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Viernes
16 de julio de 2004
Hoy
comienza una huelga de 72 horas en contra del Referéndum
del Gas del próximo domingo
El
gas que hace estallar a Bolivia
Por
Vanesa Camargo
Quedan dos días para el Referéndum Vinculante del
Gas y todo apunta a una nueva revuelta en Bolivia, similar a la
que ocurrió en octubre de 2003 y que terminó por derrocar
al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Movidos por la indignación
ante la política energética del actual mandatario,
Carlos Mesa (que fuera vicepresidente de Lozada), quien afirma que
no tiene intención de expropiar ni confiscar los terrenos
concedidos a las transnacionales petroleras que operan en el país,
los grupos sindicales bolivianos comienzan hoy una huelga de 72
horas. Sin embargo, Mesa está convencido de ganar la consulta
y reitera a la población que debe contestar con un “Sí”
rotundo a las cinco preguntas que compondrán el referéndum.
A través de una papeleta con esas cinco preguntas, los ciudadanos
bolivianos decidirán el próximo domingo el futuro
de los recursos energéticos de su país. Esta será
la primera consulta popular en 73 años, un plebiscito con
tres objetivos fundamentales, según Mesa: respaldar la modificación
del régimen del sector hidrocarburos, autorizar la exportación
de gas y usar las reservas energéticas como instrumento de
negociación con Chile para que Bolivia recupere una salida
al mar.
Pero las preguntas en cuestión han suscitado una fuerte convulsión
y disconformidad en los sectores sociales. La prensa local se ha
llenado de análisis de expertos que desgranan los cinco puntos
para demostrar la supuesta trampa que esconden. Las posturas se
han radicalizado y la Plaza Murillo, frente al Palacio del Gobierno
en La Paz, se llenó ayer de militares como medida cautelar
ante los rumores de golpe de Estado que comenzaron a surgir. El
defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, llamó al pueblo
a defender la democracia.
La situación más crítica se vivió el
miércoles, cuando el gas destinado a Argentina fue cortado
por los campesinos bolivianos como protesta. Horas más tarde
fue restablecida la exportación, tras alcanzar un principio
de acuerdo con el Gobierno boliviano, según informó
un dirigente cívico, Guido Vaca. Pero continúan las
amenazas de boicot y las llamadas a anular el voto por parte de
los principales opositores al referéndum, la Central Obrera
Boliviana (COB) y la Confederación Sindical Única
de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUT) porque consideran que
la política de Mesa no contempla ningún tipo de expropiación
a las transnacionales. El propio presidente declara que su propósito
es aumentar la participación del Estado en la comercialización
del gas a alrededor del 50%.
No
está claro si los resultados del referéndum se aplicarán
a los 78 contratos ya firmados por el Gobierno con las transnacionales,
o si estos seguirán como están y las modificaciones
se aplicarán a futuros contratos. Porque el mandatario boliviano
asegura que respetará los acuerdos vigentes sea cual sea
el resultado de la votación. Aquí hay que tener en
cuenta que una de las principales empresas petroleras en Bolivia
es la brasileña Petrobras y actualmente hay grandes intereses
entre Brasil y Bolivia reflejados en importantes proyectos como
la construcción de un polo petroquímico en la frontera
entre ambos países.
Mientras
el Gobierno y las Fuerzas Armadas desmentían los rumores
sobre un posible golpe de Estado, la misión de la Organización
de Estados Americanos (OEA) enviada a Bolivia así como militares
y policías comenzaron a funcionar. La OEA velará por
la legalidad del acto en las urnas y las fuerzas del orden tratarán
de evitar cualquier tipo de sabotaje.
Hace
nueve meses, la misma disputa le costó el cargo al entonces
presidente Gonzalo Sánchez de Lozada en una revuelta popular,
motivada por los planes del Gobierno de exportar gas a EEUU por
puertos chilenos. Unas 56 personas murieron. El entonces vicepresidente
Mesa sucedió en la Presidencia del país a Sánchez
de Lozada con todo el respaldo social y prometió el referéndum
para que los bolivianos decidieran democráticamente la nacionalización
o no del gas del país.
Mesa, convencido del éxito de su campaña informativa,
aseguró que los sondeos realizados hasta el momento revelan
que el 80% de la población acudirá a votar y que el
"60% de los bolivianos votarán a favor de permitir la
inversión extranjera en el sector energético, para
que después Bolivia se convierta en un interlocutor económico
en materia energética".
Pero el verdadero debate público comenzará el lunes,
cuando unos y otros hagan sus interpretaciones sobre los resultados
del referéndum, aunque Mesa reitere que no admitirá
ningún tipo de interpretación y que "lo que salga
de la consulta del gas es obligatorio".
BLV
PLT NPM
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