Viernes 18 de junio de 2004

 

Comienzan las negociaciones del eje Sur-Sur

Lula impulsa el bloque comercial de los pobres

Por Americaeconomica.com

Los países pobres, capitaneados por el presidente brasileño Lula da Silva, están decididos a impulsar el comercio entre las naciones emergentes a espaldas de los países ricos. Se han cansado de su proteccionismo y de las trabas para acceder a sus mercados. Lo que en un principio comenzó como una idea casi utópica, ahora ha empezado a tomar forma. La Ronda Sur-Sur está oficialmente inaugurada.

Con el impulso de Brasil y Argentina, más de 40 estados pobres (y otros 40 están invitados a hacerlo) han comenzado a negociar las fórmulas para incrementar su intercambio comercial. Las conversaciones se han iniciado en el marco de la XI Conferencia de Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (Unctad) que se celebró la pasada semana en Sao Paulo (Brasil) y se basan en el Sistema General de Preferencias Comerciales (SGPC) creado en la Unctad en 1988. Se trata de un mecanismo que permite a los países en desarrollo eliminar las barreras comerciales recíprocas a un determinado número de bienes, pero sin la necesidad de extender esas concesiones a los países industrializadas.

Las negociaciones técnicas, tras haber conseguido el aval político, comenzarán en noviembre y durarán dos años. Lula insistió en su discurso en Sao Paulo en la necesidad de continuar reforzando "la construcción de una nueva geografía en el mundo". Según sus cálculos, la reducción en un 30% de los aranceles preferenciales se traducirá en un incremento del comercio entre los países participantes del SGPC (40 naciones) de hasta 8.500 millones de dólares (7.051 millones de euros).

En estos momentos, los intercambios comerciales del eje Sur-Sur representan el 12% del comercio mundial tras haber aumentado su valor más de un 200% en la década de los 90, según cifras de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

En Argentina, la propuesta de reactivar el comercio entre los países emergentes ha sido acogida con entusiasmo. El ministro de Economía del país austral, Roberto Lavagna, ha defendido el proyecto y ha criticado con dureza las barreras comerciales que imponen EEUU y Europa, unas trabas que "conspiran contra el crecimiento de los países en desarrollo y el bienestar de sus pueblos".

De hecho, si algo quedó patente durante la Conferencia de la Unctad, es la dificultad de que exista un acercamiento comercial entre las naciones ricas y pobres debido, fundamentalmente, a las discrepancias en torno a las ayudas que conceden los países industrializados a su sector agrícola. A pesar de todo, Lula, el aglutinador de los mercados emergentes, no ha querido hacer sangre y ha asegurado que su "nueva geografía" no se propone sustituir el intercambio Norte-Sur.

A la cita en Brasil faltaron dos de los mandatarios más polémicos del subcontinente. No acudieron ni el presidente cubano, Fidel Castro, ni su homólogo y amigo venezolano, Hugo Chávez. Este último está muy ocupado en su campaña electoral para hacer fracasar el referéndum revocatorio que se celebrará el próximo 15 de agosto con el objetivo de echarle del poder.

Por su parte, Fidel Castro envió un mensaje a la Unctad para explicar su ausencia. Fidel denuncia que el comercio internacional no ha sido un instrumento para el desarrollo de los países pobres, "que constituyen la inmensa mayoría de la Humanidad". Entre otras muchas cifras, el mandatario latinoamericano destacó el hecho de que en los países pobres vive el 85% de la población mundial, pero su participación en el comercio internacional es de tan sólo el 25%.

Sao Paulo también sirvió de escenario para la celebración de un encuentro bilateral entre los cancilleres del Mercosur y el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, en el que ambos bloques insistieron en su voluntad política de firmar un acuerdo en octubre a pesar de las dificultades técnicas.

De esta manera, los ministros de Exteriores lograron destrabar unas negociaciones que se habían bloqueado días atrás por la falta de acuerdo entre los técnicos de ambos bloques. La pasada semana se reiniciaron las conversaciones con renovado optimismo. Ambos bloques han vuelto a expresar su confianza en que el pacto este listo en octubre, tal y como estaba previsto.  

El canciller brasileño, Celso Amorin, calificó el encuentro de positivo y aseguró que es una demostración clara de que "queremos llegar a un acuerdo y de que, pese a las dificultades técnicas, hay voluntad política para avanzar".

El comisario europeo, por su parte, aseguró que se ha avanzado en el tema de las inversiones, aunque no ha dado más detalles al respecto. Sin embargo, el asunto de las compras gubernamentales sigue bloqueado por las resistencias de Brasil a conceder el mismo trato a las empresas europeas que a las domésticas a la hora de presentarse a una licitación pública. El país que preside Lula ha vuelto a insistir en que no modificará su legislación, que en el caso del sector de las telecomunicaciones y los servicios financieros incluye el poder de veto (o limitación) para el presidente.

Al parecer, en esta reunión en Sao Paulo, la UE aceptó negociar teniendo en cuenta que las dos regiones tienen diferentes grados de desarrollo y que, por tanto, no pueden exigir el mismo trato arancelario. Mientras que el Mercosur estaría dispuesto a aumentar el número de bienes que pueden introducir los europeos en su mercado.

A pesar del optimismo, ambos bloques reconocen que todavía quedan por delante muchas dificultades que superar. Tras este nuevo espaldarazo político, los técnicos encargados de elaborar el borrador del acuerdo tendrán que seguir intentándolo.

Mientras tanto, aumentan las presiones en el sector privado tanto de la UE como del Mercosur para que no se firme un acuerdo que pueda perjudicarles. La COPAL, asociación que agrupa a las empresas de alimentación argentinas, han emitido un comunicado en el que advierten que Europa debe mejorar "sustancialmente" su oferta antes de dar por concluidas las conversaciones.

Las negociaciones se están prolongando tanto y están siendo tan complicadas que hasta agencias no gubernamentales han opinado sobre el asunto. Según Oxfam International, la UE está presionando al Mercosur para que acepte un acuerdo de libre comercio que perjudicará el desarrollo del bloque latinoamericano. "La UE está pidiendo cada vez más en servicios e inversiones, mientras no ofrece lo suficiente en agricultura. No quiere reconocer la necesidad que tiene cada uno de los bloques que está negociando y pide una reciprocidad ilógica en aspectos como el acceso a los mercados", afirma el organismo en un comunicado. La semana que viene seguirán las discusiones.

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