Viernes, 9 de julio de 2004

 

Arcelor en Brasil

Por Alberto Miguel Arruti
(Madrid)

Arcelor, que es la primera potencia siderúrgica del mundo, ha incrementado su patrimonio en la brasileña Companhia Siderúrgica de Tubarao (CST) pasando del 28,02% que poseía, al 61,77%, después de pagar 476,3 millones de euros (578,53 millones de dólares) a la Companhia Vale Do Rio Doce (CVRD). Esta operación será realizada mediante una emisión de bonos, convertibles en acciones, por valor de 1.000 millones de euros y tendrá lugar en dos partes. En la primera, Arcelor pagará 342 millones de euros (415,1 millones de dólares) en efectivo a la CVRD a cambio de 4,2% del capital con derecho a voto y el 29,96% del capital sin derecho a voto. Al mismo tiempo, Arcelor abonará 134,5 millones de euros (163,4 millones de dólares) para poder ejercer el próximo mes de mayo una opción de compra del 20,5% del capital con derecho a voto de la Companhia Siderúrgica de Tubarao, cuya opción de venta se encuentra en manos de CVRD.

De este modo, Arcelor incrementa su presencia en Brasil, donde ya cuenta con una nutrida participación. Esta se puede resumir en el 27,68% en Acesita, el 54,03 en Belgo Mineira y el 75% de Vega do Sul. Brasil es, actualmente, uno de los lugares más atractivos del mundo para la producción de acero. Arcelor se encuentra presente en Brasil desde el año 1920, cuando uno de los socios fundadores, Arbed, inició sus inversiones en Belgo Mineira. Usinor, otro de los socios fundadores, en 1998 comenzó a invertir en Acesita y en la Companhia Siderúrgica de Tubarao.

Arcelor ha invertido 456 millones de dólares en una planta de laminación en frío y galvanizado de Vega do Sul. Esta inversión ha dado lugar a la creación de unos 500 puestos de trabajo. Además del enorme potencial de crecimiento, Brasil presenta un mercado de costes muy bajos.

Las ventas de Arcelor están concentradas en un 75% en Europa, por lo que resulta muy adecuada esta diversificación. En estos momentos, el mercado siderúrgico se encuentra condicionado por el fuerte crecimiento del consumo en China y por la presión alcista sobre los precios por el encarecimiento de las materias primas, carbón y chatarra y de los fletes de transporte. De todos modos, esta operación presenta un cierto grado de riesgo, por la elevada ampliación de capital que exige.

Hace menos de un año, Arcelor creó una sociedad mixta con la japonesa Nipón Steel y la china Bao Steel, con el fin de introducirse en el mercado de China. Para mantener la competitividad, Arcelor debe reducir sus costes, optimizar sus localizaciones y continuar invirtiendo.

Conviene recordar ahora que, hace tan sólo unos pocos meses, Arcelor advirtió que se verá obligado a trasladar fuera de la UE la fabricación de sus productos menos elaborados, si el Protocolo de Kyoto le obliga a comprar derechos de emisión. Arcelor se quejó de que no les está permitido cerrar una planta en un país europeo y utilizar los derechos de emisión liberados en otro estado miembro, pues las cuotas no están repartidas a nivel europeo, sino por países.

En estos momentos, resulta muy difícil hacer predicciones. Conviene recordar que el fantasma de la deslocalización se encuentra presente, pues en los países de la antigua Europa del Este, el coste de la mano de obra es 10 veces inferior al de UE.

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