Viernes 18 de junio de 2004

 

Las nuevas normas para viajar a Cuba conmocionan a los cubanos de la isla y a los del exilio

Miami contra Washington

Por Rafael Alba

Las medidas adoptadas por Washington para restringir las relaciones entre los cubanoamericanos residentes en EEUU y sus familiares y conocidos en la isla han desencadenado una tormenta imparable a ambos lados del estrecho de Florida en estos días. En Miami, tras unos inicios dubitativos el pasado 16 de junio, la publicación de las nuevas normas referentes a los viajes al país caribeño en el Registro Federal han provocado una movilización paulatina del colectivo más afectado por el endurecimiento de la situación: los cubanos que llegaron a la isla después de 1980.

Este grupo se ha visto golpeado por la evidencia de que sus visitas a la mayor de las Antillas sólo podrán realizarse cada tres años, y por un plazo máximo de 14 días, junto a otros obstáculos que afectan a los envíos de regalos o remesas, tan fundamentales para los habitantes de la isla con quienes siguen manteniendo lazos estrechos.

Unos lazos que no tienen los anticastristas radicales que llegaron antes a Miami, casi siempre por motivos distintos, normalmente políticos, a los que provocaron la entrada en EEUU de las última hornadas de exiliados.

Fuentes consultadas por Americaeconomica.com aseguran, tras la constatación de que las nuevas normas entrarían en vigor a partir del 30 de junio, que un nutrido grupo de cubanoamericanos se decidió a viajar antes de ese día provocando un colapso en las compañías de vuelos charters que suministran este servicio en la ciudad. Hubo momentos en los que no se disponía de aviones suficientes para hacer frente a la demanda.

Las confusiones no acabaron ahí. La ambigüedad de las normas hizo creer en un primer momento a los viajeros cuyas últimas visitas a la isla se realizaron después de 2001 que en caso de no regresar a EEUU antes de la fecha tope quedarían en una total situación de ilegalidad. Como consecuencia, las compañías de charters, cuyo futuro empresarial también se perfila ahora muy complicado, tuvieron que comprometerse con buena parte de su clientela y fletar aviones vacíos para que llegaran a la isla antes del 30 de junio con el objetivo de recoger a los viajeros que desearan regresar para cumplir la ley.

Las aclaraciones posteriores del Departamento del Tesoro admitiendo que no era necesario regresar antes de la fecha tope si ya se estaba en Cuba previamente la entrada en vigor de las medidas de endurecimiento, no consiguieron el objetivo de tranquilizar a los implicados. Fuentes de Miami aseguran que la mayor parte de los cubanoamericanos afectados por la ley habían confiado en que las campañas realizadas para sensibilizar a la Administración, cartas, envíos masivos de correos electrónicos al Departamento del Tesoro, etc., dieran como resultado una aplicación descafeinada de las normas, como tantas otras veces. Al no ser así, la sensación de impotencia y desconfianza se ha generalizado.

Mientras, en la isla, el Gobierno cubano convocó una 'macromanifestación' de protesta en La Habana contra el endurecimiento del embargo (que supone en la práctica las nuevas normas de Washington) a la que acudieron más de 200.000 personas. El acto culminó con un encendido discurso del presidente Fidel Castro que acusó a su homólogo estadounidense, George Bush, de haberse propuesto estrangular a Cuba.

Entre otros temas, buena parte de la arenga del líder isleño estuvo centrada en la posibilidad de que el deterioro social que puede provocarse con esta nueva situación desemboque en una oleada migratoria que las autoridades de La Habana quizá no puedan controlar en este caso. Una oleada capaz de hacer de imposible cumplimiento el acuerdo migratorio vigente.

Ya en mayo, tras el anuncio realizado por Washington de las nuevas medidas, La Habana convocó otro acto multitudinario que contó con la asistencia de cerca de un millón de personas, en que Fidel arremetió contra el actual inquilino de la Casa Blanca. Junto a las manifestaciones masivas y las declaraciones públicas, algunos observadores aseguran que el Plan de Washington para liberar Cuba ha reforzado a la línea más dura de la política isleña.

Buena parte del exilio moderado, incluso algunos líderes como Carlos Saladrigas de afiliación republicana, se está movilizando para conseguir que Bush pierda en Florida las próximas elecciones presidenciales. La mínima diferencia, sólo 537 votos, que le permitió vencer en este estado en 2000 y ocupar luego la Casa Blanca, les hace pensar que sería posible conseguir una victoria de Kerry.

Junto a la habitual preferencia por los demócratas de los colectivos anglosajones y afroamericanos del estado se considera la influencia en los próximos comicios de los cubanoamericanos que se exiliaron en los 80. Un colectivo que tradicionalmente ha eludido acercarse a las urnas, pero que ahora tiene motivos para hacerlo. Se calcula que sólo en Miami hay unos 50.000 votantes potenciales de este grupo que correspondería al 30% del total, pero la mayoría aunque ha conseguido la nacionalidad jamás se ha inscrito para votar. Bastaría con que 5.000 lo hicieran para tumbar a Bush.

 

Las nuevas leyes para viajar de EEUU a Cuba

- Los cubanos residentes en EEUU que tengan familiares directos en la isla (padres, madres, esposos, hijos, hermanos o abuelos) podrán viajar a Cuba sólo una vez cada tres años y por un periodo máximo de 15 días.

- Los viajeros sólo podrán llevar el dinero correspondiente a 50 dólares diarios para gastos más otros 50 adicionales si van a tomar algún transporte durante su estancia.

- Las enviós de divisas serán sólo para familiares directos, siempre que no militen en el Partido Comunista o tengan un cargo en la Administración. Además quedan limitados a un máximo de 300 dólares cada tres meses.

- Los envíos de paquetes quedan restringidos también a los familiares de primer grado y sólo podrán contener alimentos, medicinas, equipos de radio, pilas y equipos médicos.

CBB PLT MCR

 

   

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