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Martes
27 de julio de 2004
Brasil se solidariza con Argentina y pide al FMI que apruebe sus cuentas Brasil ha vuelto a retomar de nuevo su condición de líder en el subcontinente y ha agitado al resto de sus vecinos para que intercedan en tropel ante el director gerente del FMI, Rodrigo Rato. Quieren que el organismo no demore más la firma de la tercera revisión del acuerdo rubricado en septiembre con Argentina. Queda poco tiempo para conseguirlo. La última reunión del directorio del Fondo se celebrará el 6 de agosto. Después, vacaciones. El apoyo brasileño a Argentina llega en un momento de gran tensión entre ambos países por el 'conflicto de las lavadoras', un asunto aún no resuelto, y muestra el talante conciliador que últimamente mantiene el Gobierno de Lula con el de Kirchner, a pesar de que los empresarios brasileños piden sangre por las restricciones impuestas por el Ejecutivo argentino a las importaciones de electrodomésticos procedentes del país vecino. Discrepancias en el FMI. La mediación de Brasil no parece que vaya a ablandar a Rato, quien ha utilizado como estrategia dejar a un lado la revisión del acuerdo para presionar al país en el proceso de reestructuración de la deuda. Eso piensan algunos. Otros creen que en estos momentos existe una lucha interna en el seno del FMI entre los seguidores de la línea dura de la subdirectora del Fondo, Anne Krueger, personaje que en cuanto puede acosa a Argentina, y los del recién llegado Rodrigo Rato. Según estas versiones, estos conflictos son los que estarían demorando el acuerdo. En cualquier caso, el Gobierno argentino ya ha advertido que seguirá negociando con los acreedores a su ritmo con o sin la firma de la revisión. Las autoridades del país austral están convencidas de que el FMI no tiene ningún argumento para no rubricarlo, puesto que todas las metas comprometidas se han cumplido. El respaldo que ha recibido de Brasil vendrá muy bien al país. El objetivo es que se firme el mencionado acuerdo, algo que además de tranquilizar a los mercados y los inversores traería también otra agradable consecuencia. El desembolso de un crédito de unos 1.000 millones de dólares (823 millones de euros). La última reunión del directorio del FMI se celebrará el 6 de agosto y luego el organismo se tomará 15 días de vacaciones. La autoreprimenda. Y mientras todo esto ocurre, el FMI ha iniciado un estudio sobre su responsabilidad en la crisis argentina. Pero la autoreprimenda no ha convencido al Gobierno de Kirchner, que considera que el organismo no ha asumido sus responsabilidades por las políticas aplicadas en la década de los 90. Esta autocrítica proviene del análisis de un informe elaborado por la Oficina de Evaluación Independiente que investiga los programas aplicados en Argentina entre 1991 y 2002 y en el que se ha cuestionado, entre otras cosas, la actuación del Fondo por no haber obligado al país a salir del tipo de cambio fijo en 1999. RGN BSL MCR |
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