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Viernes,
25 de junio de 2004
Izar:
al borde de la quiebra
Por
Alberto Miguel Arruti
(Madrid)
La
construcción naval y la industria automovilística constituyen
dos de los ejes fundamentales en los que se apoya la siderurgia. La fabricación
de barcos pasa por uno de sus momentos más críticos en toda
Europa. Los países emergentes de Asia son unos competidores difíciles
de soportar. Especialmente, Corea del Sur, con salarios más bajos
que los europeos y su afición al “dumping”.
En este contexto, la situación de los astilleros españoles
Izar es preocupante, para no emplear otra palabra más dura. La
Comisión Europea permanece inflexible en su defensa de la libre
competencia para el sector naval dentro de la Unión. Bruselas exige
a Izar la devolución de 308 millones de euros, por haber recibido,
en los años 1999 y 2000, una serie de ayudas consideradas como
ilegales. Además, Izar tiene abierto otro expediente por una inyección
de capital de 1.500 millones de euros entre los años 2000 y 2002.
esta cantidad está considerada como una ayuda de Estado.
Ante
esta situación, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales
española (SEPI) pide una ampliación de capital. Lo que no
está claro es si Bruselas la autorizará. La UE ha sido tajante
cuando afirma que “no se pueden autorizar nuevas ayudas de Estado,
si antes no se han devuelto las ayudas ilegales anteriores”. Si
la SEPI consigue demostrar que un inversor privado está dispuesto
a realizar la inversión, Izar podría salvarse. De lo contrario,
se situaría al borde de la quiebra, con todas las consecuencias
sociales que ello implicaría.
Por si todas estas dificultades fuesen pocas, la Comisión Europea
exige también a Izar la presentación de un plan industrial,
que garantice su viabilidad en el futuro.
Según se ha informado, la factoría Izar en Cartagena ha
de fabricar los componentes esenciales de cuatro cazaminas para la Armada
de Finlandia. De este modo, quedaría garantizada una carga de trabajo
equivalente a 200.000 horas laborales, con lo que se conseguiría,
por lo menos, que la división de construcción de cazaminas
de Cartagena no quedase parada.
Por todas partes se habla de una reestructuración de la plantilla
de Izar. Una alternativa que se baraja con fuerza es un plan de bajas
anticipadas para los trabajadores entre 52 y 54 años, lo que significaría
un recorte de la plantilla de entre 3.800 y 4.900 empleados. Esta reestructuración
afectaría a alrededor del 40% de la plantilla total, que en este
momento es de 11.000 trabajadores.
En
el primer trimestre del presente año, Izar tuvo unas pérdidas
de 21,87 millones de euros, es decir, más del doble de lo que perdieron
los astilleros públicos españoles en los tres primeros meses
del año pasado. En aquel momento, las pérdidas fueron de
10,64 millones de euros. La facturación descendió en el
primer trimestre de este año un 24,2%, hasta alcanzar los 261,84
millones de euros.
La supervivencia de estos astilleros exige la concentración de
las factorías en los centros más rentables. La competitividad
se ha convertido, una vez más, en el eje del problema. Al menos,
de que se consiga una solución paneuropea para la industria naval.
Si quien condiciona la industria de la construcción naval es, sobre
todo, Corea del Sur y, en menor medida, Japón, la industria del
acero se está subordinando a la fuerte demanda de China, con lo
que el protagonismo de los países asiáticos alcanza el primer
plano de actualidad.
DTC ESP INT
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