Viernes 6 de agosto de 2004

 

DESDE EL MALECON CON...

¿Seremos ricos o continuaremos pobres en Cuba?

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

El gran secreto ha llegado a las calles de la República. Ya nadie oculta la palabra para indagar qué se sabe, qué se conoce. Todo cifrado, como en un cuento de hadas en el que al final el pobrecito plebeyo se convierte en acaudalado, poderoso y generoso señor. Fenecía julio, cuando comenzaron a circular los primeros rumores que eran esperados para agosto.

¿Hay o no hay petróleo en nuestras aguas profundas del Golfo de México?

El gigante español Repsol YPF guarda un extremo y discreto silencio en la isla. Tal parece que los que saben algo, o todo, ni se bajan de la ‘superplataforma’ por temor a que en tierra firme se lo coma a preguntas el primer campesino a lomo de bestia.

De los cubanos, ni hablar. Si por alguna casualidad en ese espacio similar a un terreno de fútbol sobre las aguas, se encuentra alguno aprendiendo a perforar o presto a tomar un teléfono y dar el aviso, hasta ahora nada se sabe sobre él. Vaya, ni dónde vive.

Acaban de trascender las primeras informaciones que, como es de suponer, hay que buscarlas en la prensa internacional. Nuestros diarios locales ignoran disciplinadamente el asunto. Por el siempre atento Miami en cuanto a lo que acontezca en la isla, han dicho que la punta de lanza alcanzó el lecho marino y que el petróleo era bueno pero en cantidad no comerciable.

Por Europa, empero, la visión es más optimista y auguran la próxima aparición de uno de esos bolsones que de la noche a la mañana nos podrían situar entre los grandes exportadores. Adiós a las penurias y hasta al bloqueo gringo.

En la isla, el panorama es variopinto en medio de una ola bien molesta de apagones que interrumpen sueños y otras obligaciones domésticas, aunque se asegura que es por causa de averías y no por la ausencia del hidrocarburo. Algunos en la calle aseguran que ya lo tenemos y los hay quienes dan por verdadera una presunta declaración del jefe de la plataforma noruega quien habría confesado que jamás en su vida había encontrado petróleo de tan buena calidad.

Los analistas de esquina, que abundan como la verdeolaga (hierba silvestre), advierten de que hay que seguir detenidamente el próximo proceso del referendo en Venezuela porque si gana la oposición a Chávez, a Cuba no vendría ni un barril de petróleo más.

Optimistas y pesimistas abundan por igual. Y así tiene que ser. Dicen los rusos, aquellos que en otros tiempos desde el cosmos nos ayudaban a encontrar yacimientos petrolíferos, minerales o simplemente agua, que los optimistas inventaron el avión y los pesimistas el paracaídas.

Nada se sabe, damas y caballeros. Un dicho popular retrata la situación: “El que lo sabe, lo tiene calla”. Todos saben y ninguno sabe nada. Más allá de la prudencia empresarial, esto es un secreto de Estado.

CBB NPM

 

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