Viernes 18 de junio de 2004

 

El coste de Kioto para el sector rondará los 2.300 millones de euros

Malos tiempos para las eléctricas españolas

Por S. M.

Algunos analistas han advertido de las tensiones que pueden sacudir a medio plazo a las eléctricas españolas. Según ellos, el principal problema va a ser el encarecimiento de los costes de aprovisionamiento y su dificultad para trasladar a los clientes ese incremento del gasto.

Esta semana, sin ir más lejos, BBVA Research, filial de análisis del BBVA, en un informe sobre la industria energética, hablaba incluso de “Malos tiempos para el sector en España”.

En su estudio, estos analistas rebajaban además la recomendación de Endesa e Iberdrola desde 'sobreponderar' a 'neutral' además de mantener en 'infraponderar' su valoración sobre los títulos de Unión Fenosa, la tercera eléctrica nacional.

Un duro varapalo para el sector y eso que el BBVA es uno de los accionistas de referencia de Iberdrola, con cerca del 7% de su capital. Es decir, que el banco vasco tiene una gran inversión concentrada en esta compañía, superior a 1.000 millones de euros.

Asimismo, estos expertos llegan a advertir incluso de que en España podría haber un exceso de oferta de gas a partir del año 2006 e insisten en que la aplicación de la directiva europea referente al cumplimiento del Protocolo de Kioto tendrá un “impacto negativo adicional sobre los costes de las empresas del sector”.

En este sentido, los analistas han empezado a valorar este efecto. El martes pasado, Banesto cifró en un rango de entre 30 y 120 millones de euros anuales el impacto para los ingresos de las eléctricas. Aunque otros analistas de la Bolsa española han sido más pesimistas.

Estos expertos cifran en 100 millones de euros anuales el impacto para el trienio entre 2005 y 2007. Una cantidad que pasaría a oscilar en un rango de entre 270 y 540 millones para el periodo entre 2008 y 2012.

Es decir, el coste para las eléctricas podría llegar a 2.300 millones. La diferencia entre la banda alta y la baja estará en función de la hidraulicidad. “Esto afectará a los retornos a corto plazo de la actividad eléctrica”, dicen los analistas.

Estos observadores señalan que, en función del borrador del Plan Nacional de Asignaciones publicado ya por el Gobierno español, entre los ejercicios de 2008 y 2012 las eléctricas españolas recibirán derechos de emisiones por 60 millones de toneladas de CO2 cuando en realidad, con casi toda seguridad, emitirán 87 millones.

Subida de tarifas. Algunos analistas creen que estos costes de adaptación del parque energético español a la normativa ambiental deberían ser reconocidos por la actual Metodología de Cálculo de Tarifas Eléctricas. De ser así, la amortización de equipos implicaría una subida de las tarifas cercana al 1,8% anual.

Lo que no está muy claro es si las eléctricas podrán subir las tarifas más de lo estipulado. Esta semana, la ministra de Medioambiente, Cristina Narbona, dejó entrever que Kioto tendrá repercusiones en los precios para los consumidores. Sin embargo, sólo unas horas después, José Montilla, ministro de Industria, Comercio y Turismo, afirmó que la nueva normativa medioambiental no supondrá una subida de las tarifas.

En cualquier caso, quienes siguen teniendo muchas dudas son los inversores. Las incertidumbres sobre Kioto amenazan con atenazar a las eléctricas en bolsa. Sus resultados están en juego.

 

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