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Viernes, 16 de julio de 2004
"Haremos respetar el 'sí' que pronuncie el pueblo en el Parlamento y en las calles" Bolivia vive momentos tensos a la espera del resultado del Referéndum sobre el Gas que se celebra este domingo 18 de julio. Evo Morales, el dirigente político del partido opositor MAS y un influyente líder indígena cocalero tanto en su país como fuera de él, ha luchado para conseguir que se convocara esa consulta popular vinculante. Morales cree que servirá para que los ciudadanos recuperen la propiedad de los hidrocarburos y espera que las petroleras extranjeras, entre las que se encuentra la española Repsol, acepten el cambio en las reglas de juego. Por Gema Velasco
- La nacionalización significa la apropiación por el Estado de los bienes y las inversiones de una empresa. Nosotros siempre hemos planteado la recuperación de la propiedad de los hidrocarburos, una propiedad que es de los bolivianos como dice bien claro la Constitución Política del Estado. Nosotros sostenemos que esa es la forma de apropiarnos de lo que realmente es nuestro. La segunda pregunta del referéndum se refiere precisamente a esto.
- La segunda cuestión del referéndum pregunta a los ciudadanos si están de acuerdo con la recuperación de la propiedad de todos los hidrocarburos en boca de pozo para el Estado boliviano, ¿qué pasará después en caso de que la respuesta mayoritaria sea 'sí'? - Lo primero, hay que decirle al Gobierno que realiza una interpretación retorcida de la segunda pregunta cuando afirma que los contratos de riesgo compartido no se van a tocar. Sobre la base de la respuesta que el pueblo imponga en el referéndum, el Ejecutivo debe redactar una nueva Ley de Hidrocarburos. Nosotros haremos que el 'sí' que pronuncie el pueblo se respete en el Parlamento y en las calles.
- La política de hidrocarburos ha generado mucha tensión en la sociedad civil de Bolivia, ¿cuál es la situación actual? - Hay una tensión permanente entre un pueblo que avanza hacia sus objetivos luchando contra quienes buscan apartarlo de ese propósito. Las organizaciones que protagonizaron las movilizaciones sociales, que tuvieron su momento culminante en septiembre y octubre de 2003, se mantienen vigilantes durante todo este proceso. - Usted fue muy activo en las revueltas de octubre de 2003 realizadas en defensa del gas. Sin embargo, no fue tan contundente durante las recientes protestas que se produjeron por el mismo motivo este año y que fueron impulsadas por los sindicatos, ¿por qué motivo?
- Desde principios del año 2003 tratamos, con mucha paciencia, de lograr que ciertos dirigentes sindicales entendieran el camino que habíamos tomado. Un camino que abrió la posibilidad de que se celebrara el referéndum vinculante de la nueva Ley de Hidrocarburos y de la Asamblea Constituyente. Esos dirigentes, ajenos a la realidad del país, plantearon en octubre pasado un Gobierno “revolucionario” con ellos a la cabeza. Ahora proponen la “nacionalización del gas” sin considerar las condiciones económicas y de política internacional del país. Por supuesto, hay algunos “analistas” dispuestos a propagar esas consignas de forma irresponsable; después de todo, no participan en las movilizaciones. Este tipo de conductas sólo pueden conducir a una cosa, a un golpe de Estado. Y los golpes siempre se dan contra el pueblo. Eso es lo que lograrían si los ciudadanos siguieran sus consignas. En tales condiciones, ¿podemos estar con ellos?
- ¿Qué le diría a las empresas extranjeras? - Las compañías extranjeras han robado al pueblo boliviano. Todas esas empresas aplaudieron cuando el Gobierno de Sánchez de Lozada cambió las reglas del juego a través de leyes y decretos para beneficiarlas. Es lógico que ahora acepten que se cambien de nuevo esas reglas para que el pueblo boliviano recupere lo que le pertenece.
- Bolivia no quiere que el gas del país llegue o pase por Chile por un conflicto histórico entre ambas naciones, pero esta situación genera muchos problemas. ¿Cree posible que se llegue a una solución en el corto plazo?
- Es un problema histórico, no sentimental. Chile, o mejor dicho, su clase gobernante, tiene la llave del comercio internacional boliviano, y debido a esta circunstancia el intercambio económico entre los dos países es ampliamente favorable a Chile y perjudicial para Bolivia. La terquedad de esa clase dominante no permite pensar en una solución a corto plazo de un problema que se prolonga ya durante más de un siglo.
- Usted apoyó a Carlos Mesa para que asumiera la Presidencia de Bolivia tras la huida de Gonzalo Sánchez de Lozada, ¿cómo es su relación actual con el presidente del país? - Es la misma que tiene el presidente con otros partidos con representación parlamentaria. La diferencia es que nosotros hemos declarado públicamente, y lo reiteramos, que nuestra posición es de defensa de la democracia. Por otra parte, nunca hacemos negocio con la política. Eso nos da autoridad moral para decir las cosas con claridad.
