Miércoles 28 de julio de 2004

El FMI exige a Argentina que se comprometa a realizar una ronda de consultas con los acreedores

El FMI continúa presionando. Aunque el organismo nunca ha vinculado de forma explícita la demora en la firma de la tercera revisión del acuerdo con Argentina con el proceso de reestructuración de la deuda, lo cierto es que las señales en este sentido son claras. Algunas más obvias que otras, como la última. El FMI ha pedido a Argentina que se comprometa, y por escrito, a realizar una nueva ronda de consultas con los acreedores.

Pero, ¿para qué? El Gobierno de Kirchner ya ha presentado su oferta a los tenedores de bonos en default y ha advertido que la propuesta es definitiva. Pero parece que al Fondo, para regocijo de los bonistas, no le hace ninguna gracia esta posibilidad y no quiere que el Ejecutivo argentino dé por cerrada la oferta realizada a los acreedores. Insiste en la necesidad de consenso.

Por supuesto el ministro de Economía, Roberto Lavagna, se ha enfadado mucho. Según la prensa del país, Lavagna no tiene intención de apartarse ni un milímetro del borrador presentado a los acreedores y enviado a Washington. La propuesta, según el ministro, es definitiva, está acorde con la capacidad de pago de Argentina y además se ha realizado con "buena fe".

El compromiso que exige el Fondo debería ser incluido en la carta de intención que tiene que remitir al organismo para que el directorio del FMI estudie el caso argentino y acceda a firmar el acuerdo. De momento, ese texto no existe.

RGT FMI

 

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