander en el año en que tuvo lugar la operación fue del 53,6%, frente a un incremento del Ibex-35 del 25,1%. También recordó que en 1999 el beneficio neto de la entidad aumentó un 26% sobre la suma de las ganancias del Banco Santander y el Banco Central Hispanoamericano. Tras defender la validez de los criterios que llevaron a establecer las cuantías de las jubilaciones de Amusátegui y Corcóstegui, 43,7 millones de euros y 108 millones de euros, respectivamente, Soto destacó que la decisión fue adoptada "unánimemente" por el consejo, así que había que "rechazar que acuerdos adoptados por la unanimidad del consejo de administración se atribuyan exclusivamente al presidente, como si se trataran de decisiones personales suyas y al margen de la gestión social, cuya responsabilidad corresponde legal y estatutariamente al propio consejo". Los accionistas críticos con la gestión de Emilio Botín y el Consejo quedaron en la junta en una muy reducida minoría. De las más de 2.193 millones de acciones representadas, un 46,8% del capital, los votos en contra no llegaron ni a 4.000, según fuentes de la entidad. Los accionistas dieron su apoyo a Botín y sus hombres al mando de la entidad. Por
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