Viernes 23 de julio de 2004

 

DESDE EL MALECON CON...

La “compañera Fefé”

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

Está recién llegada al vecindario y ya todos le conocen, aunque pocos le han visto. No hay hora del día o de la noche en que alguna persona toque a la puerta de cualquier vecino para preguntar dónde vive la “compañera Fefé”.

Fefé es cartomántica y clientela no le falta. Por si fueran pocas, hasta extranjeras residentes le visitan. Ya es envidia de algunas mujeres que deben doblar muy duro el lomo para conseguir presupuesto y poder ir de compras al agromercado, donde un aguacate equivale a los 10 pesos (poco menos de medio dólar) de la consulta. “No, si es lo que nosotras decimos, que hay que aprender a tirar las barajas...”

A nuestra delegación en la capital habanera llegan también a cada rato cualquier cantidad y tipo de mujeres preguntando por la Fefé. Hombres brillan por su ausencia, pero damas de diversas edades sobran. “Que es muy buena, tremendamente buena. A mi tía se lo adivinó todo y a una prima mía le advirtió que mucho cuidado con el italiano, que la quería en definitiva como puta en Nápoles”.

El fenómeno de las cartas no es nada nuevo en una Cuba convulsa por problemas y dificultades en el día a día. Lo han dicho los que saben: en tiempos difíciles prosperan los asiduos a templos católicos, protestantes y aquellos donde la santería también hace de las suyas con almas que necesitan conocer el futuro y lo que pasará en breve con sus vidas, trabajos, amoríos, estudios y hasta viajes al exterior. Esto, sin incluir esa añeja inclinación del cubano a estos menesteres adivinatorios.

Por ello y algo más, la “compañera Fefé” a duras penas descansa. Aún así, fui recibido con mucho placer por parte de ella gracias a gestión mediadora del marido. “No llamo a nadie, en ningún lugar me anuncio. Son ellos los que vienen a mí y si no le parece mal, me da su fecha de nacimiento”.

Tuve que confesarle que el propósito de la visita no era mi suerte del mañana, sino que cómo se veía en las cartas el futuro inmediato entre las familias cubanas separadas por el Estrecho de la Florida.

“¡Ay, hijo!, eso es política. Las cartas no se meten en eso... Hay mucha política en el asunto... ¿Sabes una cosa? Que sin darme tu fecha de nacimiento estoy viendo un viaje próximo, pero cuidado que hay gente que quiere perjudicarte... y otra cosa, que no te estás cuidando tu salud...”

CBB

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