Viernes 13 de agosto de 2004

 

Los expertos satisfechos con las últimas decisiones de la Reserva Federal

Greenspan concede un voto de confianza a la economía de EEUU

Por Rafael Alba

La prensa estadounidense ha reaccionada de modo casi unánime a la subida de los tipos de interés de referencia decretada el pasado martes por el Comité Abierto de la Reserva Federal de EEUU (FED), que situó la tasa en el 1,5%. La tranquilidad aportada por el instituto emisor proviene en primer lugar de la forma en que está cumpliendo a rajatabla un guión establecido que ha hecho pensar a los expertos que habrá subidas lineales de cuarto de punto en todas las reuniones de política monetaria que celebre este organismo en lo que queda de año y también de otra interpretación bastante extendida: Alan Greenspan, el presidente de la FED, creería ahora en la vitalidad de la recuperación económica estadounidense, a pesar del aumento del precio del petróleo y de que las últimas referencias macroeconómicas no han sido favorables del todo.

La reacción de los mercados de renta variable, que subieron tras el anuncio de la subida de tipos iría en esa dirección. Sin embargo, también hay visiones algo más pesimistas de este cuadro general. En el diario The New York Times, por ejemplo, se señala que la inflación está a punto de escaparse del control de la FED, no sólo por la subida de los precios energéticos, que podría ser coyuntural, sino también por el aumento que están experimentando los costes laborales, que se han incrementado un 1,9% en el segundo trimestre, lo que, sumado al efecto del encarecimiento de los gastos en protección sanitaria al empleado, ejerce una presión sobre los precios capaz de afectar a medio plazo a los beneficios empresariales.

Otra de las incertidumbres señaladas por los expertos se deriva de la caída que está experimentando la productividad en EEUU. Ayer se hizo público el dato correspondiente al segundo trimestre del año que marcaba un incremento del 2,9%, muy por debajo del 3,7% obtenido en los primeros tres primeros meses del año. Para los editorialistas de Financial Times, estas cifras, en línea con la ralentización experimentada por el crecimiento del PIB de EEUU (que creció un 4,5% en el primer trimestre y un 3% en el segundo) pueden generar más tensiones de las esperadas si el precio del crudo mantiene su tendencia al alza y se constituye en un factor constante y no meramente estacional.

Otros analistas ponen el acento en la influencia que tienen las próximas elecciones presidenciales en las decisiones de política monetaria. En esta línea algunos expertos citados por el Washington Post aluden a la posibilidad de una tregua en las subidas de tipos. Por lo menos en la próxima reunión que debe celebrarse en septiembre. La excusa perfecta sería que los próximos datos relativos al gasto del consumidor y la inversión empresarial fueran peores de lo esperado.

En Los Angeles Times se utiliza la clave electoral para asegurar que hay un fuerte componente político detrás de la decisión adoptada ayer, porque no haber movido al alza los tipos de interés de referencia habría indicado que los hombres de Greenspan desconfían de la recuperación. Un elemento mucho más inquietante que las subidas de tasas que, al fin y al cabo, el mercado había descontado ya.

De todos modos, el encarecimiento de la financiación, tanto empresarial como al consumo, no es demasiado dramático todavía. El mismo martes, la mayor parte de los bancos estadounidenses aplicó también una subida de 25 puntos básicos (0,25 puntos porcentuales) al tipo de interés de los créditos preferenciales, que ha quedado situado ahora en el 4,5%, una tasa reducida que no se daba tampoco desde la década de los 60.

Además, en algunos portales especializados de Internet se asegura que el aumento de los intereses que la FED aplica al dinero que coloca en los mercados interbancarios, que también subieron el martes medio punto en su ratio base hasta situarse en el 2,5%, llega en el momento justo. Quienes defienden esta opinión aseguran que la caída que están experimentando las refinanciaciones de créditos, hipotecarios o al consumo, se relaciona con la cercanía del final de un negocio que ha dado aire a las cuentas de resultados de los bancos en los últimos dos años.

Pero el ciclo parece a punto de cambiar y las entidades financieras no van a necesitar ahora tanto dinero fresco como antes para atender la demanda de préstamos. De modo que, a pesar de tener que pagar un poco más para conseguir efectivo, como caerá el volumen de las operaciones, los costes absolutos seguirán siendo muy parecidos.


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