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Viernes, 2 de julio de 2004
Lino Oviedo: huyó, volvió y... Por
Juan Varde
El ex general Lino Oviedo, figura central de la trajinada política paraguaya, regresó, tal como lo prometió, procedente de Brasil tras cinco años de exilio, siendo inmediatamente arrestado y alojado en la cárcel militar de Viñas Cue, en las afueras de Asunción. Oviedo expresó que decidió regresar para probar su inocencia, eligiendo un tono conciliador, asegurando que acatará, esta vez, la decisión que la justicia paraguaya tome, ya que el poder judicial se ha renovado. Según el Gobierno, Oviedo deberá cumplir 10 años de prisión, acusado por una supuesta intentona golpista en 1996, contra el entonces presidente Juan Carlos Wasmosy (1993-1998). Además, el Gobierno provisional del senador Luis González Machi, le agregó los cargos de autoría intelectual del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, en marzo de 1999, de la muerte de siete manifestantes antioviedistas en la plaza del Congreso y por último, de otro intento golpista en mayo de 2000. Oviedo llegó acompañado de políticos de Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil, lo que supone, y deja para el análisis, una primaria señal política regional, que sólo el tiempo se encargará de desvelar. Evidentemente algo debe haber cambiado en la ecuación para que el belicoso ex general haya abandonado la segura libertad que le brindaba Brasil por el incómodo destino de una prisión militar. Sin embargo, su carrera ha tenido un mérito, el populismo que como jefe del Ejército demostró en el Paraguay interior. Usó a sus tropas para levantar escuelas, para ollas populares, provocando una convivencia poco común con los pobladores, incluso privilegiando el guaraní puro en lugares donde el español era casi desconocido, consolidando así un estrecho vínculo clave y resistente con el Paraguay olvidado. Lo que sucedió luego, aún el choque por mucho más que ganar el espacio político con Juan Carlos Wasmosy, le recortó poder pero mantuvo a salvo esa imagen que supo sembrar en el interior del país. En una sociedad sumida por la pobreza, donde se acrecienta día a día el descontento popular por un desempleo endémico y altos niveles de exclusión social, esas legiones de abandonados son el otro ejército. No será esta la carta fuerte que esconde el ex general a efectos de negociar y esclarecer su futuro. PGY
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