Lunes 19 de julio de 2004

El Mercosur y la UE entran en la fase final de negociaciones sin esperanzas de llegar a un acuerdo

Hoy comienza en Bruselas (Bélgica) la primera de las cuatro reuniones que están programadas para intentar llegar a un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) que permita la firma de un tratado de libre comercio (TLC) entre ambos bloques comerciales. Las perspectivas no son buenas. Las ofertas no gustan ni a uno ni a otro y nadie parece dispuesto a ceder terreno. Es muy probable que no se logre firmar el pacto en el tiempo previsto.

La delegación del bloque latinoamericano la encabeza el director de Negociaciones Internacionales de Brasil (país que ostenta la presidencia temporal del Mercosur), Regis Arslanian, y por parte de la UE, la misión la dirige el responsable de Negociaciones de la Comisión Europea (CE), Karl Falkenbreg. Al cierre de esta edición todavía no había trascendido nada sobre el encuentro.

Los más escépticos sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo son los negociadores latinoamericanos, quienes esperan que sea la UE quien dé el próximo paso de acercamiento después de que el Mercosur cediera terreno y admitiera la posibilidad de mejorar la oferta en transporte marítimo e inversiones en el sector de las telecomunicaciones.

El Mercosur está especialmente descontento con la propuesta europea en el sector agrícola. La UE ha presentado una lista de productos para aplicarles desgravación de aranceles en 10 años y que afecta a un 92% del total de bienes que se pretenden exportar al Viejo Continente, pero es en el 8% restante donde se incluyen los alimentos procesados y productos agrícolas. La principal baza del bloque latinoamericano.

El secretario argentino de Comercio Internacional, Martín Redrado, ha reconocido que si el acuerdo no se traduce en un aumento del comercio ni del empleo para su país, no tiene sentido firmarlo.

Por su parte, la UE quiere que Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay aumenten el grado de liberalización en materia de servicios, inversiones y compras gubernamentales. Pero los recelos de Brasil impiden, de momento, un acercamiento en este sentido.

Los negociadores se volverán a reunir en agosto en Brasilia (Brasil) y en septiembre lo harán de nuevo en Bruselas. El último encuentro debería celebrarse antes del 31 de octubre, fecha en la que en principio tendría que estar listo ya el acuerdo. Para esta cita aún no hay una sede prevista.

RGN TGC

 

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