Viernes 13 de agosto de 2004

 

DESDE EL MALECON CON...

Cuba: éramos pocos y parió la abuela

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

La seria avería en la planta que genera de electricidad para la capital cubana nos tiene a todos en una tensión constante. Ni hablar de aquello tan sacrosanto de irse a la cama distendido y auto desearse una noche feliz. En otras épocas, los apagones eran anunciados amén de programados. Ahora, nada de eso. Ponen y quitan la luz, como dice la gente, a cualquier hora y en cualquier momento. Y si es para quitarte el sueño y ponerte a sudar la gota gorda con el calor reinante de este verano, una de esas llamadas torturas chinas es vérselas de noche, con la cama lista, sin poder conciliar el sueño y con un mosquito cantándote al oído las peores indecencias.

Si a todo esto agregamos, el anuncio del huracán Charly, que ya nos ha visitado, pues a correr, señores, y dejar para otra ocasión la reflexión de un tema cotidiano.
Para hacer frente a un ciclón se precisa el acopio de tantas cosas, que un listado sería interminable. Agua, comida enlatada, velas, baterías, clavos y hasta alguna cocinilla de emergencia que gracias al carbón o el queroseno permita calentar algo para comer porque en esos días de huracán salir a la calle puede resultar mortal. Y si aparece un ron y el dominós, pues mucho mejor.

Revisar y limpiar tragantes de agua para evitar inundaciones resulta vital si no queremos nadar en casa. Esto, generalmente, siempre lo dejamos para última hora igual que los encargados de hacerlo en la vía pública. Y para que se tenga una idea nada exagerada, una lluvia fuerte de media hora es capaz, hoy por hoy, de inundar las principales vías de la ciudad. Hablo de la Quinta Avenida y Malecón en la confluencia de la calle 23 por sólo dar un par de ejemplos.

El Charly llegó en la madrugada del viernes y en tan sólo dos horas ha destruido cosechas, casas y la vida misma. Más de 50.000 evacuados en la occidental provincia de Pinar del Río, innumerables viviendas en La Habana sin luz, sin gas, sin agua... y sus ocupantes pensando que si ahora no es época de ciclones, ¿qué pasará en septiembre y octubre?

Menuda boquita la de algunos “sapos”.

CBB

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