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Viernes
18 de junio de 2004
El
director del Fondo cree que la institución debe aprender
a decir "no"
Rodrigo
Rato, el hombre duro del FMI
Por
María Blasco
Los países latinoamericanos defendieron con ahínco
la candidatura de Rodrigo Rato a la presidencia del FMI. Pensaron
que sería más comprensivo debido a la vinculación
de las empresas españolas con la región. Pero unos
pocos meses de mandato han revelado que Rato sigue la línea
más dura del Fondo, representada hasta su llegada al organismo
por la temida subdirectora gerente, Anne Krueger. Rato ha advertido
que es necesaria una institución que "pueda negarse
a proporcionar asistencia financiera" para incentivar a las
naciones a que adopten las políticas adecuadas.
El
FMI debe poder "decir 'no' de forma selectiva, quizá
con mayor contundencia y, sobre todo, de un modo más previsible
que en el pasado". Rato pronunció estas palabras durante
su intervención en la conferencia "Dolar, Deuda y Déficit"
que se realizó la pasada semana en la sede del Banco
de España (Madrid) con motivo de la celebración del
60 aniversario del tratado de Bretton Woods, un acuerdo que ha dado
origen al actual Fondo y al Banco Mundial y en el que se estableció
un sistema de tipos de cambio fijos para las principales divisas
internacionales.
El objetivo del ex ministro de Economía español es
conseguir que los países no tengan necesidad de recurrir
al FMI. Y para lograr esta meta hay que "vincular el acceso
a los recursos del FMI de manera más explícita con
las medidas adoptadas por el país en cuestión antes
de la crisis e incluso con la forma en que éste responde
al proceso de supervisión y cumple las normas y códigos".
Parece que, a partir de ahora, habrá que ser muy bueno para
que el Fondo se apiade de una nación.
Las
palabras de Rato causaron una gran congoja en Latinoamérica.
Prácticamente toda la prensa las reprodujo, sobre todo la
de Argentina, país que mantiene en estos momentos una especial
y conflictiva relación con el organismo. Y la llegada del
funcionario español no parece que haya contribuido mucho
a mejorarla.
El
director gerente del FMI ha hablado poco del país austral
desde que ocupó el cargo. Ni siquiera d¡jo nada tras
la esperada presentación del plan de reestructuración
de la deuda en suspensión de pagos. Tras varios días
de sepulcral silencio, Rato por fin hizo un comentario. Intentó
evitar opinar sobre la oferta, pero advirtió que la clave
del éxito estaba en la aceptación de la misma por
parte de los acreedores. El máximo funcionario del Fondo
realizó estas declaraciones después de que las principales
asociaciones de bonistas aseguraran que no aceptarían la
propuesta del Gobierno de Kirchner.
Unos
días después, Rato se mostró aún más
duro y volvió a insistir en que la negociación con
los acreedores para la reestructuración de los bonos en default
era un elemento clave para su futuro y para la salida de la crisis
financiera, y afirmó que el país "tiene margen
para aumentar la sostenibilidad de su deuda".
El
ministro de Asuntos Exteriores de Argentina, Rafael Bielsa, fue
quien se encargó de responder a Rato. Bielsa afirmó
que el país austral no necesita recibir favores de ningún
funcionario internacional, ni siquiera de Rodrigo Rato: "Rato
es una persona que conoce muy bien Argentina, pero a mí me
gusta pensar que el país no necesita recibir favores de funcionarios,
sino que necesita objetividad para juzgar si está haciendo
las cosas bien o mal".
Por
si las palabras del director del FMI no habían quedado claros,
al día siguiente, Anne Krueger, quien goza de pocas simpatías
en Latinoamérica, volvió a repetir el mismo mensaje,
pero añadiendo un elemento más. La subdirectora del
FMI afirmó que si Argentina no lograba un acuerdo con los
acreedores, la inversión huiría del país.
En
este caso contestó al Fondo el director de Política
Económica del Ministerio de Hacienda argentino, José
Luis Maia, quien aseguró que Krueger se equivoca. Actualmente,
la inversión representa el 18% del PIB, un porcentaje nunca
visto antes y destacó que su crecimiento se aceleró
tras la presentación de la oferta de reestructuración
de la deuda en default en Dubai (Emiratos Arabes) el pasado
año.
Kirchner
también se quejó por la falta de una ley de coparticipación
federal. Parece que el gesto de Kirchner de enviar de forma urgente
al Congreso la ley de responsabilidad fiscal, también exigida
por el Fondo, no consiguió hacer olvidar al organismo los asuntos
que aún quedan pendientes.
Todas
estas declaraciones han contribuido a caldear el ambiente precisamente
en un momento en el que una delegación del FMI se encuentra
en Buenos Aires (Argentina) repasando las cuentas del país
con el objetivo de dar el visto bueno a la tercera revisión
del acuerdo stand by firmado en septiembre de 2003.
Las
cosas no parece que vayan bien del todo. Los integrantes de la misión
del Fondo manifestaron su sorpresa (desagradable) tras comprobar
la evolución de los precios. El organismo esperaba una tasa
del 3% y, al parecer, el Gobierno de Kirchner trabaja con la hipótesis
de un crecimiento del 7%.
Para
acabar de arreglar las cosas, el FMI, otra vez, volvió a
insistir en la necesidad de que Argentina aumente su capacidad de
pago. John Dodsworth y John Thornton, los líderes de la delegación
del Fondo que se encuentra en estos momentos en Buenos Aires, pidieron
al Ejecutivo argentino que aumente su proyección de superávit
primario desde el 3,2% previsto hasta el 3,8%. Pero el Gobierno
de Kirchner se niega a hacerlo.
También
hubo un momento tenso cuando el FMI volvió a pedir que se
realice una reforma tributaria integral que incluya la eliminación
del impuesto al cheque y la reducción del mínimo no
imponible en el Impuesto sobre las Ganancias (beneficios). La Administración
argentina, por su parte, se ha reafirmado en sus planes y ha asegurado
que el núcleo de los cambios girará, en torno al nuevo
paquete antievasión y a algunas medidas adicionales.
Parece
que la llegada de Rato al frente del FMI no ha contribuido a relajar
la tensión que existe entre Argentina y el Fondo, una institución
que si bien se muestra optimista sobre el futuro de Latinoamérica,
también alerta de los riesgos.
El
economista jefe del Fondo, Raghuram Raján, afirmó
en la clausura de la Conferencia celebrada con motivo del 60 aniversario
del Tratado de Bretton Woods, que uno de los peligros a los que
se enfrenta la región es el inminente aumento de los tipos
de interés en EEUU, un miedo que el mercado ya ha hecho suyo
y que ha provocado turbulencias en los mercados emergentes, especialmente
en Brasil.
Pero
a pesar de la percepción de los mercados y de las advertencias
del FMI, a las empresas españolas con intereses en la zona
no les preocupa demasiado un posible endurecimiento de la política
monetaria por parte de la SEC. Aunque reconocen que podría
tener un impacto negativo en las posiciones de deuda, también
afirman que este efecto sólo se produciría en el caso
de que el presidente de la FED, Alan Greenspan, optara por un giro
brusco en su política, algo que él mismo ha descartado
que vaya a hacer.
Los riesgos
latentes no impiden a Raján ser optimista respecto a las perspectivas
para la región. El director del Servicio de Estudios del FMI
destaca que algunos países del subcontinente se están
beneficiando del incremento del precio del crudo y de las materias
primas. Aunque nadie sabe cuánto durará este rally.
RGN
RGT MCR
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