- ¿Qué piensa de la gestión económica de Carlos Mesa? - El Gobierno del presidente Mesa se empeña en mantener las mismas pautas en política económica que usaron los gobiernos neoliberales. Es por ese motivo que arrastramos el atraso, la miseria y el hambre desde hace muchos años. Y no creemos que Mesa vaya a cambiar esta situación. Esa es una tarea que deberá realizar el pueblo.
- ¿Cree posible que se adelanten las elecciones generales? - Sería una mala señal. En la historia reciente de Bolivia ya se dio una circunstancia similar en 1985 cuando el presidente Siles Zuazo acortó un año su mandato. El resultado fue la imposición del Decreto 21060 que inició la etapa del neoliberalismo que nos ha llevado a la crisis que vivimos actualmente.
- El MAS echó del partido a Filemón Escóbar, su mentor, por ayudar a que saliera adelante en el Senado un convenio por el que Bolivia reconoce la inmunidad a los soldados de EEUU que sean procesados por la Corte Penal Internacional. ¿Considera probable que este acuerdo no sea finalmente ratificado en el Parlamento? - Hemos luchado contra ese convenio y vamos a seguir haciéndolo. De momento, hemos logrado impedir que se discuta en la Cámara de Diputados y, de aquí en adelante, estaremos atentos para impedir cualquier movimiento en ese sentido. Si aún así se presentara en algún momento en el Congreso, daremos la batalla. Sabemos que la lucha más importante se realizará en las calles con las movilizaciones del pueblo.
- ¿Qué opina sobre la posibilidad de que se ponga en marcha el ALCA que se impulsa desde Washington? - Desde el primer momento que se planteó ese proyecto estuvimos en contra y hemos desarrollado, junto con las fuerzas sociales, intensas campañas para impedir que se ponga en marcha. Parece que algún resultado se ha obtenido. Nos damos cuenta de que EEUU ha retrocedido al comprender que la mayoría de los pueblos latinoamericanos rechazan categóricamente esa posición. Sin embargo, con la complicidad de los gobiernos de la región, incluyendo el de Carlos Mesa, ahora se negocia un tratado de libre comercio (TLC) del Grupo Andino, que no es otra cosa que el ALCA en dimensiones menores. Estamos también contra ese intento y vamos a impedirlo junto a los pueblos de la región y del continente.
- ¿Cómo calificaría las relaciones comerciales de Bolivia con el resto de Latinoamérica? - Dieciocho años de neoliberalismo han hecho que las relaciones comerciales, que ya antes privilegiaban a los centros de poder, se hayan concentrado casi exclusivamente en relaciones de tipo bilateral. Parece que recientemente ahora se han comenzado a hacer tímidos avances para establecer relaciones con nuestros vecinos.
- Si estuviera en el poder, ¿qué tipo de acuerdos comerciales impulsaría? - No me gusta hacer ese tipo de suposiciones. Pero sí puedo decirle que en el programa del MAS se defiende una política internacional que privilegie las relaciones con nuestros países vecinos y la formación de grupos económicos latinoamericanos que permitan luchar contra la voracidad de las potencias imperialistas.
- Usted ha manifestado en más de una ocasión que le une una gran amistad con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ¿cuál cree que será el resultado del referéndum revocatorio? - El presidente Hugo Chávez me honra con su amistad. He estado muchas veces en Caracas y cuando él llegó a Bolivia me entrevisté con él, lo mismo que con otros mandatarios. Incluso en más de una ocasión hemos acordado algún programa de ayuda a Bolivia. Siempre que viajo a Venezuela he percibido que el pueblo siente un gran fervor por el Gobierno del presidente Chávez. Por eso estoy convencido de que el referéndum le será favorable.
- ¿Cómo son sus relaciones con el actual presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero? - El MAS ha saludado con mucha esperanza el inicio de esta etapa de Gobierno en España tras largos años de una Administración de derechas. Y no olvidamos que una de las principales empresas petroleras que está en Bolivia es la española Repsol. Esperamos que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero pueda influir para conseguir que esa empresa no obstaculice el proceso de recuperación de nuestros recursos naturales.
- En junio de 2002 estuvo a punto de ganar las elecciones generales, ¿para cuándo un gobierno socialista en Bolivia? - Nuestro programa de gobierno no plantea el socialismo, sencillamente porque ese término ha sido manoseado. Por otra parte, el gran factor de nuestra movilización es la cultura originaria. El gobierno que proponemos es un gobierno del pueblo, participativo, que sea capaz de solucionar los grandes problemas que arrastramos desde hace cinco siglos. A ese esfuerzo es al que dedicamos todo nuestro empeño. BLV NPM PLT MCR
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