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Viernes 25 de junio de 2004
DESDE EL MALECON CON... Fidel Castro previene a Bush Por
Aurelio Pedroso
Al líder cubano se le podrían cuestionar otras facetas como mandatario menos su visión política de largo y mediano alcance. No por gusto, la revista Time, en los hechos más trascendentales del pasado siglo, lo ha situado en el sexto escaño de las personalidades más importantes y, en consecuencia, a su revolución de 1959 en el séptimo puesto de los hechos históricos de mayor resonancia. Si resultara cierto aquello de que “a buen entendedor, con pocas palabras bastan”, el presidente Bush debería leer con atención este mensaje y no seguir cometiendo los errores con respecto a la isla y sus ciudadanos de aquí y de allá (entiéndase por los de “allá” a una buena parte de los que viven en Miami y deciden, para suerte o desgracia, el voto para su reelección o no el venidero noviembre). El ejemplo más cercano fue esa cifra de 518 votos que decidió en el estado de La Florida el ascenso de Bus a la silla presidencial. Y Castro no dice las cosas por gusto: “No pocos cubanoamericanos están pensando ya en promover un voto de castigo”. Es lo que, con muy pocas dudas de por medio, sucederá. Gracias a la renovación generacional, en la Florida van quedando pocos que, si pudieran, crucificarían al Comandante. Fueron los primeros en llegar desde el propio año 1959 y los que hasta su último día de vida estarán odiándole como primera providencia. Luego, con el tiempo, fueron llegando otros (de 1980 en adelante) que si bien no las tienen a todas con él y justifican la salida del país por problemas económicos y no políticos, tienen una primera prioridad que se traduce en poder visitar la isla cuando lo deseen y ayudar en la medida de las posibilidades a sus familias. Cosas que ahora mismo Bush les prohíbe y Castro amplía a partir de la reunión emigrados-gobierno recién celebrada en La Habana. Damas y caballeros, habrá que recordar ahora, y no después, que por el famoso puente del Mariel en 1980 unos 100.000 cubanos partieron hacia EEUU. Por ahí cerca andará ese voto de castigo. Vivir por ver. |
| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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