Viernes 16 de julio de 2004

 

El presidente venezolano quiere dirigir el proceso de integración energética en Latinoamérica

Chávez, el "señor de la energía"

Por G. Velasco

Hugo Chávez parece dispuesto a convertir Latinoamérica en un mercado común energético, un proceso de integración que pretende dirigir él personalmente. Hay muchas muestras recientes que revelan la inquietud del mandatario venezolano. La pasada semana firmó el acta de nacimiento de Petrosur con el presidente argentino, Néstor Kirchner, para crear una petrolera que aglutine a las compañías estatales de Venezuela, Argentina y Brasil. Y poco después se reunió en Caracas (Venezuela) con los ministros de Energía de catorce países del Caribe para poner en marcha Petrocaribe, un proyecto que bajo la batuta de Chávez pretende conseguir abaratar los costes de la energía en la región. Pero hay mucho más planes en marcha.

Petrosur y Petrocaribe son ambas fruto de la mente de Chávez, él fue quien tuvo la idea y quien se ha encargado de preparar el terreno para que lleguen a convertirse algún día en una realidad. En los dos casos el objetivo es disminuir los costes energéticos a partir de la eliminación de los intermediarios que especulan con el precio.

El proyecto Petrocaribe parece que es el que en la actualidad está más adelantado. La nueva petrolera se ocupará de la refinanciación, transporte y distribución de los productos refinados y brutos, y la plataforma legal para dar apoyo formal al proyecto será la ampliación del Acuerdo Energético de Caracas (AEC), pactos bilaterales que ha firmado el Gobierno de Venezuela con Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Haití, Jamaica, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.  

Los países que asistieron a la reunión en Caracas, además de Venezuela, fueron Granada, Barbados, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago, Jamaica, Antigua y Barbuda, Bahamas, Dominica, Surinam, Guyana, Santa Lucía, Belice y San Cristóbal-Nevis.

Pero no es el único proyecto que tiene en mente el señor de la energía. En la III Cumbre Presidencial que se celebró esta semana entre los presidentes de Colombia y Venezuela se firmó un acuerdo para construir un gasoducto que permitirá el transporte de gas desde la península colombiana de La Guajira hasta la ciudad venezolana de Maracaibo. No sólo eso. Además, el presidente colombiano, Alvaro Uribe, propuso a Hugo Chávez, que la petrolera estatal Pdvsa busque petróleo en Colombia. Y el mandatario venezolano aceptó entusiasmado. Incluso ofreció su ayuda para extraer crudo de pozos ya explotados.

Las obras para la construcción del gasoducto comenzarán en 17 meses. Tendrá una extensión de 177 kilómetros y supondrá una inversión de entre 135 y 170 millones de dólares (entre 108 y 137 millones de euros).

Este proyecto bilateral tiene un objetivo más ambicioso. El plan es que en un futuro se conecten ambos países con Centroamérica y México.

Asia también es terreno que conquistar para Chávez. El presidente venezolano propuso a Uribe construir un poliducto que una Maracaibo con el Pacífico colombiano. Con esta infraestructura lo que se pretende es utilizar el puerto de Tribugá (Colombia) para exportar el petróleo venezolano a Asia, un continente que en la actualidad tiene escasas interconexiones energéticas con Venezuela.

El acuerdo entre Colombia y Venezuela se produce tan sólo dos días después de que el ministro de Minas y Energía del país, Luis Ernesto Mejía, admitiera en una entrevista concedida al diario La República que Colombia tiene escasas reservas petrolíferas, lo que le obligará a importar crudo a partir de 2006. Con el objeto de retrasar lo más posible la importación de crudo, Colombia ha decidido prolongar los contratos actuales a las empresas que gestionan los pozos petrolíferos. Con esta iniciativa pretende explotar al máximo las refinerías que se encuentran en activo para garantizar la producción.

Parece que el acuerdo entre Uribe y Chávez no podía ser más oportuno. No es el único pacto bilateral que mantiene el Gobierno venezolano con los países de la región. Además de los ya mencionados AEC, el Ejecutivo argentino de Néstor Kirchner estudia una propuesta de Chávez para intercambiar petróleo por alimentos, acuerdo similar que ya mantiene con Cuba y que permite al país caribeño que dirige Fidel Castro acceder al crudo venezolano en condiciones ventajosas.

Mientras tanto, las petroleras de otros países del subcontinente están últimamente muy inquietas y han reactivado la búsqueda de otras fuentes de crudo, planes que, si se logran, se convertirán en un activo muy importante para las ambiciones de integración energética del presidente venezolano.

Esta misma semana se han producido dos anuncios en este sentido. La petrolera estatal brasileña, Petrobras (que tiene planes de integrarse en Petrosur), y la mayor productora de crudo offshore de China, China National Offshore Oil Corporation (Cnooc) han iniciado conversaciones para comenzar a realizar tareas conjuntas de exploración en el mar del Sur de China y en la costa de Brasil. La compañía asiática enviará dentro de poco un equipo al país latinoamericano para discutir los futuros proyectos a realizar en aguas profundas.

Según datos de la Agencia Internacional de la Energía, la demanda china de petróleo aumentará este año en un 13,6% hasta los 6,24 millones de barriles al día. Y el pasado año las importaciones de crudo crecieron un 55% en el país. Si finalmente los planes de ambas petroleras tienen éxito, Cnooc podría incrementar su producción y aliviar un poco la factura energética de China, mientras que Brasil incrementará sus ingresos en concepto de exportaciones petroleras.

Otra petrolera con planes de expansión es la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) de Chile. La compañía ha anunciado la contratación de la firma estadounidense Veritas por 4 millones de dólares (3,2 millones de euros) para buscar gas en Tierra del Fuego. Si el proyecto tiene éxito, Chile podría conseguir reducir su dependencia del gas argentino.

En septiembre comenzarán los sondeos, que se realizarán a través de la emisión de unas ondas hacia el subsuelo, y dependiendo de los resultados se decidirá si se perforan o no los pozos.

Además de esta iniciativa, Enap está preparándose para participar en una licitación internacional con el objetivo de importar gas natural licuado, un proyecto que podría costar hasta 400 millones de dólares (322 millones de euros).

Parece que Latinoamérica está dispuesta a jugar la carta del oro negro para hacerse un hueco en el mundo. Y el director de ese proyecto, hoy por hoy, es el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien está aprovechando la condición de su país como potencia petrolera para tender lazos a sus países vecinos y buscar la integración energética en la región.

VNZ RGN NPM

 
   

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