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Viernes
13 de agosto de 2004
El
denominado Acuerdo de Esquipulas II puso fin a los conflictos armados
de la región en la década de los 80
Los
ex presidentes de Centroamérica de 1987 conmemoran un decisivo
acuerdo de paz
Por
Americaeconomica.com
Tal día como ayer, 12 de agosto, pero hace ya 17 años,
los presidentes de las repúblicas de Guatemala, El Salvador,
Honduras, Nicaragua y Costa Rica se encontraban reunidos en la ciudad
de Guatemala para firmar uno de los acuerdos más importantes
en materia de Paz: el Acuerdo de Esquipulas II. Buena intención
no les faltó, aunque ayer, durante la celebración
del XVII aniversario de este evento, se ponía sobre la mesa
la desazón política porque la situación centroamericana
mantiene aún las raíces de aquellos problemas de la
década de los 80. Aparentemente, la paz es un hecho en la
región. Sin embargo, la pobreza y las desigualdades sociales
no acaban de extinguirse y nuevos conflictos están a la vista,
según los propios firmantes de Esquipulas II.
El espíritu del acuerdo se volvió a vestir de gala
ayer jueves, esta vez en Managua, la capital nicaragüense.
Actos propios de las más tradicionales fiestas adornaron
la reunión en la que volvieron a encontrarse cuatro viejos
colegas: José Azcona, Vinicio Cerezo, Daniel Ortega y Oscar
Arias Sánchez, ex mandatarios de Honduras, Guatemala, Nicaragua
y Costa Rica, respectivamente. Los cuatro, bajo el mismo lema de
hace 17 años: “Por una Paz firme y duradera”,
revivieron el momento en que nacía el Parlamento Centroamericano
(Parlacen), la Comisión Internacional de Verificación
y las Comisiones Nacionales de Reconciliación. Instituciones
que aseguraban los 10 principios desarrollados en la reunión
de 1987: la reconciliación nacional, basada en el diálogo
y la amnistía; el cese de hostilidades en la región;
la democratización y el respeto a los Derechos Humanos; la
celebración de elecciones libres; el cese de la ayuda a los
movimientos insurreccionales; el no uso del territorio para agredir
a otros estados; la seguridad y limitación de armamento;
la atención a los refugiados y desplazados; la cooperación
para la paz y el desarrollo y, por último, la verificación
y el seguimiento internacional. Desde aquellos días, las
elecciones centroamericanas se realizan con la garantía de
la observación internacional.
Esquipulas
II puso fin a la dictadura sandinista y a la guerra civil en Nicaragua
y condujo al Premio Nobel de la Paz al entonces presidente de Costa
Rica, Oscar Arias Sánchez, principal artífice de estos
acuerdos. Sin embargo, la conferencia de ayer no tenía un
fin conmemorativo únicamente. Hubo en ella una intención
mucho más práctica y mucho más ácida:
llamar la atención de EEUU y reivindicar las decisiones propias
de los estados centroamericanos para denunciar en voz alta que es
más importante la integración regional, entre estos
países vecinos, que la firma alocada de tratados comerciales
con el gigante estadounidense.
Los ex mandatarios denunciaron en conjunto que los Tratados de Libre
Comercio han aparecido como olas, más bien como una plaga
que azota a los países del istmo y que, según fuentes
del sector agrícola y ganadero consultadas por Americaeconomica.com,
suponen siempre una amenaza para las empresas autóctonas
centroamericanas, que no pueden competir con las grandes multinacionales.
La idea principal
de la reunión celebrada ayer era que, si bien Esquipulas
II había puesto fin a los conflictos armados que vivía
Centroamérica en la década de los 80, las raíces
de aquellos problemas persisten en la actualidad. Y todas aquellas
propuestas de reconciliación, amnistía y respeto deberán
reforzarse haciendo hincapié en los aspectos sociales y económicos
del viejo acuerdo.
Así
lo veía el ex presidente de Guatemala Vinicio Cerezo, quien
declaró a la prensa que “los graves problemas generados
por la miseria y el hambre crean condiciones para un gran conflicto
social”. Por ello, la parafernalia festiva se convirtió
en una excusa para reivindicar medidas urgentes contra el desempleo
y contra las desigualdades sociales, detonantes de la violencia
que, según los expertos, asola este trozo de continente americano.
Cerezo
lanzó duras críticas hacia los países industrializados,
mientras que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional
(FMI) tampoco se escaparon de sus denuncias de promover el consumismo
a favor de las transnacionales.
Por
su parte, el ex presidente nicaragüense Daniel Ortega reflexionó
sobre la extrema pobreza de la región y sentenció
que la paz está aún lejos de alcanzarse.
Quizá
haya un Esquipulas III, algo se dejó oír en la conferencia.
Lo que sí es cierto es que la población centroamericana
que vive en la miseria ha pasado en los dos últimos años
de 16,8 millones a 18,8 millones de habitantes, según el
último informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD). Y esto sí que no es motivo de celebración,
sino de la más profunda preocupación.
RGN
TGC
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