Viernes 25 de junio de 2004

 

Mantienen una actitud neutral, mientras las compañías locales se vuelcan con la oposición

Las empresas extranjeras, ajenas al referéndum revocatorio contra Chávez

Por Americaeconomica.com

Venezuela es un hervidero, la actividad de los partidarios de Chávez y la de los movimientos de la oposición es frenética. Todos trabajan para ganar el referéndum del 15 de agosto. Pero en medio de tanta acción y pasión destaca, y sorprende, la exquisita neutralidad que exhiben las empresas extranjeras con intereses en el país. Una actitud que es respaldada por los mercados financieros que no muestran ningún tipo de inquietud. El bono venezolano a amortizar en 2020 se encuentra en la actualidad entre los más caros de latinoamérica en los plazos más largos, cotiza a 89,36 bolívares, y su rentabilidad apenas registra movimientos y se mantiene en el 13,28%.

Además, pasada la euforia inicial, desde algunos ámbitos han empezado a surgir dudas sobre las posibilidades reales de que la oposición venezolana gane el referéndum revocatorio del próximo 15 de agosto y consiga sacar a Chávez del poder. Pero esa no es la única incertidumbre, hay quien asegura, dentro de las propias filas opositoras y en voz muy baja, que aún si se triunfa en la consulta popular, las posibilidades de ganar luego las elecciones son inciertas.

Según el portal de Internet venezolano Descifrado.com, la comunidad financiera del país andino desconfía de la oposición a Chávez. Sobre todo desde que circula por los despachos un sondeo privado, encargado por un banco de inversión, en el que se asegura que un 64% de la población cree que quienes impulsaron el revocatorio carecen de proyecto, de liderazgo y están demasiado divididos para conseguir superar estos problemas.

Este sondeo contrasta con otros muchos publicados estos días por la prensa venezolana, en los que se saca la conclusión contraria. El presidente venezolano ha denunciado la falsedad de los datos, que define como "interesados", en su programa de radio Patrullando con Chávez.

Sin embargo, algunos observadores creen que ambas cosas son posibles, que el mandatario bolivariano esté perdiendo gancho y la oposición no consiga remontar. Esa es la señal de la existencia de un cierto cansancio entre amplios sectores de la población venezolana que no tienen motivación suficiente, al menos por ahora, para acudir a las urnas.

Pero hay otras incertidumbres relacionadas con la capacidad de la oposición para ganar estas elecciones tan particulares. Desde algunos ámbitos se asegura que no tiene potencial de movilización real como para asegurar la presencia de un nutrido número de interventores a pie de urna. Y si en un país es importante la presencia de estas personas dedicadas a vigilar que el proceso sea correcto, ese es Venezuela. El Firmazo, el Reafirmazo, el proceso de revisión de firmas... el calvario que ha sufrido la opositora Coordinadora Democrática (CD) para sacar adelante el referéndum es una muestra de ello.

Esa capacidad para movilizar interventores sí que la tiene Chávez y su "Comando Maisanta" y de ella se jacta en su programa Patrullando con Chávez, a cuyos mensajes pueden acceder sin esfuerzo los ricos del Country Club cuando la emisora desde la que hace campaña el presidente decide sacar a la calle los altavoces.

A través de las ondas, Chávez informó de que quiere tener en cada centro de votación entre 15 y 20 interventores. Parece que el mandatario latinoamericano sí tiene claro de la gente de que dispone. La oposición, de momento, no tanto. Al menos que se sepa.

Este panorama podría explicar el hecho de que las empresas internacionales presentes en Venezuela permanezcan calladas y a la espera. Hoy por hoy, no hay seguridad de que la oposición vaya a ganar y las compañías locales, con las que tienen que competir cada día, han tomado una opción clara y se han volcado en echar a Chávez del poder.

Además, a las compañías extranjeras no les va nada mal en el país. un ejemplo es el de la petrolera estadounidense Exxon, que se encuentra muy cómoda al lado de la empresa estatal Pdvsa, a pesar de la pelea constante que mantiene en apariencia Chávez con el Gobierno de Washington. Pdvsa tiene incluso una filial estadounidense, Citgo, el único canal por el que se puede producir un roce con las autoridades supervisoras estadounidenses.

