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Viernes
13 de agosto de 2004
El
proyecto de Ley de Hidrocarburos tardará tiempo en aprobarse
Las
leyes en Bolivia levantan pasiones
Por
Vanesa Camargo
Todos los partidos políticos de Bolivia quieren proponer
su alternativa al proyecto de Ley de Hidrocarburos planteado por
el presidente Carlos Mesa. Hasta el momento, el Congreso de Bolivia
tendrá que analizar y considerar al menos ocho proyectos
de Ley de Hidrocarburos, según la prensa local. Y ante el
gran desacuerdo parlamentario, el propio Congreso boliviano declaraba
que interpretaría “a su manera” los resultados
del Referéndum del Gas del pasado 18 de julio de cara al
debate prioritario en la agenda parlamentaria. Mientras, las petroleras
mostraban su disconformidad con la subida de impuestos que estipula
el Gobierno de Bolivia y mediante un comunicado de prensa, hacían
público un contundente rechazo a la posible nueva ley.
La propuesta del presidente Carlos Mesa, denominada "Anteproyecto
de Ley de Ejecución y Cumplimiento del Referéndum
del 18 de julio de 2004 sobre la Política Energética
de Bolivia", ha sido la opción más criticada
por el pueblo boliviano y por las petroleras. Este documento propone
incrementar hasta el 50% los impuestos a las transnacionales que
operan en Bolivia. La oposición argumenta que el texto redactado
por el Gobierno de Mesa no plantea, en definitiva, la recuperación
de la propiedad de los hidrocarburos, ni la revisión ni la
anulación de los contratos con las petroleras que no cumplan
los convenios.
Los primeros en presentar otras opciones han sido el Movimiento
de la Izquierda Revolucionaria (MIR) y la Nueva Fuerza Republicana
(NFR). Por su parte, el Movimiento Al Socialismo (MAS), liderado
por Evo Morales, ha anunciado su proyecto de ley para el próximo
17 de agosto, y plantea que el incremento del 50% no sea de impuestos,
sino de regalías (royalties, derecho que las transnacionales
pagan al Gobierno a cambio del permiso para explotar los recursos
naturales).
Además de los partidos políticos, distintas agrupaciones
civiles como el Comité de Defensa del Patrimonio Nacional
(Codepanal), la Coordinadora del Gas boliviana y organizaciones
campesinas e indígenas como el Movimiento Indígena
Pachakuti (MIP) han presentado sus propias propuestas para que sean
consideradas por los legisladores. Se centran en que la subida de
impuestos a las petroleras no recoge lo que el pueblo boliviano
pedía en el Referéndum y en sus artículos establecen
la nacionalización de los recursos energéticos y la
anulación de los contratos de riesgo compartidos que el Gobierno
mantiene con las transnacionales, además de la refundación
de la petrolera estatal, Yacimientos Petrolíferos Fiscales
Bolivianos (YPFB), como una forma de adecuar realmente las respuestas
de la consulta popular a la legislación sobre recursos naturales.
Las petroleras y los impuestos. Según declaró
a Americaeconomica.com Ronald Fessy Málaga, de la
Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH), entidad que engloba
a todas las empresas petroleras que operan en Bolivia, el presidente
Mesa había consensuado su proyecto con las transnacionales,
pero faltaría saber hasta dónde.
La aprobación de la ley es urgente, de hecho, es prioridad
en la agenda parlamentaria. Lo que ocurre es que, debido a la peculiaridad
de la política boliviana, cada partido querrá aportar
su proyecto de ley (algunos ya lo han hecho público), por
lo que el desacuerdo en el Congreso está ralentizando en
gran medida el proceso.
Pero lo que realmente preocupa a las petroleras no es la lentitud
para aprobar una nueva ley, porque no es bueno precipitarse. El
problema es que el planteamiento inicial de Carlos Mesa establece
un Impuesto Complementario a los Hidrocarburos (ICH) que llegaría
al 50% de los beneficios de las empresas como recaudación
para el Estado. El MAS y la Nueva Fuerza Republicana (NFR) no contemplan
la subida de impuestos, sino el incremento en las regalías,
también hasta el 50% de los beneficios. Y las petroleras
no están dispuestas a perder sus ingresos extra.
Además, la CBH denunció que la propuesta de Carlos
Mesa, con tan sólo 32 artículos “parece más
bien una ley de emergencia para recaudar dinero pronto”. Una
simple comparación: la ley vigente, aprobada por el ex mandatario
Gonzalo Sánchez de Lozada, tiene 86 artículos. La
lluvia de propuestas alternativas por parte de partidos políticos
y organizaciones civiles se debe también a que éstos
han visto las intenciones de Mesa y demandan una ley más
larga que no se limite solamente al tema recaudatorio y en la que
los artículos no se refieran sólo a impuestos.
En este sentido, ha sido el propio presidente Mesa quien aseguró
que “si se aprueba como está planteada la ley a Bolivia
ingresarán adicionalmente, sin vender una sola molécula
de gas más del que hoy esta vendiendo, 90 millones de dólares
(73 millones de euros) y en el mes siguiente, sólo en el
mes siguiente, después de la aprobación de la ley,
8,5 millones de dólares adicionales (casi siete millones
de euros)”.
En caso de aprobarse el proyecto de ley que propone el Ejecutivo
boliviano, la CBH no supo explicar cómo afectaría
a las compañías petroleras. Los impuestos se gravarán
en función del tamaño de los campos que se explotan
y esto afecta más o menos de acuerdo a cada compañía.
Ante este panorama, las petroleras se mueven en la incertidumbre.
Según declaraba el presidente de Repsol YPF, Julio Gavito,
en una entrevista: “No se puede migrar a una ley si con la
nueva se van a perder las inversiones y se reducen drásticamente
las rentabilidades”. Gavito insistió en que Repsol
comprende las dificultades de Bolivia, pero se solucionan mejor
hablando que con decretos o con amenazas difundidas por la prensa
y Repsol está dispuesto a hablar. De estas palabras se deduce
que no hubo mucho acuerdo entre el Poder Ejecutivo y las transnacionales
a la hora de elaborar el proyecto de ley.
BLV
NPM PLT
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