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Viernes, 16 de julio de 2004
AMÉRICA EN FOCO Bolivia: prueba de fuego Por
Juan Varde
El Gobierno del presidente Mesa ingresa en una etapa crucial, no sólo a efectos de jerarquizar en alguna manera su magra gestión, sino la trascendencia que el futuro boliviano amerita. Signada
por el referéndum energético, la sociedad se ha dividido
entre quienes apoyan y los que se oponen a la nacionalización de
las concesiones petroleras y gasíferas del país. El presidente Mesa propuso cinco preguntas en cuyas respuestas, los casi cinco millones de bolivianos determinarán su apoyo a la actual ley de hidrocarburos, si se recupera la propiedad del gas en boca de pozo o si se refunda la empresa estatal para que participe en la producción de esos recursos. Asimismo,
los bolivianos se pronunciarán sobre la política de Mesa
sobre el gas como recurso estratégico para negociar, específicamente
con Chile, una salida al Pacífico. El mandatario se ha negado a incluir en el cuestionario la posibilidad de nacionalizar los recursos, por temor a espantar las inversiones privadas, que desde octubre han caído a su nivel más bajo en una década (poco más de 100 millones de dólares) y terminar de acabar la menguada seguridad jurídica del Estado. Desde su convocatoria, en abril pasado, la consulta ha debido sobrellevar numerosos contratiempos, el más reciente de los cuales fue la abstención, tras desatarse un áspero debate en torno de si el voto es obligatorio o no. Finalmente el Tribunal Constitucional confirmó la obligatoriedad de la participación ciudadana. Sin embargo, aún cuando ha sido allanado el camino legal, un nubarrón amenaza al referendo, la desinformación o desconfianza de los votantes y la posibilidad de disturbios callejeros. Mientras tanto, el enigma del día después se pasea silenciosamente. BLV
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