Según fuentes sindicales, las cuentas de la petrolera estatal de 2003 tendrán problemas para ser aprobadas por la Comición de Valores de EEUU (SEC). La compañía es incapaz de cuadrar los datos de producción con los ingresos y parece, que esta vez ni las autoridades ni los auditores externos están dispuestos a aceptar las justificaciones de la compañía. La sombra del caso Enron les obliga a ser muy prudentes.

Otra muestra es la evolución de los bancos españoles. El Banco de Venezuela, filial del Grupo Santander, duplicó en el primer trimestre del año el resultado obtenido en el mismo periodo del año anterior hasta los 41,1 millones de euros. Y el Banco Provincial, entidad subsidiaria del BBVA, ganó entre enero y marzo de este año 22 millones de euros, un 97,3% más que en el mismo periodo del año anterior. Y este crecimiento no se apoya en un aumento de la actividad de intermediación financiera, sino en las comisiones, fundamentalmente las que cobra por hacer las gestiones ante el organismo regulador de divisas (Cadivi) cada vez que se tiene que hacer una operación con dólares. Los controles del tipo de cambio impuestos por Chávez no sientan demasiado mal al sector financiero.

Sí en cambio a la oposición que denuncia que el Gobierno utiliza estos controles para entregar los dólares a las empresas o sectores que le son afines. Por eso, también cuestionan la relajación impuesta a esos controles, iniciativas que parece que Chávez está prodigando conforme se acerca la fecha del referéndum. Esta misma semana se han producido dos movimientos de este tipo.

El Banco de Comercio Exterior de Venezuela (Bancoex) puso en marcha un plan para financiar la actividad exportadora y como parte de ese proyecto anunció que realizará en septiembre una emisión de 100 millones de dólares (82 millones de euros). Este papel se denominará en la divisa estadounidense pero podrá ser adquirido en bolívares, lo que en la práctica supone una relajación del sistema de control de cambios impuesto por el Gobierno de Chávez.

Los recursos que se consigan mediante esa emisión se destinarán a apoyar financieramente a las empresas que exportan productos no tradicionales, es decir no tendrán acceso a ellos ni las petroleras ni las productoras de hierro.

Y un día después, el Gobierno de Venezuela amplió de 2.000 dólares (1.644 euros) a 3.000 dólares (2.466 euros) el límite de divisas que podrán obtener los venezolanos que viajen al exterior a través de sus tarjetas de crédito. Toda una declaración de intenciones con la vista puesta en las elecciones, que Chávez justificó en la recuperación económica y las elevadas reservas internacionales del país.

El presidente venezolano también ha aprovechado la campaña electoral para limar asperezas con el empresario opositor Gustavo Cisneros, propietario de la principal cadena privada de televisión, Venevisión. Ambos mantuvieron una reunión la pasada semana que ha dado mucho que hablar, a pesar de que poco ha trascendido de la entrevista. Pero el hecho de que se reunieran ya es de por sí algo importante que analizar. Desde algunos sectores se asegura que a Cisneros no le vendría mal beneficiarse de algunos de los movimientos que se están realizando para flexibilizar los controles de cambio y que a Chávez tampoco le desagradería que Venevisión fuera un poco menos crítica con su Gobierno.

Pero además, en esa reunión ocurrió algo singular. Cisneros entregó al presidente venezolano una lista de 132 cuentas bancarias en divisas extranjeras abiertas por miembros del partido de Chávez de manera supuestamente irregular. Esta lista negra ya circulaba por los circuitos políticos de Caracas y habría sido difundida por la oposición en un intento de dañar la imagen del Gobierno chavista. Pero podría volverse en su contra. Según se rumorea, en esa lista hay chavistas, pero también opositores. Dadas las circunstancias, parece que nunca veremos publicados esos 132 nombres.

Las incertidumbres y los silencios marcan este periodo pre electoral, en el que, además, destaca el hecho de que los partidos políticos de la oposición que se integran en la Coordinadora Democrática como Acción Democrática (AD), Movimiento al Socialismo (MAS) o el Partido Socialcristiano (Copei) todavía no han explicado nada sobre su proyecto de Gobierno en el caso de que ganen el referéndum y se presenten a las elecciones generales que se convocarán de forma inmediata.

A pesar de todo, el hecho de haber sacado adelante el referéndum revocatorio es un triunfo de la oposición, un éxito que ha costado mucho esfuerzo y mucho tiempo y que ahora debe concretarse en un plan de acción y un programa electoral.

VNZ PLT MCR

 


 

 

 
   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.